Las Provincias
Un velero navega por las costas de Vinaròs junto a la plataforma marina del Castor. :: damian torres
Un velero navega por las costas de Vinaròs junto a la plataforma marina del Castor. :: damian torres

Expertos alertan del riesgo sísmico si se extrae el gas del almacén

  • La Fiscalía ha finalizado ya la investigación sobre los temblores del proyecto Castor y en días anunciará las medidas que va a adoptar

El almacén de gas de Vinaròs se encuentra en estos momentos en punto muerto mientras se realiza el cambio de gestión. Enagás tiene que hacerse cargo del proyecto Castor tras la renuncia de Escal UGS y ponerlo en hibernación, aunque esto no sucederá hasta diciembre. Una de las decisiones que deberá tomar luego la principal distribuidora de este tipo de hidrocarburos en España es qué hacer con lo que se inyectó el verano pasado. Unos trabajos que según los estudios hechos públicos del Instituto Geográfico Nacional (IGN) y del Instituto Geológico y Minero (IGME) fueron determinantes para que se produjeran más de 500 seísmos en apenas un mes.

Este periódico se ha puesto en contacto con varios expertos en la materia que lo primero que quisieron dejar claro es que el riesgo cero jamás existe cuando se habla de remover el subsuelo. Es decir, que se dan importantes posibilidades de que vuelvan a producirse microseísmos si se extrae el gas colchón que actualmente se encuentra en el fondo del Mediterráneo valenciano. Concretamente, 105 metros cúbicos introducidos en tres fases.

De este modo, Juan Usera, catedrático en Geología de la Universidad de Valencia se muestra convencido de que volverá «a haber seísmos. Ahora mismo, la zona se encuentra en equilibrio pero en el momento le quiten la presión de gas, se relajará y se reajustará de nuevo. No creo que se produzcan terremotos tan potentes, pero sí de dos o tres grados de magnitud, que no tienen porqué ser sentidos por los vecinos de las poblaciones cercanas, puesto que imagino que no lo harían todo de golpe, sino poco a poco», aclaró.

En este sentido, el experto en riesgos naturales de las Naciones Unidas, Jonathan Gómez Cantero, confirma «que obviamente se podrían reproducir los temblores» y que efectivamente «extraer el gas puede ser peligroso dependiendo de la velocidad a la que se haga». En su opinión, a la hora de inyectarlo «ya se hizo más rápido de lo que era conveniente porque se introdujeron muchos metros cúbicos de golpe».

El geógrafo se explicaba ayer a LAS PROVINCIAS de un modo similar al de Usera al añadir que el suelo «empezó a moverse porque se cambió la presión del fondo marino». De este modo considera que si el gas se extrajera lentamente «cabe la posibilidad de que no haya temblores, pero es complicado. Pueden producirse microseísmos, aunque no se sentirían», apuntó.

En una línea muy similar se expresaba el catedrático de Estratigrafía de la Universidad de Barcelona, Mariano Marzo: «Se ha establecido ya un equilibrio y cualquier actuación que se lleve a cabo puede variarlo». El profesor de Recursos Energéticos y Geología del Petróleo indicó también que la gente «debe de saber que el riesgo cero no existe» y que no es importante como «afectó la inyección» el año pasado. Ahora mismo el subsuelo está «quieto y si se extrae pueden alterarse las condiciones de equilibrio». Opina que existe riesgo sísmico, aunque cree «que las posibilidades serían mínimas. Además, los microseísmos serían imperceptibles, a no ser que se toque otra falla», advirtió.

Debate en la Fiscalía

Antes de saber qué va a ocurrir con la planta es necesario conocer cuáles son los resultados de los distintos informes que hay en marcha. Ayer, durante una visita a la Universitat Jaume I, el Fiscal Jefe de la Audiencia Provincial, José Luis Cuesta, anunció que las investigaciones llevadas a cabo por el Ministerio Público ya han concluido.

La fiscal delegada de la sección de Delitos contra el Medio Ambiente, presentó la semana pasada su estudio. De este modo, en los próximos días se reunirá la junta de fiscales (esperan que sea esta semana pero hay un festivo por medio), escucharán las explicaciones de la instructora, «lo analizaremos y debatiremos» para, conociendo la opinión de todos los representantes, emitir una decisión sobre si presentar o no una querella por los seísmos.