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Fomento bloquea cuatro millones del Puerto de Valencia para obras en el tren a Teruel

Tren procedente de la factoría General Motors en Figueruelas (Zaragoza).
Tren procedente de la factoría General Motors en Figueruelas (Zaragoza). / JESÚS MONTAÑANA
  • La instalación valenciana participa con Adif en la financiación de cinco apartaderos, pero nadie en el ministerio firma el visto bueno al proyecto

Las mejoras en la conexión ferroviaria entre el Puerto de Valencia y Zaragoza, pasando por Teruel, tendrán que esperar. La falta de acuerdo para la aprobación de un nuevo gobierno central ha aparcado la toma de múltiples decisiones, entre ellas, el visto bueno a la reforma de la línea férrea que pasa por Teruel y busca facilitar la circulación de mercancías.

La idea era que la intervención estuviera acabada a finales de este año, pero fuentes conocedoras del proceso descartan ya esta posibilidad. Aunque se produjera de forma inmediata, ya no cuadrarían los plazos necesarios para la convocatoria del concurso, realizar la adjudicación y el resto de pasos burocráticos previos a la obra en sí, que también requiere unos meses. Aunque el dinero esta disponible por parte de la la Autoridad Portuaria de Valencia (APV), se requiere la ratificación definitiva del Ministerio de Fomento sobre el asunto, que aún no se ha producido.

En diciembre de 2015 se estableció el convenio de colaboración entre la gestora de infraestructuras ferroviarias Adif y APV por el que la entidad valenciana asumió el coste del 50% de las obras de construcción de cinco apartaderos para trenes de mercancías que permitan el cruce con los convoyes de pasajeros y posibiliten que aumente la capacidad comercial de esa línea.

Fuentes conocedoras del proceso descartan que las razones sean técnicas ni económicas, sino que se deben a que desde las elecciones de diciembre de 2015 el ministerio está llevando una política de cumplir con lo básico y aplazar hasta que se conforme un nuevo gobierno las decisiones que pueden tener un mayor calado.

La actuación tendría un impacto trascendente en las comunicaciones ferroviarias entre el Puerto seco de Zaragoza (una de las principales plataformas logísticas de España), la factoría de General Motors de Figueruelas (Zaragoza) y el Puerto de Valencia, a una distancia equiparable pero con muchas más conexiones que el de Barcelona, principal beneficiado de la situación actual.

La mejora de esta vía es una reclamación que cuenta con un respaldo empresarial y político unánime en la Comunitat Valenciana y también es reclamada desde Aragón. Sin embargo, un repaso de la historia reciente de la vía ofrece un rosario de incidencias en las que ha salido perjudicado el tráfico de vehículos y mercancías.

Cortes e incidentes

Si ya de por sí la línea es antigua y la conexión limita el tráfico de cargamentos a los huecos que se puedan encontrar entre un tren de pasajeros y el siguiente, este mismo verano las obras del Corredor Mediterráneo ya obligaron durante una semana a trasladar a los pasajeros en autobús entre distintos puntos de la vía. Esto hizo que la duración del viaje se prolongara una hora más de lo previsto, pero significó duplicar el tiempo a los trenes de carga.

Renfe tuvo que desviar por Madrid las mercancías hacia Valencia. Con esta ruta alternativa la distancia pasó de los 325 kilómetros que separan la capital aragonesa de la valenciana hasta los 670 kilómetros, resultado de un trayecto que tiene que pasar por Calatayud y Madrid, antes de llegar al puerto valenciano. También del estado de las vías da ejemplo el hecho de que en octubre un tren procedente de la planta de General Motors patinara en el ascenso de la subida del Escandón (Teruel), lo que le obligó a volver a la estación más próxima.