Las Provincias

La Comunitat, un paraíso de piscinas naturales

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El Salto de la Novia. / LP

  • Montanejos, Bolbaite, Callosa de Ensarriá, Navajas o La Quesa son algunas de las localidades que acogen estos espacios de ocio

La Comunitat Valenciana alberga un gran número de piscinas naturales que hacen aún más extensa su oferta turística y unen lo impresionante de su ubicación con la belleza de la zona y su valor natural.

Assut de Antella remite a la historia de la zona, pues sirvió como presa para desviar las aguas del río Júcar y terminó de construirse en 1260. El Gorgo de la Escalera de Anna y el Lago de Anna son enclaves espectaculares que animan tanto al baño como al mero disfrute del entorno. En Casas del Río, un molino de agua del siglo XVIII añade aún más interés a la visita y Bugarra es destino obligado si se viaja a Valencia, gracias a la playa fluvial que crea el Turia.

Se suman a las anteriores el Azud de Tuéjar, y su pequeña laguna; la piscina natural de Sot de Chera, las pozas de Pou Clar y de Bicorpo, en los ríos Clariano y Fraile, respectivamente. La fuente de los Baños, Quesa, Algar... En el municipio de Montanejos, en el interior de la provincia de Castellón y a 418 metros de altitud, los turistas tienen a su disposición una interesante propuesta de baño. Situado en las inmediaciones del Parque Natural de la Sierra de Espadán, este rincón levantino acoge entre sus montañas la Fuente de los Baños, un manantial con un caudal aproximado de 6.000 litros por minuto. Sus aguas, que proceden del río Mijares, mantienen una temperatura de 25 grados y, según recoge Turismo de Montanejos, tienen efectos hipotermales y propiedades hidrogeoquímicas y biológicas beneficiosas para la salud. La oferta de ocio se completa con merenderos y propuestas de juego para los más pequeños.

En Valencia, espera al viajero el Paraje del Río Sellent, dentro del municipio de Bolbaite. Y es que aquí, el río Sellent toma forma de lago natural, salpicado de pequeñas pozas de aguas cristalinas, ideales para disfrutar de un baño en la naturaleza. La zona está acondicionada con mesas y bancos, merenderos, fuentes y una zona recreativa que aseguran los aspectos prácticos de la escapada. También en Valencia se encuentran los Charcos de Quesa, a unos siete kilómetros de la localidad de Quesa. Su espectacularidad paisajística convierten esta joya natural en el principal reclamo del pueblo, según señalan desde el Ayuntamiento, y en una zona que levanta pasiones entre los turistas, con más de 150 visitas por días durante la época estival.

En Los Charcos de Quesa se concentran distintas pozas de agua natural del Río Grande en forma de cascada, con nombres propios como Charco de la Horteta, de las Fuentes, la Bañera y el Charco del Chorro. Un paraje en el que se puede disfrutar de un baño de aguas templadas y hacerse fotografías en su famoso salto de agua. Cuenta con instalaciones como área recreativa, zonas de descanso, paelleros y fuentes, así como personal de vigilancia y mantenimiento.

A 15 kilómetros de Benidorm, y en la localidad alicantina de Callosa de Ensarriá, están las Fuentes del Algar, un paraje natural de gran riqueza ecológica, declarado ‘Zona Húmeda Protegida’ en 2002. Este parque, que tiene el agua como protagonista, recibe a sus visitantes con un circuito de 1,5 kilómetros de longitud a lo largo del cauce del río Algar, que permite disfrutar de un increíble paisaje de roca caliza. Las cascadas, las fuentes y manantiales que brotan de la roca, las pozas de agua transparente, la antigua presa o las acequias son otros de los atractivos de este espacio natural.

En las Fuentes del Algar hay oficina turística, áreas de aparcamiento, aseos, tienda desouvenirs, zona de picnic y restaurantes, entre otras facilidades para el viajero.

Terminamos en Castellón, donde se esconde otro rincón natural privilegiado: el Salto de la Novia. Dentro del término municipal de Navajas se sitúa este impresionante paisaje dominado por la Cascada del Brazal, con una caída de 60 metros. Diseñado por el río y las formas caprichosas que ha dejado la erosión, y tapizado por el verde de la vegetación que le rodea, es una apuesta segura se si busca un baño y el descanso en una zona de gran valor natural. Además, desde este paraje se pueden contemplar el monte Rascaña y la Cueva del Reloj que, según recoge el Ayuntamiento de Navajas, debe su nombre a la piedra puntiaguda situada en la puerta que, con la ayuda de los rayos del sol, señalaba la hora a los agricultores que trabajaban en los campos de la zona.