Las Provincias

La falta de mantenimiento pasa factura a las carreteras

  • El Gobierno solo invertirá este año 35 millones en conservación, poco más de la mitad de lo presupuestado

  • La red viaria de la Comunitat arrastra un déficit de inversión de 78.897 euros por kilómetro para su puesta a punto

Seis meses. Es el tiempo que durarán las restricciones de tráfico en la variante de la Vall d'Uixó en la A-7 por las obras de rehabilitación del firme que acomete el Ministerio de Fomento desde el pasado martes y que han generado el malestar en la provincia de Castellón, ya que se ha establecido como alternativa para la circulación la N-340 en vez de liberalizar el tramo correspondiente en la AP-7 para evitar las molestias a los usuarios de una carretera bastante congestionada habitualmente.

Porque, según la información facilitada por el ministerio, para realizar los trabajos no ha quedado más remedio que cortar completamente al tráfico una de las calzadas de la autovía donde se actúa. Por ello, los vehículos se desviarán a la calzada contigua, que funcionará en doble sentido de circulación a lo largo de medio año: primero sentido Castellón, luego sentido Valencia.

Fresado y reposición del firme (especialmente en el carril derecho, por el que circulan los vehículos pesados), colocación de una nueva barrera de seguridad, pintado de marcas viales o la renovación de las juntas de dilatación en los puentes y viaductos son algunas de las actuaciones que se llevarán a cabo en este tramo de la A-7. Un listado que coincide con las áreas sobre las que distintos informes, como el elaborado por la Asociación Española de la Carretera (AEC), han dado la voz de alarma por el deficiente estado en que se encuentran en toda la red viaria española, tanto en las infraestructuras que dependen del Estado como las de las comunidades y diputaciones. ¿El motivo? El escaso presupuesto que se destina a las partidas de conservación y mantenimiento.

La AEC cifra esa déficit en 6.617 millones para toda España y, según sus cálculos, de seguir empeorando el estado de conservación de las carreteras, antes de 2020 habrá que reconstruir buena parte de la red. La Comunitat es una de las autonomías que peor salen paradas en el informe 'Necesidades de inversión en conservación', pues es la que mayor déficit inversor acumula en esta partida. En concreto, 78.897 euros por cada kilómetro de la red, es decir, un desembolso de 371 millones para su puesta a punto. De ellos, 145 millones corresponden al Estado, según los datos facilitados por la Cámara de Contratistas de la Comunitat.

Una cifra muy alejada de lo que reflejan los Presupuestos del Estado de 2016, que asignan 63,57 millones a la Comunitat, de los que 12,57 corresponden al pago aplazado de la autovía Alicante-Albacete. Del resto, apenas se consumirán 35 millones. «Los 31,5 de las bases fijas de conservación preventiva y los correspondientes a reparaciones puntuales y urgentes por falta de una mayor e intensa actuación preventiva de Fomento», detalla el director-gerente de la Cámara de Contratistas, Manuel Miñés.

Alcoy o Contreras

Son, por ejemplo, los 3,36 millones destinados a la actuación en la A-7 que, además, no es la única que se realiza en la Comunitat. Se suma a las que se ejecutan en los túneles de l'Ollería, en los apoyos de la estructura sobre el río Turia en la N-330 o en el puente Fernando Reig de la N-340 en Alcoy, que tuvo que ser cerrado al tráfico este verano tras producirse unos chasquidos en los tirantes y sigue sin previsión de reapertura. Y en la retina queda lo sucedido en el viaducto de Contreras, que estuvo cerrado total y parcialmente en función de las intervenciones casi dos años tras detectarse deficiencias en una pieza de la celosía metálica.

Son algunos de los casos que ilustran esa «nula prevención», asegura Miñés, que también alertó de las deficiencias existentes en los puentes de la V-30. Y recuerda que la conservación «siempre ha sido una partida maltratada» en las arcas públicas. Los números anuales lo demuestran: 25 millones en 2015, 23 en 2014, 42 en 2013 o 16, 18 en 2012. Si se retrocede más en el tiempo, figuran los 20 millones de 2007. Es decir, una media de 31,5 millones anuales que «quedan lejos» de los 100 millones que serían necesarios. En otras cifras: 17.100 euros por kilómetro frente a los 95.000 recomendados.

Porque, como resalta el portavoz de los contratistas, el Banco Mundial recomienda destinar a la conservación de carreteras el 3% de su valor patrimonial aunque España únicamente alcanza el 1%, como reflejó un estudio realizado por la Asociación de Empresas de Conservación y Explotación de la Carretera (ACEX) en 2014, que cifró el valor de la red viaria española en 85.000 millones.

Preguntas al Gobierno

Ante esta situación, el portavoz adjunto del PSOE en el Congreso, José Luis Ábalos, remitió una batería de preguntas al Gobierno a raíz del repunte de accidentes de tráfico en la Comunitat tras el verano, que todos los agentes coincidieron en atribuir, entre otras causas, a la falta de inversión viaria y la antigüedad del parque automovilístico. Las medidas o las inversiones previstas en mejoras de la red son algunas de las cuestiones que planteó y ante las que, por ahora, no ha tenido respuesta del Gobierno, según fuentes del PSPV.

La situación no es nueva. Ya en el año 2010 el catedrático de Ingeniería de Carreteras de la Universidad Politécnica de Madrid, Miguel Ángel del Val, elaboró un informe técnico sobre las necesidades de los firmes para Asefma (Asociación Española de Fabricantes de Mezclas Asfálticas) en el que criticaba que España siempre haya ido «permanentemente a remolque de las circunstancias, sin que en ningún momento se planificase esa conservación ni se dispusiesen los fondos presupuestarios suficientes».

Un déficit con una «influencia negativa» en aspectos de la circulación viaria como «seguridad vial, costes del transporte, medio ambiente, comodidad de los usuarios y fluidez del tráfico», reflejó dicho informe. Como reflexiona Miñés, «las carreteras están abiertas las 24 horas del día y los 365 días del año, por lo que necesitan conservación y mantenimiento como medidas preventivas».