Las Provincias

La jornada intensiva de mañanas se impone en los colegios públicos

Padres de Alicante durante la votación del jueves. :: matías segarra
Padres de Alicante durante la votación del jueves. :: matías segarra
  • Uno de cada cuatro centros de la Generalitat aprueban el cambio horario con amplias mayorías de las familias

La inmensa mayoría de los colegios que el jueves votaron la jornada continua la aplicarán en octubre. Según los datos facilitados por la Conselleria de Educación, de las 315 escuelas que organizaron consultas en al menos 303 se consiguió el suficiente respaldo de los padres al cambio. El dato todavía es provisional a la espera de validar los recuentos en unos pocos, según las mismas fuentes, que apenas prevén variaciones en los próximos días. En la mayoría los porcentajes de apoyo han sido muy superiores al 55% del censo total exigido por la conselleria, un resultado que fue celebrado ayer por los sindicatos. Fue una manera de deslizar que ya no se trata tanto de una reivindicación sindical sino que tiene carácter social.

Las cifras implican un cambio de paradigma en la organización escolar de la Comunitat, de las pocas autonomías donde seguía sin generalizarse la modalidad intensiva. De los 303 colegios, 294 son públicos, lo que implica que el 27,9% de la red de la Generalitat ha modificado su jornada teniendo en cuenta que son 1.051 las escuelas que se podían acoger (las de Primaria e Infantil y las de Especial). Semejante porcentaje está muy condicionado por el tirón de Alicante, donde lo han hecho 257 de 401 (64%). Las cifras indican que había gran cantidad de centros con el proyecto ya trabajado, especialmente en esta provincia, donde la presión siempre ha sido mayor.

En cuanto a la red concertada, sólo pidieron la modificación nueve -todos la han conseguido-, lo que supone un 2% del total. Las patronales ya habían mostrado reservas en los meses previos, en el sentido de que puede resultar contraproducente para el rendimiento del alumnado. Eso sí, en las citadas escuelas no ha habido debate: los porcentajes de aceptación también han sido muy superiores a los exigidos.

Que a las primeras de cambio haya existido tanta demanda para modificar la jornada pese a que la normativa llegó a mediados de junio hace pensar que para el ejercicio que viene, con más tiempo para preparar el proyecto, aumente la tendencia.

«Creemos que aún habrá más. Ha habido malestar en muchos centros por el retraso de la orden y por coincidir con otras novedades con mucha carga burocrática, como Xarxallibres, lo que ha impedido que trabajen en su modelo. Seguro que el curso que viene se sumarán nuevos centros, sabiendo que el esfuerzo no quedará en nada al existir una norma reguladora. Y más si ven que son los padres quienes apoyan las bondades del cambio teniendo en cuenta los resultados», explicaba ayer Laureano Bárcena, presidente de Anpe, el sindicato que consiguió el pilotaje que permitió a una treintena de escuelas empezar a aplicar la modalidad experimentalmente. A nivel de Comunitat, el 85,5% de los votantes apoyaron el cambio.

El elevado apoyo también fue valorado por el Stepv, la organización mayoritaria entre los docentes de la pública, que ayer animó a los centros que aún no se han acogido a la jornada continua a «trabajar codo con codo con las familias para elaborar el proyecto». Además instó a Educación a eliminar «obstáculos» de la normativa, como el porcentaje del 55% de síes sobre el censo y no sobre los votantes, o la falta de financiación para implantarla.

También la Federación de Enseñanza de CC. OO. PV apeló al consenso -«única manera de abordar una cuestión como la jornada escolar, que afecta a tantos sectores sociales»- y calificó de «déficit» la falta de presupuesto para las actividades extraescolares, las que se programarán entre el fin de las clases y la salida del centro a las 17 horas y que deben ser gratuitas para los participantes. La misma idea trasladaron desde UGT, que planteó también la necesidad de que el cambio no afecte a las condiciones laborales ni implique recortes de servicios.

Las familias

Para Màrius Fullana, presidente de Fapa València y de la Confederación Gonzalo Anaya, las más representativas de la red pública, «es positivo que las familias puedan tomar decisiones en relación a los proyectos educativos», aunque consideró fundamental que no suceda como en otras comunidades, donde la jornada continua ha supuesto «recortes de servicios» como el comedor. Aunque es cierto que la normativa obliga a su mantenimiento, puede darse el caso de que la pérdida de comensales lo haga deficitario. También incidió en la importancia de que se evalúe el cambio de manera rigurosa para garantizar que no afecta al rendimiento de los alumnos.