Las Provincias

Hallan muerto en un contenedor a un bebé arrojado por una pareja en Pilar

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Agentes de la Guardia Civil, junto al domicilio donde reside la pareja arrestada, ayer. / Alberto Aragón

  • La Guardia Civil detiene a los padres y a dos personas más por unos hechos que destapó un indigente que rebuscaba en la basura

La Guardia Civil detuvo ayer a una pareja como supuesta responsable de haber arrojado a un contenedor a su bebé recién nacido en Pilar de la Horadada. Junto a los padres, de origen rumano, fueron arrestadas otras dos personas de la misma nacionalidad, de las que se sospecha que pudieron tener algún grado de participación en los hechos, según informaron fuentes cercanas al caso. La investigación partió la noche anterior, cuando un indigente que buscaba entre la basura encontró de forma fortuita el cadáver del neonato. La mujer detenida fue trasladada al hospital, mientras que los restos mortales del bebé fueron llevado al Instituto de Medicina Legal de Alicante para practicarle la autopsia, con el fin de aclarar las causas de su muerte y, sobre todo, si la criatura estaba viva cuando fue tirada al contenedor o pudo nacer ya sin vida.

Los agentes registraron el domicilio familiar, ubicado en el número 12 de la calle Miguel de Cervantes de Pilar de la Horadada, al que también acudió la pareja de la detenida y que más tarde acabó por ser igualmente arrestado. La Policía Judicial de la Guardia Civil del destacamento de Guardamar del Segura, que se ha hecho cargo de las pesquisas, arrestó sobre las doce del mediodía a esta mujer de nacionalidad rumana, que no había despertado sospechas en el vecindario, donde la mayoría de personas ni se había percatado de que estaba embarazada.

El bebé fue arrojado a un contenedor que se encuentra a solo unos cuantos metros de la vivienda de la pareja detenida. Dos agentes de paisano asumieron la custodia de la madre. Tras un breve interrogatorio, la trasladaron al hospital para comprobar su estado de salud. La detenida y su pareja tienen además dos niñas de ocho y seis años, según los testimonios recogidos en la zona.

El cuerpo sin vida del menor lo encontró un indigente marroquí el martes por la noche cuando rebuscaba entre las bolsas de basura. Los vecinos llamaron a la Policía Local, que reclamó la presencia de una dotación de Soporte Vital Básico. El equipo sanitario no pudo hacer otra cosa que confirmar la muerte del recién nacido, que calculan que habría fallecido unas dos horas antes, sobre las nueve de la noche.

El cuerpo sin vida se encontraba en una bolsa grande de basura envuelto en mantas y empapado de sangre. La Guardia Civil de Torre de la Horadada llamó a la autoridad judicial, que hasta las tres de la mañana de ayer no levantó el cadáver. Uno de los primeros testigos del hallazgo fue el portavoz del PP en Pilar de la Horadada, José Fidel Ros, ya que la sede del partido está frente al citado contenedor. «Vimos que se trataba de un bebé y no quisimos tocar nada, enseguida llamamos a la Policía Local», relató.

Nadie en la calle Cervantes ni alrededores sospechaba que el bebé pudiera haber sido abandonado por una vecina de la misma vía. Los residentes más cercanos en ningún momento escucharon dolores y alaridos propios de un parto. Incluso la mayoría desconocía que la vecina detenida, que ronda la treintena, se encontraba encinta, a pesar de que el neonato pesó alrededor de tres kilos.

La Benemérita no quiso aportar datos sobre lo ocurrido hasta ese momento porque el caso está bajo secreto de sumario. No obstante, una vecina de la localidad, que vive en la misma calle donde fue hallado el bebé y que prefiere mantener su anonimato, aseguraba estar convencida de que la detenida pudo haber dado a luz porque su apariencia había cambiado. La misma testigo sostiene que «se trata de una familia que mantiene muchas peleas en su casa, siempre tienen la música muy alta y hasta han amenazado a gente del barrio», a pesar de que llevaba menos de un año residiendo en esta casa.

En la misma calle hay otras dos mujeres embarazadas, y a «esta chica no se le había visto en todo el día», comentó otra residente, Mercedes Sala, que añadió que «no pensaba que era ella porque apenas se le notaba un vientre de preñada». Incluso el inquilino del sótano del inmueble, de origen rumano, tampoco escuchó ningún ruido alarmante durante la tarde del pasado martes. La autoridad policial le requirió a esta persona la documentación, pero manifestó que se había mudado al domicilio el pasado fin de semana y ni siquiera conocía el estado gestante de la detenida.

Las pesquisas de la Guardia Civil condujeron a la pareja de la detenida, que había salido ayer a trabajar a una empresa de mantenimiento. La familia no guardaba relación con el vecindario, al que molestaba por el elevado volumen al que ponía la tele y las continuas discusiones, según fuentes vecinales. En esta parte del casco urbano pilareño no daban crédito a la noticia, y menos aún a que la presunta autora viviera a apenas 50 metros del contenedor que precintó la Guardia Civil.

Nada más hallar el cadáver, los agentes iniciaron el protocolo de búsqueda de la madre para ver si el parto había ocurrido en los hospitales cercanos. Las primeras averiguaciones se hicieron en la vivienda contigua al contenedor, donde conviven varias personas, pero no había ninguna evidencia, como tampoco restos de sangre en la calle.

Otra señora que se acercó a la Policial Judicial, emocionada, pedía que se hiciera justicia, al considerar que «es un acto antinatural, no hay que estar muy bien psicológicamente para hacer ese crimen». En la calle, situada a escasos metros del antiguo Ayuntamiento, se mantuvo toda la mañana el trasiego de vecinos, sobre todo cuando aparecieron los agentes.