Las Provincias

María José abraza a su hijo tras dejar su casa en Sueca. :: lp
María José abraza a su hijo tras dejar su casa en Sueca. :: lp

«El sistema de protección de menores no tiene alma»

  • La abogada y la progenitora del niño acogido en Sueca piden que se revise el proceso de preadopción y más control en los centros de protección

  • La madre biológica de Joan critica por carta a la administración

«Si esta historia sirve para que se desvele qué está pasando en este país con la protección que se da a los menores desde las instituciones públicas y para que se revisen los procedimientos de entrega en preadopción y adopción de niños; si abre la puerta para que alguien se adentre en lo que pasa en los centros de acogida de toda España y el ninguneo de las familias biológicas; si se despliegan conciencias para hacer ver a la opinión pública que el sistema de protección de menores no tiene alma; entonces, todo el dolor habrá merecido la pena». Es uno de los párrafos más rotundos de la carta abierta lanzada por María José Abeng, madre biológica de Joan, el pequeño acogido durante tres años por una familia preadoptiva en Sueca, y Nieves Ibáñez, su abogada.

Esta semana, el Tribunal Supremo rechazó los recursos de Alberto y Noelia, la pareja preadoptiva del niño de cuatro años, así como los de la Fiscalía y la Consejería de Asuntos Sociales de Asturias y corroboró que el pequeño debe quedarse con su progenitora.

«Cada lágrima que derramé»

Como adelantó LAS PROVINCIAS, ambas partes han ratificado un acuerdo, al margen de la decisión judicial, para que el niño siga manteniendo el contacto con las dos familias. El foco principal de la crítica de todos los afectados son los Servicios Sociales. En su carta, la abogada y la madre biológica critican que, «sin sujeción a control judicial alguno, se erigen en los más capacitados para decidir sobre los intereses de los menores y hacen lo que quieren, como quieren y cuando quieren...».

En la misiva, las afectadas lamentan cómo se llevan a cabo los procesos de retirada de tutela, «sin tener en cuenta que los menores no sólo tienen padre y madre, sino familia extensa», en referencia a preadopciones que se hacen de manera precipitada. Esa es una de las razones que les llevan a pedir una revisión de estos procedimientos.

La joven madre, de 19 años, recuerda «cada una de las lágrimas que derramé desde que me encerraron en el centro de acogida y me sentí desamparada por quien tenía que ampararme».

Evitar sufrimiento

El abogado del matrimonio de Sueca, Enrique Vila, también señala un fallo del sistema como causa de la epopeya vivida y aseguró que Alberto y Noelia desconocían el calvario por el que pasó la madre biológica. El letrado critica también cómo la ley que regula los procesos de adopción «engaña, pues cuando la Administración decide dar un niño en preadopción no es un acogimiento temporal o de urgencia, sino que tiene una sola finalidad: que acabe siendo adoptado».

Vila anunció que va a trabajar junto a varias entidades sociales para cambiar la ley. «Queremos que hasta que no esté claro, bien por decisión judicial, bien por voluntad de la familia biológica, que el niño no va a volver con ellos, no se pueda dar al pequeño en preadopción. De esta forma evitaríamos sufrimiento tanto a la familia biológica como a la adoptiva y, por supuesto, al menor».

Los padres preadoptivos de Joan, que fueron los encargados de la educación del pequeño durante tres años, aún no han decidido si recurrirán al Tribunal Constitucional, o incluso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos el auto del Supremo que definitivamente deja al pequeño a cargo de su madre biológica en Oviedo, tal y como explicó su abogado.