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Oliva espera desde 2009 una presa en el río Gallinera para evitar inundaciones

  • Acuamed decidió parar la obra al considerar que el terreno no era seguro y afirma que desconoce cuando retomará la actuación en el cauce

La localidad de Oliva lleva más de siete años esperando que se construya una presa de laminación en el río Gallinera para evitar inundaciones en las épocas de fuertes lluvias. La construcción de esta infraestructura, prevista en la Serra del Carritxar de Oliva, se paralizó al detectar problemas en los terrenos donde se iba a habilitar.

De momento, en Oliva no se sabe nada de esta importante obra. Esto aumenta el temor de riadas entre los propietarios de terrenos y viviendas en la zona sur del término, algo que se repite cada vez que llega un otoño con elevadas precipitaciones.

La finalidad de la presa de laminación es retener el caudal en la parte alta de la montaña y ralentizar su vertido al cauce cuando se producen fuertes avenidas, ya que la rambla recoge agua de las zonas de les Valls y de montes de la Marina.

El proyecto de la construcción de la presa y del encauzamiento del río Gallinera arrancó en el año 2009, pero sólo se realizó el acondicionamiento del barranco, obra que alcanzó hasta la desembocadura.

Esta actuación era necesaria ya que el Gallinera no tenía salida directa al mar y vertía sus aguas a través de varias acequias. Esta iniciativa corre a cargo de Acuamed, organismo dependiente del Ministerio de Fomento.

La entidad no sabe a ciencia cierta cuándo se retomará la obra de la presa en la Serra del Carritxar. Desde Acuamed precisaron que hay que licitar «otra vez la actuación», debido a que el proyecto que se elaboró para construir la presa no es válido.

Los terrenos no eran adecuados para la concepción inicial de la infraestructura, por lo que se paralizó. Por tanto, la construcción de la presa se puede demorar años, ya que desde el organismo encargado de ejecutar la obra indicaron que aún hay que liquidar el contrato con la adjudicataria de la presa.

Además es necesario redactar un nuevo proyecto que se adapte a las condiciones geológicas de la Serra del Carritxar. Pese a todo, desde la entidad aseguraron que el cauce está terminado y que el riesgo de inundaciones posibles es menor.

Quienes no piensan así son los agricultores de la localidad de Oliva, que temen riadas como las producidas hace algunos años y que anegaban sus campos. Algunas de las inundaciones que se han producido en la zona sur de Oliva han resultado catastróficas.

Desde el gobierno de Oliva también consideran que la actuación es necesaria, aunque señalaron que desconocen cuáles son las intenciones de Acuamed y si tiene previsto retomar la actuación a corto plazo. La responsable municipal del área de Medio Ambiente, Imma Ibiza, explicó que se trata de una infraestructura necesaria para garantizar la seguridad de los vecinos de la franja sur del término y de sus terrenos de cultivo.

Esta zona de la Ciudad Condal ha sido uno de los puntos más perjudicados siempre que se han producido fuertes lluvias. Hace casi diez años, en 2007, las precipitaciones fueron tan elevadas que el Gallinera se desbordó.

En esa ocasión hubo que cortar un tramo de la carretera N-332, al alcanzar el agua la vía, y hubo que desalojar a decenas de vecinos de sus casas de campo ante la crecida del río. Pero, sin duda, la riada que más afectó a la parte sur de Oliva fue la de 1987.

Hace casi 20 años se produjo una de las inundaciones más fuertes que se recuerda en la comarca de la Safor. El 3 de noviembre se recogieron 817 litros en 24 horas, lo que supuso el récord de la Península Ibérica. Este brusco temporal se saldó con una víctima mortal en la ciudad. Además buena parte del término municipal se quedó sin suministro de agua y luz durante días, algo que no quieren que se vuelva a repetir.