Las Provincias

Silvia Congost: «Todo lo que vemos desde pequeños está distorsionado en temas de amor»

La psicóloga y escritora Silvia Congost. :: lp
La psicóloga y escritora Silvia Congost. :: lp
  • La especialista, que participa este jueves en el Aula LP, considera que la educación es un factor clave para evitar la dependencia emocional

Dependencia emocional, autoestima o relaciones tóxicas (término de moda a raíz de un 'best seller'). Son algunos de los conceptos que se podrán escuchar el jueves 22 en el Salón Sorolla del Ateneo Mercantil a partir de las 19.30 horas en el arranque de curso del Aula LAS PROVINCIAS, que protagoniza la psicóloga Silvia Congost.

¿Cuáles son los signos que indican que una relación es tóxica?

Cuando en una relación sentimos que estamos sufriendo más de lo que disfrutamos, cuando la otra persona ya no nos suma, cuando tenemos que invertir grandes dosis de energía en pensar en ella y en cómo hacer que funcione, cuando, incluso, tenemos que luchar para que vaya bien, es que se trata de una relación tóxica y probablemente hay dependencia emocional.

¿Cómo nos deshacemos de una relación, o de personas, tóxicas?

Tendríamos que verlo como si esa persona fuera un ingrediente al que tenemos intolerancia. Hay que dejar de consumirlo lo antes posible. Cuando son parejas o amigos, lo más sano y recomendable es que cortemos el contacto totalmente. Cuando se trata de un familiar es más difícil porque tal vez no queremos cortar el contacto, pero aquí debemos reducir al máximo las visitas que hacemos, y realizarlas sólo cuando nos sintamos fuertes para afrontarlas.

¿Cuál es el perfil de un dependiente emocional?

Son personas que tienen una autoestima baja, es decir, un autoconcepto de sí mismas demasiado negativo lo cual las lleva a un profundo miedo a que nadie las quiera y a quedarse solas. Por ello, cuando encuentran a una persona que se interesa por ellas, se enganchan de una manera enfermiza dándolo todo y dejando de ser ellas mismas. Le puede pasar a todo el mundo pero hay más mujeres que hombres.

¿Cuándo se depende emocionalmente de una persona?

Cuando tu vida gira entorno a la otra persona, te obsesiona el hecho de que esté bien contigo para que no te deje o la idea de una posible ruptura te aterra más que la propia muerte. Cuando uno se olvida de sí mismo volcándose siempre en lo que quiere el otro. Lo toleras y aceptas todo con el único objetivo de no perderle. Sin darte cuenta, tu vida se va desmoronando ya que tu obsesión te puede llevar a dejar de rendir igual en el trabajo, a ir alejándote de aquellos que te quieren o a ir dejando de hacer aquellas actividades que tanto te gustaban.

Esa dependencia emocional se vincula a casos de violencia de género. ¿Es una constante?

Así es, no siempre que hay dependencia emocional hay violencia de género (aunque en muchos casos sí, sobre todo maltrato psicológico), pero sí que cuando hay violencia de género hay dependencia emocional. Se acaba viendo al agresor como la víctima e intentan justificarlo. Otras veces el enganche en casos más graves se produce por miedos como consecuencia de reiteradas amenazas.

¿Influye la educación?

¡Totalmente! De hecho creo que ahí está el origen del problema. Todo lo que vemos y absorbemos desde pequeños está distorsionado cuando se trata de cuestiones de amor. Las canciones, películas, cuentos y ejemplos que nos transmiten los padres son tóxicos: parejas que no se separan por los hijos y que no se dan cuenta que el día de mañana ellos intentarán representar la misma obra con sus parejas y acabaran sufriendo igual.

¿Quién marca la autoestima?

Viene determinada por las dosis y la calidad del reconocimiento y el afecto que recibamos desde la infancia por parte de padres, maestros o cuidadores. Vamos construyendo el autoconcepto que tendremos de nosotros mismos y con el que nos enfrentaremos a los retos de la vida a partir de esos mensajes que recibimos de manera constante. Y el problema es que, como a nadie le hablan o enseñan sobre ello, los padres son los primeros que muchas veces la tienen demasiado baja y, sin querer, tratando de hacer lo mejor, no la refuerzan debidamente a sus hijos.

¿Se puede trabajar la autoestima? ¿Cómo la cuidamos?

¡Sin duda! Y nunca es tarde para ello. Debemos reconectar con nuestra parte esencial, allí donde están nuestras cualidades, y tomar conciencia de que no hay personas más importantes ni valiosas que otras, simplemente podemos tener más carreras, más dinero, un físico determinado, etc. pero en esencia, todos somos lo mismo. Con frecuencia es necesario un proceso de crecimiento con un profesional, pero lo cierto es que, sea como sea, mejorar nuestra autoestima tiene consecuencias muy valiosas.