Las Provincias

Suciedad y abandono cercan el parque fluvial del Turia

  • El proyecto que en 2010 costó 18 millones al Ministerio de Medio Ambiente se agota ante la desidia de Gobierno y ayuntamientos

En las 4.480 hectáreas de extensión del Parque Natural del Turia, este espacio atraviesa diez municipios en su recorrido de 35 kilómetros y alberga cientos de especies de flora y fauna. Es uno de los enclaves más visitados los fines de semana donde los ciclistas, sobre todo, han hecho de él su ubicación preferida para practicar su deporte. Pero el parque también alberga suciedad, agua estancada, senderos en mal estado y puentes que son una auténtica trampa para ciclistas.

Las quejas sobre el parque no son nuevas. Pocos espacios naturales de la Comunitat discurren por tantos municipios y tienen tanta afluencia de visitantes. Su gestión depende de la Generalitat (que el pasado jueves nombró a Antonio Ballester director del parque), pero la zona más transitada se encuentra en tierra de nadie. Es el Parque Fluvial, una senda de 30 kilómetros entre Quart de Poblet y Vilamarxant que discurre alrededor del río y que proyectó el Ministerio de Medio Ambiente en 2010.

Se invirtieron en torno a 18 millones de euros en un trazado que recibe cada fin de semana miles de visitantes pero de cuyo mantenimiento nadie se encarga. Se instalaron 20 pasarelas de madera sobre el río, se acondicionaron caminos, se construyeron miradores y observatorios de avifauna, así como puntos de pesca, centros de interpretación, un huerto ecológico (en el término municipal de Quart de Poblet) donde no llega el agua, biocircuitos, áreas con juegos para niños y una pista ecuestre, señalizando todos los recorridos con señales y paneles informativos integrados en el paisaje. Sin embargo, todo ello está ahora semiabandonado.

Y es que la Confederación Hidrográfica del Júcar, a quien los consistorios de localidades como Paterna, Manises o Quart de Poblet apuntan como la encargada del mantenimiento del parque, echa a su vez balones fuera. Su gestión se limita al río y a las márgenes del mismo, indican, mientras que el resto del territorio corresponde a los ayuntamientos en cuyo término municipal se ubique el recorrido.

Y como se suele decir, la casa sin barrer. Un mero paseo por la senda muestra serios desperfectos que llevaron, el pasado día 20, a que la Generalitat decretara el cierre de un tramo de 200 metros entre los kilómetros 2,2 y 2,4 del parque «hasta que se subsanen las deficiencias», relacionadas con una pasarela que se encuentra en malas condiciones.

Pero es solo una de las cicatrices que afean el Parque Fluvial. La basura se acumula en las veredas del recorrido y en las mismas márgenes del río. Además, es habitual, dicen los usuarios, encontrar restos de comida en el campo en las zonas designadas para tal efecto. La Generalitat, según la memoria de actividad del parque de 2013, la última que ha hecho pública el Consell, limpia dos veces a la semana, los lunes y los viernes, las diez áreas recreativas o de mayor afluencia del parque. Estas zonas son: el área recreativa de La Fenosa, área recreativa de La Presa, área recreativa de Simetes, área estancial de Quart de Poblet, área recreativa de La Pedrera del Rei, la zona de la Balsa Barreta, área recreativa de Ribarroja del Turia, la zona de baños de la Pea, la Playeta de Pedralba y la explanada del río en Vilamarxant.

La misma memoria, sin embargo, indica que otras muchas actividades de mantenimiento del parque no se realizan de manera habitual. Siempre según los datos del documento de 2013, en ningún mes del año se recogen semillas, se colocan pantallas, se recogen animales muertos, se trata el parque contra las plagas, se reparan las áreas de uso público, se acondicionan los observatorios, se adecúan los itinerarios, se regeneran áreas degradadas o se eliminan especies alóctonas.

Los efectos se dejan notar en el parque. Además de la basura, las sendas o senderos del espacio natural que se pueden recorrer a bicicleta o a caballo, unos 20 kilómetros, cuentan con importantes socavones o problemas en el firme que lo hacen impracticable sobre todo en épocas de lluvia. No en vano, en algunos puentes que cruzan el río o las márgenes del mismo los propios usuarios han escrito advertencias con rotulador permanente. «¡Cuidado!», reza una de ellas, alertando del desnivel que se produce entre el final de una de las pasarelas y la senda. Además, en varios puntos los ciclistas han de poner pie al suelo por la dificultad de recorrer el camino, con mucha tierra suelta.

Zonas urbanas

El río tampoco se encuentra en las mejores condiciones posibles. Aunque es un espacio natural muy próximo a varios núcleos urbanos, ni siquiera estas zonas se libran del abandono al que se han visto sometidas por la falta de mantenimiento. En muchos puntos de Paterna o Quart los corredores hacen deporte rodeados de bancos rotos, muros derruidos o acequias secas y llenas de basura, a escasos metros de los propios núcleos urbanos. Otros puntos, como uno de Manises, han sido rehabilitados por el ayuntamiento de la localidad, que ha colocado carteles informativos alertando de la necesidad de cuidar el parque.

Con esta idea en mente, los alcaldes de Valencia, Riba-roja, Manises, Vilamarxant y Pedralba se reunieron el pasado miércoles en el castillo de Riba-roja del Túria para firmar la adhesión a la Asociación de Municipios del Parque Natural del Turia, que pretende mejorar el mantenimiento, la gestión y la difusión de este espacio.

En próximas fechas se adherirán a la entidad los ayuntamientos de Paterna, l'Eliana, Cheste y Quart de Poblet. Sin embargo, este pacto no cuenta con ninguna dotación económica. La entidad ni siquiera tiene tesorero. Su acta fundacional se plantea varios objetivos de mejora del mantenimiento y gestión del espacio natural, pero no habla de cuánto dinero se va a invertir en estas medidas que quieren poner en marcha los Consistorios situados dentro del parque natural.

A finales del pasado año, los alcaldes de 13 municipios (Valencia, Paterna, Manises, Quart de Poblet, Vilamarxant, l'Eliana, Pedralba, San Antonio de Benagéber, Cheste, Llíria, Riba-roja del Túria y Benaguasil) firmaron un manifiesto en el que exigen al Ministerio del Medio Ambiente un millón de euros para hacer frente al coste del mantenimiento del Parque Fluvial.

De hecho, presentaron una enmienda a los Presupuestos Generales del Estado en este sentido. La intención de los primeros ediles era «mejorar la accesibilidad» de la senda, controlar la calidad medioambiental del agua y «reparar los firmes deteriorados, supervisar el correcto estado de algunos tramos, desbrozar cañares y plantar más vegetación en la ribera del río». La enmienda no fue aprobada y el espacio natural seguirá degradándose ante la mirada de ciclistas, corredores y otros usuarios.