Las Provincias

Uno de los dos procesados, de origen dominicano, es trasladado en el Palacio de Justicia, en una imagen de diciembre de 2015.
Uno de los dos procesados, de origen dominicano, es trasladado en el Palacio de Justicia, en una imagen de diciembre de 2015. / Á. Domínguez

Procesan a una pareja por asesinar a un anciano para quedarse con su casa

  • La Policía encontró las llaves y objetos de la víctima en el piso de arriba, que los principales sospechosos del crimen ocupaban de forma ilegal

Querían la vivienda de José a toda costa, sin importar cómo hacerse con ella. Por eso, estrangularon al hombre de 70 años de edad hasta la muerte mientras dormía. Un crimen supuestamente cometido a sangre fría entre la noche de 22 y el 23 de noviembre del 2015 por el que ahora el juez instructor del caso del asesinato del septuagenario de la calle Topacio de Alicante ha dejado a un paso del banquillo a los dos principales sospechosos, una pareja vecina de la víctima a quienes iban a desalojar en breve. Por ello, el magistrado titular de Instrucción 1 de la capital procesa a Rolando M.S., de 36 años y nacionalidad dominicana, y a su pareja, una mujer española de 55 años de edad.

El magistrado les imputa un delito de asesinato a los dos, además de otro de usurpación de vivienda, tal y como recoge el auto fechado a 29 de septiembre al que ha tenido acceso este diario. La vivienda del anciano, situada en el barrio de Colonia Requena, resultaba perfecta para la pareja. Ellos residían desde hacía un tiempo un piso más arriba, pero los iban a desahuciar. En cambio, la casa a la que le echaron el ojo se situaba en la planta baja, ideal para que la mujer no tuviera que andar escaleras arriba y abajo debido a las dificultades que esto le supone por su discapacidad.

Así, todos los indicios apuntan a que la pareja se coló en el domicilio y, mientras ella sujetaba el cuerpo inerte del asesinado, Rolando pudo estrangular con facilidad, tal y como sostiene el instructor en la resolución judicial.

En un primer momento, los procesados casi logran que el crimen pasara desapercibido debido a que el óbito parecía originado por causas naturales. Historias como las del fallecido se repiten desde hace años en las barriadas de las ciudades, donde los ancianos fallecen solos en sus viviendas sin que nadie reclame el cuerpo o su legado. Sin embargo, los médicos forenses dieron un vuelco completo a la investigación, ya que fueron quienes evidenciaron los primeros signos de violencia. José murió estrangulado en su cama. Sin familiares conocidos ni recursos económicos, el septuagenario era una víctima ideal para los reos.

Una vez descubierto el crimen, fueron los agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Comisaría Provincial los que, tras laboriosas pesquisas, dieron con el presunto asesino. Los sospechosos se encontraban muy cerca del escenario del crimen. En el primero piso del número 6 de la calle Topacio aguardaban Rolando M.S. y su pareja para ocupar la vivienda de José, un domicilio que nadie reclamaría y en el que se iban a poder instalar sin mayores problemas.

Las pruebas apuntan claramente a la pareja, a quienes encontraron las llaves del muerto en el inmueble que ocupaban de forma ilegal. Igualmente, allí se hallaban piezas de una cristalería del vecino asesinado, según recoge la investigación.

Los agentes fueron atando cabos y tan solo un mes después del crimen apresaron al presunto autor material. El hombre, de 36 años, desfiló el día 18 de diciembre por el juzgado, cuyo titular decretó su ingreso en prisión, comunicada y sin fianza, tal y como confirmó el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) entonces.

La mujer quedó en libertad con cargos, pero debe presentarse en el Palacio de Justicia todos los días 1 y 15 de cada mes hasta que se celebre el juicio por estos hechos, medidas que el instructor mantiene en su auto de procesamiento.

Por otro lado, el magistrado les ha impuesto una fianza solidaria de 350.000 euros para asegurar las posibles responsabilidades económicas en previsión de una sentencia condenatoria contra la pareja. Antes del juicio, las acusaciones deberán presentar su escrito concretando las penas solicitadas, que van hasta la prisión permanente revisable por el asesinato y hasta dos años de cárcel por la usurpación.