Las Provincias

Los barracones que necesitan los centros llegarán dos meses después de empezar las clases

  • Educación destina medio millón de euros para paliar la falta de espacio y ampliar comedores o lavabos

La Conselleria de Educación prevé invertir hasta medio millón de euros para instalar aulas prefabricadas que deben cubrir necesidades de espacio de los centros e institutos públicos. Al menos, hasta que se adopten soluciones definitivas, si se considera, a través de ampliaciones. Sin embargo, la licitación de las obras de montaje se oficializó a finales de agosto, lo que en la práctica ha supuesto que no estén en funcionamiento con el inicio del curso. Y según se desprende de los pliegos, podrían llegar a demorarse unos dos meses (de cara a noviembre).

El contrato incluye 17 escuelas. La mayoría de módulos servirán para acoger alumnos de Primaria, aunque también los hay de ESO, para ampliar comedores escolares o instalar lavabos. Además se incluyen un porche y una sala de profesores.

En base al proceso de tramitación, las empresas aún pueden presentar sus ofertas -hay 17 lotes- hasta el 21 de este mes. La adjudicación debe llegar como muy tarde en 15 días, aunque el periodo se puede duplicar si se presentan proposiciones económicas demasiado bajas, pues en estos casos se requiere a los licitadores que aporten más información para justificarlas. Una vez formalizado el contrato, la empresa suministradora tendrá que instalarlos y dejarlos listos en el plazo de un mes a partir del momento en que la conselleria se lo solicite.

La demora del contrato fue criticada hace un par de semanas por el PP en Les Corts durante un acto convocado para analizar el arranque del curso. Entonces atribuyeron el retraso a la «falta de previsión y a la improvisación». Los populares apuntaron hacia uno de los puntos débiles de la conselleria durante el primer año de gestión: las complicaciones en la tramitación de medidas, ayudas, obras y servicios que el departamento achaca a un cambio legal aprobado por el PP en 2015. En síntesis, se alega que genera más burocracia sin mejorar la fiscalización. Ha pasado con las ayudas de comedor y transporte, con las becas universitarias y con las normas para crear los bancos de libros o para modificar la jornada escolar.

Necesidades

En el listado aparecen centros que han denunciado con anterioridad la falta de espacio. Es el caso del Ceip El Castell de Almoines, que tendrá un unidad más de Primaria. El pasado octubre un grupo de padres y docentes se concentró para reclamar la instalación y denunciaron que se tenía que dar clase en el aula de música y en zonas comunes.

También está el San Juan de Ribera, cuya comunidad educativa lleva años reclamando un colegio nuevo ante la dispersión de los alumnos en varias zonas de Burjassot. Dispondrá de dos aulas de Primaria, dos lavabos, una sala de profesores y un porche. En cuanto al Blasco Ibáñez de Museros, en cursos anteriores ha utilizado otras instalaciones municipales para cubrir sus necesidades -en este caso ganará espacio para ampliar el comedor-, mientras que el IES Albal, el único público del municipio, se ha quedado pequeño ante el aumento de la matrícula gracias a su proyecto plurilingüe. Tendrá cuatro aulas más de Secundaria.

La situación es parecida en el IES La Patacona de Alboraya. Hace un año ya se advirtió a responsables de la conselleria de que era preciso construir un nuevo aulario por problemas de espacio. Con el nuevo contrato se instalarán cuatro barracones para Secundaria. También aparece el Ceip La Galia de Elche -un clase de Primaria-, si bien el ayuntamiento impulsó unas obras de mejora en verano y desdobló un aula, por lo que pedirá a la conselleria que no coloque el módulo prefabricado.

No se puede olvidar que este curso se han incrementado las necesidades de los centros gracias a la bajada de las ratios máximas de alumnos por clase o al aumento de unidades de la red pública (más de 400) del arreglo escolar.