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Una barbacoa causó el fuego de Bolulla que alcanza la Sierra de Bérnia

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Las llamas que comenzaron en Bolulla avanzan sin control por las pinadas de la Sierra de Bernia . :: álex domínguez

  • El fuego ya está acotado tras mejorar las condiciones climatológicas

  • El incendio obliga a desalojar a un centenar de vecinos, alcanza el término de Xaló y cierra las Fuentes de l'Algar

Poco después del fuego en Benitatxell y con el incendio de Moixent aún activo, las llamas volvían a asomar el domingo en el monte entre Bolulla y Callosa d'En Sarrià. Fue a las 18.56 horas cuando Emergencias notificaba este incendio. Tras una evolución inicial favorable y un rebrote que se produjo el lunes, ayer se tornó en un gran desastre que obligó a cien desalojos y avanzó sin control por la Sierra de Bérnia. Según el alcalde de Bolulla, una barbacoa es el posible origen. Tras una larga jornada de descargas, su poder empezaba a menguar por la noche y esta mañana el fuego ya estaba acotado debido al trabajo de los bomberos y a la mejora de las condiciones climatológicas.

La complicación sobrevino sobre las tres de la tarde del lunes, cuando el grueso de medios de extinción centraba sus esfuerzos en frenar las llamas con origen en Benitatxell que arrasaban la Granadella. Fue sobre las 15 horas, cuando una densa columna de humo negro volvía a sembrar el miedo en este pulmón verde del interior de la Marina Baixa. De inmediato, el Puesto de Mando Avanzado (PMA), ordenó reforzar los ataques aéreos y se pidieron apoyo a equipos de extinción llegados de Castilla-La Mancha.

Cuando ya caía la noche se ordenaron los desalojos. Un centenar de personas de unas 40 casas tuvieron que abandonar las viviendas, situadas en la propia población y en La Rabosa, una zona urbanizada de Callosa d'En Sarrià muy próxima a la localidad de Tàrbena. Como explicó el delegado del Gobierno en la Comunitat, Juan Carlos Moragues, «la mayoría de evacuados se pudieron reubicar en viviendas de conocidos». También se habilitaron dos albergues, uno en el polideportivo de Callosa d'En Sarrià y otro en el Centro Cultural de Bolulla.

Durante la madrugada de ayer, mientras las cosas comenzaban a mejorar en Xàbia empeoraban en el fuego de Bolulla. Según Emergencias, el frente se descontroló con la gran dificultad de los malos accesos y una orografía montañosa muy abrupta. Ya en noche cerrada combatieron el infierno cinco equipos de bomberos forestales de la Generalitat, cuatro autobombas y nueve dotaciones del Consorcio Provincial de Alicante.

Al amanecer, el fuego era de tal magnitud que fue preciso activar once aeronaves de extinción, medios anfibios del Gobierno y un centenar de efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME). Durante la mañana, Moragues se refirió a unas condiciones climáticas «muy adversas con mucho calor y poca humedad», si bien confiaba en que los vientos «algo más suaves» pusieran freno al desastre.

Dos grandes frentes

Pero las complicaciones se sucedían. Según fuentes municipales, durante la mañana el incendio se hizo fuerte con dos frentes. Una de las lenguas de fuego avanzó con rumbo a los parajes de Coll de Rates, mientras el segundo ascendió desde las Fuentes de l'Algar con rumbo a la Sierra de Bérnia. El fuego alcanzó la cima e irrumpió en el término municipal de Xaló.

Más consecuencias fueron algunos daños en viviendas y el cierre provisional del complejo turístico de las Fuentes de l'Algar, con sus célebres cascadas y zonas de baño fluvial. «No hemos podido abrir hoy. Era preferible por el humo y para mantener libres los accesos a los equipos de emergencias», describió una responsable de las instalaciones. Además, se cortó la carretera comarcal CV-715, que enlaza las localidades de Bolulla y Tàrbena.

Preguntado por las causas del fuego, el alcalde de Bolulla, Andrés Ferrer apuntó la posibilidad de una barbacoa encendida el domingo por unos residentes alemanes de la zona. Un testigo de esta nacionalidad sitúa uno de los focos en una finca colindante a la suya. José María Ángel, director de Emergencias, descartó que este fuego estuviera conectado con el de Benitatxell y no alberga dudas de que «detrás está la mano del hombre». El aumento de humedad y el descenso de temperaturas eran anoche la esperanza.