Las Provincias

El exdirector del Geológico conocía el riesgo de Castor

Valencia. Las declaraciones de los imputados por el caso Castor se reanudaron ayer tras unos días en el dique seco. Era el turno del exdirector del Instituto Geológico y Minero (IGME), Pedro Calvo quien, al igual que la mayoría de sus miembros, reconoció que conocía el riesgo sísmico advertido por el Observatori de l'Ebre, pero que no le dio relevancia científica. Como indicaron a este periódico desde la Asociación Nacional Arca Ibérica.

Durante buena parte de la mañana respondió a las preguntas de la acusación y de sus abogados ya que el resto de defensas, como ha ocurrido en ocasiones anteriores, no realizaron el interrogatorio. Tras las cuestiones, Calvo destacó que desde el instituto se limitaron a describir aquello que les solicitaron desde la Dirección General de Política Energética y Minas (dependiente del Ministerio de Industria), que preguntó sobre al idoneidad de la estructura que pretendía levantar Escal UGS para almacenar gas en el mar Mediterráneo.

En ese sentido, insistieron desde Arca Ibérica, el exdirector del IGME, añadió que recibieron la documentación técnica aportada por la sociedad hispano-canadiense. Pues en la misma se incluían estudios desarrollados por empresas y entidades «dignas de toda solvencia y credibilidad».

De ese modo, Calvo señaló que validaron los informes técnicos unidos a la memoria de Escal, sin llevar a cabo nuevos o completar los existentes al considerar que los presentados por la promotora eran «técnicamente impecables».

Con esta declaración, todos los imputados del IGME han dado su versión y, salvo excepciones, admiten que conocían el riesgo de terremotos. Hoy es el turno de Jorge Sanz de la Oliva, que formaba parte del Gobierno socialista.