Las Provincias

El Seprona halla una bola con veneno junto a la reserva de Valdeserrillas donde decapitaron al bisonte

  • Los agentes están hablando con agricultores de terrenos colindantes por si hubieran visto o descubierto algo

El Servicio de Protección a la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil mantiene abiertas varias líneas de investigación sobre la muerte de los bisontes de la Reserva de Valdeserrillas, en Benagéber (Valencia), ha inspeccionado fincas de alrededor y los agentes están hablando con agricultores de terrenos colindantes por si hubieran visto o descubierto algo.

Así lo ha asegurado el delegado del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Juan Carlos Moragues, quien ha confirmado que el bisonte localizado decapitado estaba en avanzado estado de descomposición, que había cinco animales más alrededor y que se intenta localizar a otros tres.

Moragues ha indicado que en los alrededores de la reserva "había una bola que podría tener veneno", por lo que una de las líneas de investigación es que los animales "pudiesen haber sido objeto de envenenamiento", aunque existen otras abiertas para comprobar orígenes y causas. Según Moragues, los agentes están inspeccionando fincas de alrededor y hablando con agricultores por si han visto o descubierto algo.

El macho alfa de la manada de bisontes de la Reserva de Valdeserrillas, de 800 kilos, fue encontrado decapitado el pasado viernes y otros tres ejemplares han desaparecido de la reserva, un espacio de 365 hectáreas en el municipio de Benagéber. Además, el resto de la manada, compuesta por un total 12 machos, se encuentran enfermos con diarreas, según informó este lunes el director de Comunicación de la Reserva, Rodolfo Navarro. Por ello, el Seprona investiga si fueron envenenados a través del agua o mediante comida.

El recinto estaba protegido con una valla cinegética para evitar que se escaparan los animales aunque, según la reserva, era relativamente fácil que los desconocidos pudieran colarse dado el gran tamaño de este espacio. Los 12 ejemplares de esta manada de Bisonte europeo (Bison Bonasus) llegaron entre junio de 2015 y mayo de 2016 tras dos años de gestiones ante la Unión Europa para poder acoger a estos ejemplares de esta especie en peligro de extinción.