Las Provincias

Los alumnos y profesores de Bachillerato aún no conocen los contenidos de la reválida

Alumnos de un centro de enseñanza de la Comunitat Valenciana.
Alumnos de un centro de enseñanza de la Comunitat Valenciana. / LP
  • El ministerio concretará los detalles de la prueba a finales de noviembre y los directores alertan de que la demora perjudica a los estudiantes

Las nuevas reválidas de Secundaria llegarán a finales del curso y a día de hoy los deberes siguen pendientes. Si a la falta de regulación estatal se le suma la incertidumbre política y las anunciadas rebeliones de las autonomías contrarias a la Lomce -recursos judiciales incluidos-, todo apunta a que el guiso será cualquier cosa menos sabroso. El principal problema con el que se topan los centros a día de hoy es que no se han concretado las evaluaciones, que se aplicarán en 4º de la ESO y 2º de Bachillerato. No tendrán efectos académicos -se aprobará el curso como hasta ahora- pero en el caso de la segunda será necesario superarla para entrar en la universidad. De ahí que el malestar se extienda, sobre todo, entre los alumnos y profesores de 2º.

«Hay incertidumbre y desconcierto. No entendemos que se cambien las reglas del juego a mitad de partido en algo tan importante para una generación como es el acceso a la universidad», explica Jacinto Martínez, miembro de la Asociación de Directores de Institutos (Adies-pv), que asume que será necesario adaptar las programaciones docentes y la preparación de los exámenes con el curso ya avanzado.

Aunque el real decreto que regula las pruebas a nivel general se aprobó a finales de julio, la concreción del diseño, las características y los contenidos a evaluar dependen del ministerio, que se basará en las propuestas de una comisión a la que estarán invitadas las comunidades y los representantes de las universidades (en el caso de la de 2º). El plazo máximo para conocer los detalles caduca el 30 de noviembre. Y en clave autonómica, será necesario adecuarlas, por ejemplo, para incluir el Valenciano. «El plazo es justo, y si se demora supondrá un perjuicio muy serio para las oportunidades de los alumnos», añade Josep Lluís Peris, director del IES Ravatxol de Castellar y portavoz de Adies-pv.

Con el real decreto se pueden conocer las líneas básicas: el tipo de preguntas que se permiten -abiertas, semiabiertas e incluso de tipo test-, las asignaturas que entran -aunque entre las optativas específicas tendrán que elegir los alumnos-, la duración de cada examen (90 minutos en el caso de Bachillerato) o el periodo para realizarlas (hasta cinco días en las comunidades con lengua cooficial).

Eso sí, no se saben los contenidos que entrarán, lo que deben aprender los alumnos sí o sí, estándares que han de seleccionarse a partir del currículum de Bachillerato, que es especialmente extenso. Esta es la principal carencia. Tampoco se han concretado aspectos relacionados con las preguntas de cada área, como la tipología exacta o el mínimo de cuestiones a plantear (el máximo será 15 en cada asignatura).

Martínez, miembro de la subcomisión técnica para la elaboración de las PAU vigentes hasta el curso pasado, señala que este organismo ya solicitó formalmente una prórroga en la aplicación de las reválidas. «Las PAU han funcionado bien durante años, con un índice muy bajo de insatisfacciones», explica. «Si la quieren aplicar -la reválida- que lo hagan como en 4º, sin efectos académicos», añade, antes de recordar que la postura de Adies es contraria a estas evaluaciones y que es un modelo que sólo se emplea en cinco países europeos. «Es difícil entender que se mantengan pese a existir una contestación tan grande», añade.

Otra de las novedades es que pueden incluirse contenidos de 1º (de los cuatro cursos en el caso de la de ESO), lo que añade más «estrés» al alumnado. Carmina Valiente, directora del IES Lluís Vives de Valencia, recuerda que muchas materias no tienen continuidad en 2º -«la asignatura se acaba y los alumnos se olvidan», explica gráficamente-, y alerta del riesgo de este tipo de exámenes eliminatorios: «Hay estudiantes que van medio bien en el instituto y cuando llegan a la universidad despuntan, pues su proceso madurativo aún no ha terminado». También lamenta que fomenten el modelo tradicional de enseñanza. «Por mucho que los centros quieran innovar, acentúan la práctica memorística y el vertido de contenidos», añade.

Los directores coinciden en trasladar tranquilidad al alumnado, en el sentido de que se les preparará de la mejor manera posible. La misma idea defiende la directora de un concertado de Valencia: «Vamos a seguir utilizando herramientas PAU. Por ejemplo, la crítica y la opinión del alumno aparecerán seguro en los comentarios de texto o en otras áreas. Hay que prepararlos para la universidad, no quedarnos en la superación de la prueba. Y cuando la conozcamos nos adaptaremos», dijo.