Las Provincias

Cien colegios concertados, obligados a almacenar los libros de Xarxallibres durante meses

Libros de Xarxallibres almacenados en un colegio concertado a la espera de que se les dé uso. :: pablo Mammana
Libros de Xarxallibres almacenados en un colegio concertado a la espera de que se les dé uso. :: pablo Mammana
  • Los propietarios de los ejemplares son los ayuntamientos, y hay casos en los que aún no se ha decidido cómo utilizarlos

Los colegios concertados que decidieron no hacer bancos de libros no tienen más remedio que guardar los ejemplares en sus instalaciones hasta que se decida qué hacer con ellos. Y eso que se trata de manuales que son propiedad de los respectivos ayuntamientos. Son los que al finalizar el curso pasado tuvieron que recoger de las familias acogidas al programa, que debían entregarlos si querían optar a los doscientos euros de la ayuda. Es decir, están subvencionados con el dinero público de Xarxallibres. A la postre, acumularán polvo a la espera de que se les dé un uso práctico, que en muchos casos no llegará hasta los próximos meses.

Hay que recordar que el Consel Jurídic Consultiu obligó a la Conselleria de Educación a modificar su previsión inicial de que los bancos fueran obligatorios en todos los centros públicos y concertados, al considerar que para los segundos sólo podría hacerse a través de una ley, que no fue el caso. De ahí que se dejara a la voluntad de los titulares.

De toda la red, el 27% de los colegios sostenidos vía conciertos, 102, han optado por quedarse fuera del plan al considerar que la regulación normativa llegó tarde y dejó muy poco margen de actuación. También se argumentó que las subvenciones que debían servir para reponer los libros no reutilizables se demorarían demasiado en el tiempo, obligando a anticipar las cuantías, una opción que no siempre es posible porque los fondos disponibles son limitados incluso para cubrir los gastos de funcionamiento ante la falta de actualización del concierto, congelado desde hace años.

Con esta situación, Educación tuvo que improvisar un 'plan b'. A principios de curso remitió unas instrucciones en las que se obligaba a estos colegios a poner sus manuales a disposición de otros concertados de la localidad que sí hubieran organizado bancos para que los pudieran aprovechar. Pero los intercambios han sido más bien pocos, según fuentes del sector. El siguiente paso de Educación fue trasladar la pelota al tejado de los ayuntamientos, a los propietarios, que debían decidir sobre su uso final.

La casuística es muy distinta. Hay consistorios que no han movido ficha, como sucede en Alicante, con 16 colegios afectados (la mayoría de la red en la ciudad), mientras que en otros casos la intención es permitir que se utilicen en centros distintos, ya sean públicos o concertados de la localidad. Es lo que sucederá en Paterna -hay cuatro- y Torrent -seis-, donde según fuentes municipales se ha pedido que se facilite el acceso a los mismos a las familias con dificultades económicas.

En realidad no es tan fácil encontrarles una salida. Más allá de que haya coincidencia entre las editoriales utilizadas en cada curso, no se puede olvidar que para este año todos los niños ya disponen de libros, ya sea gracias a los bancos o comprados por las familias, por lo que todo apunta a que muchos de los manuales seguirán, a corto y medio plazo, guardados en los colegios de origen.

En cuanto a Valencia ciudad, con 28 escuelas concertadas en esta situación, el ayuntamiento remitió a finales de septiembre sus instrucciones, que recogían cuatro opciones: utilizarlos como material del aula, distribuirlos entre sus propias familias de manera acordada con el Ampa o donarlos a escuelas públicas o concertadas o a entidades sin ánimo de lucro «que trabajan en el ámbito educativo y en el marco de la cooperación internacional».

Según explicó Manoli Nieto, presidenta de Escuelas Católicas en la Comunitat, aunque cada centro tiene libertad de acción se prevé tratar la cuestión en la próxima junta directiva de la organización para establecer pautas de actuación. También señaló que ya hay centros que han decidido aprovecharlos entre su propia comunidad educativa, por ejemplo, organizando bancos de cara al nuevo curso, sin tanta urgencia en los plazos. Es decir, en estos casos esperarán almacenados hasta dentro de un año.

Eso sí, sea cual sea la decisión, se asume que cualquier gasto correrá a cargo del centro, pues las instrucciones municipales son claras: el Ayuntamiento «no participará en la toma de decisiones relativa a la donación de libros, ni en la distribución de los mismos ni se hará cargo de la comunicación de datos entre diferentes escuelas, quedando todas estas tareas bajo la responsabilidad de los centros afectados». «Es lo habitual, en estas cosas siempre dependemos de la voluntariedad de nuestra comunidad educativa», señaló Manoli Nieto.