Las Provincias

Ochocientos valencianos al día abandonan el tratamiento prescrito por su médico

Acceso al centro de salud de San Isidro, en la ciudad de Valencia.
Acceso al centro de salud de San Isidro, en la ciudad de Valencia. / irene marsilla
  • Los olvidos, la sensación de sentirse mejor y las dificultades económicas, principales razones para dejar los fármacos recetados por el doctor

Personas mayores que no tienen a nadie que les eche una mano; pacientes que, tras un problema de salud y comenzar un tratamiento farmacológico, empiezan a encontrarse mejor; o residentes que, por motivos económicos, aseguran que no pueden permitirse los fármacos prescritos por el médico. Estos son los principales perfiles de los enfermos que dejan de tomarse los medicamentos recetados por su doctor pese a los riesgos que esta práctica entraña para su salud, según alertan los profesionales sanitarios.

En concreto, y durante el primer semestre del año, se abandonaron en la Comunitat más de 144.000 tratamientos médicos prescritos (de media, unos 800 al día), según los datos proporcionados a LAS PROVINCIAS por la Conselleria de Sanidad. Fármacos para combatir la hipertensión, la hipercolesterolemia y la diabetes son los que con más frecuencia acaban en el cajón del olvido, aunque también se abandonan tratamientos para frenar la osteoporosis, el lumbago o el hipotiroidismo, tal y como indicaron desde la delegación autonómica. Y no sólo eso, Sanidad ha detectado que se abandonan, incluso, tratamientos ortoprotésicos.

Por una parte, según explicó el presidente del Sindicato de Farmacéuticos de la Comunitat, José Antonio Puchades, uno de los principales grupos de pacientes que dejan las medicinas prescritas por su doctor suele ser el de personas mayores «que se despistan y se olvidan de los fármacos, normalmente porque no tienen a nadie que esté pendiente de sus tratamientos», mientras que también existe otro perfil de enfermo que «tras un achaque, empieza a tomar un determinado tratamiento y, al notar una mejoría, lo abandona sin terminarlo».

A este grupo, según el último barómetro sanitario elaborado por el Ministerio de Sanidad, se suman el de residentes que, al no poder hacer frente al coste del fármaco, optaron por no seguir adquiriéndolo. En concreto, tal y como apunta este informe, el 6,3% de los valencianos asegura que ha dejado de tomar algún medicamento recetado por un médico de la sanidad pública porque no se lo pudo permitir por motivos económico, un porcentaje mayor que la media nacional (de un 4%) y sólo superado por Canarias, Ceuta y Melilla.

Los riesgos que estos abandonos generan para la salud, además del gasto económico que acarrean, se centran sobre todo en el tipo de enfermedad para la que han sido recetados. Por ejemplo, los medicamentos para la hipertensión son los que, con mayor frecuencia, se dejan de lado ya que es una de las dolencias «que menos síntomas tiene». Sin embargo, y al igual que la hipercolesterolemia, «tiene un riesgo enorme, de hecho se conoce como el asesino silencioso porque va dañando órganos vitales... Los pacientes que abandonan estos tratamientos dentro de un tiempo tendrán problemas», resume Puchades.

Desde la conselleria, por su parte, destacaron también que la tendencia es positiva y que, en sólo un año, se ha conseguido reducir el número de abandonos en cerca de un 27%, desde los 196.413 de los seis primeros meses de 2015 a los 144.063 del primer semestre de este año. «Estos datos se registran después de que, en enero de este año, la conselleria pusiera en marcha las ayudas para pensionistas y personas con diversidad funcional frente a los copagos farmacéuticos y ortoprotésicos», resaltaron desde Sanidad. En concreto, hasta finales de agosto, 867.198 valencianos han recibido ayudas para continuar con sus tratamientos y han dejado de abonar dinero por sus medicinas u ortoprótesis, aclararon.

En enero de 2016, el Consell puso en marcha estas ayudas para la adquisición de medicamentos y ortoprótesis para pensionistas y sus beneficiarios con rentas anuales inferiores a 18.000 euros, así como para personas con diversidad funcional con una discapacidad reconocida.