Las Provincias

La falta de planificación condena el tren a Castellón

 Puçol. Las obras se centran actualmente en la estación de Puçol. :: d. torres
Puçol. Las obras se centran actualmente en la estación de Puçol. :: d. torres
  • Los usuarios de la línea de Cercanías sufren ya un año de retrasos en sus traslados entre Valencia y la capital de la Plana por el ritmo de las obras del tercer carril

Era mediados de diciembre de 2012 cuando la entonces ministra de Fomento, Ana Pastor, presentaba en Castellón el proyecto de implantación del ancho internacional en el corredor mediterráneo mediante la fórmula del tercer carril. Un proyecto definido que incluso fijaba como plazo de finalización de las obras el año 2015 en el caso de las provincias de Valencia y Castellón y 2016 para Alicante.

Sin embargo, los empresarios, aunque satisfechos con el anuncio, mostraron su cautela con los plazos de ejecución ya que únicamente se había licitado un proyecto. Era el de Moncofa-Castellón, que oficialmente no arrancó hasta trece meses después, a finales de enero de 2014.

El tiempo, como se suele decir, les ha dado razón. Aquel tramo fue el que inauguró las obras del corredor en la Comunitat y también el primero en sufrir una paralización de varios meses para, según explicó el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), realizar un replanteamiento del trabajo al tener que compatibilizarlo con la instalación de los sistemas de seguridad. A partir de ahí empezaron los problemas para instalar el tercer carril entre Valencia y Castellón, los reiterados «problemas técnicos» que Pastor siempre alegaba cuando se le reclamaba una fecha de puesta en marcha de la infraestructura.

Para las fuentes consultadas por LAS PROVINCIAS, esos problemas tienen una única causa: falta de planificación y de inversión. «El Gobierno se ha recreado y no ha terminado en el plazo fijado. Lo podía haber hecho ya, pues el tercer carril era una solución rápida y provisional», critica el presidente de Pro-AVE y secretario general de Ferrmed, Federico Félix, que insiste en que se ha dado prioridad a otras infraestructuras «menos urgentes y necesarias y sin retorno».

«Es un problema de planificación, de tener los materiales necesarios en el momento que hacen falta, de voluntad política, de poder trabajar los días asignados...», enumera el secretario general adjunto de Ferrmed y miembro del Colegio de Ingenieros Industriales de la Comunitat, Francisco García Calvo. «No se ha cumplido lo establecido en la planificación y el resultado es una total incertidumbre», critica mientras recuerda que entre Castellón y Vandellós sigue sin haber movimientos.

Contratos paralizados

Una falta de planificación, y coordinación entre las partes implicadas -apuntan la fuentes-, que se ha traducido en suspensiones de contratos en licitación por modificaciones del proyecto inicial o sin alegar motivos (como el anunciado en el BOE el pasado día 14); adjudicaciones de suministros con entrega de plazos para los años 2016 e, incluso, 2017; demoras en los trabajos y en la entrega de materiales... Larga lista de incidencias a las que se sumaron los retrasos en la circulación ferroviaria.

Porque desde hace ya un año, los viajeros de la línea C-6 de Cercanías (Valencia-Castellón) se han convertido en los 'sufridores' del tercer carril, con demoras que incluso obligaron a que Renfe implantara un billete gratuito en caso de que se superen los treinta minutos y habilitara un servicio de autobuses lanzadera para reforzar la oferta.

Actualmente son entre 800 y 1.000 viajeros diarios los que optan por este transporte, ya que «garantiza que voy a salir y llegar a la hora que toca», afirmaba el pasado viernes uno de ellos, Pepe Soriano. Él, como Luisa Medina, se cansaron de «esperas de casi una hora en el tren, sin información, con problemas en el trabajo porque ya dudaban de si era verdad o no porque siempre decía lo mismo: llego tarde por el tren».

¿Hasta cuándo? No hay respuesta oficial, aunque se espera que pueda ser a comienzos de 2017. El tramo Valencia-Castellón debería haberse concluido en el primer semestre de 2015, según la planificación facilitada por Fomento cuando presentó el proyecto del tercer carril. Hasta se comprometió a que el AVE a Castellón estuviese para mediados de diciembre del año pasado. Luego se saltó a abril de este año y, ante el nuevo incumplimiento, agosto, que también pasó en el calendario sin un tren AVE sobre la vía.

Por ahora, no hay alta velocidad entre las capitales del Turia y de la Plana y las obras siguen en marcha. Actualmente, las actuaciones se centran en la estación de Puçol, donde se adecúa el trazado para la incorporación del tercer carril en una vía general y otra de estacionamiento. Está previsto que terminen a finales de mes a pesar de que se observe poco movimiento sobre las vías, sólo se vean traviesas apiladas -por otro lado, frecuentes en Fuente de San Luis o Massalfassar- y las máquinas estén paradas junto al parking de la estación.

Una imagen que despierta las quejas entre los viajeros, que reclaman a Adif más trabajadores para acelerar las obras. Tanto el organismo dependiente de Fomento como los sindicatos aseguran que el personal es el adecuado para la tipología de actuaciones. Además, fuentes de Adif explicaron que el grueso de los trabajos se realizan por la noche, momento en que se utiliza la maquinaria pesada y se corta la catenaria para poder trabajar, lo que hace incompatible la circulación de convoyes. Son apenas seis horas de trabajo nocturno, dado que luego hay que restablecer el tráfico. Por el día, los operarios se centran en tareas de topografía y mediciones de los trabajos realizados durante la noche.

Retrasos de 30 minutos

Por ese motivo, el servicio diurno se ve afectado de forma continua con retrasos que oscilan entre los 15 y los 30 minutos, aspecto que Renfe espera solucionar cuando concluyan las obras y pueda recuperar la oferta de trenes anterior a esta etapa. Es decir, de los 45 convoyes de ahora a los 80 en ambos sentidos.

«No llevamos ni dos estaciones y ya estamos parados», se desesperaba una de las jóvenes que viajaban en el Cercanías de las 15.50 horas del viernes. El tren debía llegar a la estación de Sagunto a las 16.25 horas y lo hizo a las 16.42 horas. De regreso a Valencia, esta vez en la C-5, otros 12 minutos de demora, en esta ocasión, a la salida de la estación.

«Es desesperante. Hay que estar muy pendiente de los horarios cada día. Al final te acostumbras y optas por salir antes de casa», explica resignada Nuria Cases mientras ojea un libro de Biología. Lecturas en papel o en pantalla, escuchar música, revisar documentos o revisar las redes sociales son los pasatiempos para los tiempos de espera en el tren.

«Los usuarios de Cercanías son los grandes perjudicados por esta situación», lamenta el coordinador de la Plataforma en Defensa del Ferrocarril de CGT, Juan Ramón Ferrandis, que alerta de que la forma de acometer el tercer carril «no ha sido la adecuada ni va a mejorar los tiempos de viaje de forma significativa».

En este punto, desde el sindicato UGT recuerdan que la línea ya está saturada «como para ahora añadir más trenes, tanto de alta velocidad como de mercancías. Van a golpes tanto en inversión como en planificación. El tercer hilo es un desastre», afirman. La misma opinión mantienen desde el Sindicato Ferroviario de Valencia, donde Javier Ramírez cree que se tendría que haber planificado de otra forma al igual que la reordenación de servicios ferroviarios. Y una idea común en todos: la necesidad del corredor «como toca», es decir, la doble vía.