Las Provincias

El lotero Román Baure. :: LP
El lotero Román Baure. :: LP

Un décimo agraciado con 15 millones de euros se queda sin vender en Chella

  • El sorteo de lotería de San Valentín reparte más de un millón entre vecinos del pueblo pero el premio especial no salió de la caja fuerte

«¿Sabéis a quién le han tocado los quince millones?». Esta fue la pregunta más repetida ayer en las estrechas calles de Chella. La respuesta la tenía sólo una persona: el lotero Román Baure. Él preparaba un gazpacho manchego para 500 personas en Quesa. Estaba a unos veinte kilómetros de su administración cuando estalló la locura. «A nadie. No le ha tocado a nadie. Se lo queda el Estado. El décimo agraciado con el premio especial durmió en la caja fuerte todos los días y no llegó a ver la luz», aclaró en declaraciones a LAS PROVINCIAS.

El pequeño municipio de 2.800 habitantes de la Canal de Navarrés vivió un ajetreado día de San Valentín. Entre el amor, la alegría y lo que pudo ser y no fue. La noticia empezó a correr entre sus gentes cuando cayó el primer premio del sorteo extraordinario del Día de los Enamorados, correspondiente al 44247. En pocos segundos se supo que sus series, agraciadas con 130.000 euros al décimo, habían sido distribuidas en administraciones de Chella, Burgos y Alcalá la Real, en Jaén. Pero no sólo eso. El premio especial al décimo, dotado con la friolera de 15 millones, recaía en la fracción tercera de la serie sexta. ¡Y también correspondía al municipio valenciano!

La alegría inundó la jornada chellina y los vecinos no hablaban de otra cosa. Los bancos, al acecho, corrieron a abrir sus puertas a la una de la tarde. En efecto, hubo amor y abrazos entre los agraciados. Pero también rumores y curiosidad por conocer quién era ese agraciado o agraciada multimillonario. «Creo que ha tocado a una señora y a su hija. Muy buenas personas. Me alegro mucho por ellos», llegó a asegurar una vecina. «Creo que ha tocado a unas veinte personas y se dice que una de ellas tiene el premio especial», comentó otro residente.

Pero no. El 'gordo' del amor había acariciado a Chella con cariño, pero ese 'gordísimo' de la fracción tercera permanecía a oscuras, en una caja fuerte de la única administración de lotería del pueblo. Yacía, ajeno al lío, junto a sus nueve compañeros de la serie sexta, taladrados por seguridad desde antes del sorteo.

Fueron muchos los que se acercaron a la administración para felicitar al lotero Baure y curiosear un poco, pero el administrador andaba con del delantal puesto, atareado en el masivo gazpacho manchego de la fiesta de La Reserva, en Quesa. «Sobre la una y media me han llamado de Loterías y lo he tenido que dejar todo de golpe: un follón, llamadas de todo el mundo...».

«Lo primero que hay que aclarar es que los 15 millones no le han tocado a nadie. Recibimos seis series del 44247, pero sólo se vendió por ventanilla una de ellas, íntegra. En total hemos repartido 1.300.000 euros en diez décimos que compraron varias familias del pueblo», aclaró el lotero chellino.

«Hay muchas series así sueltas y vas poniendo en ventanilla al azar... La serie séptima fue una de tantas que se puso y aún hubo suerte que se vendió entera», razona Baure, administrador de un negocio que comenzó su andadura hace tres décadas y lleva muy buena racha. En 2013 regó el pueblo con 125.000 euros del Euromillón. Un año antes selló una quiniela con pleno al 15 que supuso otros 60.000 euros.

El alcalde del municipio, Pablo Seguí, celebró el buen pellizco de San Valentín. «Con la que está cayendo en los últimos años es muy buena noticia para un pueblo que vive, mayoritariamente, de la agricultura, la construcción o la mampostería. Podía haber sido mucho más, pero estamos felices».

es el número del primer premio de la lotería de San Valentín. La administración de Chella recibió las series 2, 3, 4, 5, 6 y 7 de ese número. Sólo se vendieron los diez décimos de la serie séptima, con lo que la suerte ha dejado 1.300.000 millones entre los vecinos de Chella. El premio especial, dotado con 15 millones de euros, recayó en la tercera fracción de la serie sexta, que no llegó a venderse y se quedó con las otras cuatro en la caja del local.