Las Provincias

La Yutera, el motor económico de Foios

Instalaciones de la Yutera.:: lp
Instalaciones de la Yutera.:: lp
  • La fábrica textil dio trabajo a centenares de vecinos y la comarca durante el siglo XX

Foios no se entiende sin la Yutera. Porque si hay una actividad que despuntó en la población durante el siglo XX, además de la agrícola, de la que vivía todavía la mayor parte de la población, esa fue la que se desarrolló en la fábrica de sacos de la Yutera, ligada todavía a las labores del campo, y que dio un vuelco a la economía de la población. Así lo cuenta un libro, 'El Patrimoni Paisatgístic de Foios', escrito por Abel Soler y otros autores, y editado por el Ayuntamiento de Foios.

El cáñamo fue sustituido por una fibra oriental, el yute. Era más rentable, de mejor calidad y más fácil de producir. La fábrica de la Yutera se instala en Foios en 1927, y bien temprano se convierte en un emblema más del progreso y la modernización. «Era una exótica fibra, que se cultivaba en India y Bangladesh, pero muy práctica para hacer telas y sacos para la agricultura», explica Soler.

«Entonces tenía la cuarta parte de la actual superficie, lo que indica el enorme progreso de esta empresa desde su fundación». Lo contaba el maestro de la escuela municipal de Foios Alfred Marco. «La materia prima empleada (esparto, lino, yute) sobrepasa los 7 millones de kilogramos al año, y su capacidad media de producción diaria oscila entre los 25.000 y 30.000 kilogramos». Era una de las más importantes fábricas en su sector en España por el volumen total de negocio.

Su fundador fue Hugo de Bacharach. Vicent Badia escribía en la obra 'Foyos, mi pueblo', una «endulzada propaganda» sobre las virtudes del fundador, según explica Abel Soler, pero era mucho más que una fábrica de sacos. «Era un gigantesco espacio de trabajo industrial, con capital alemán, con una mano de obra mediterránea, barata». Centenares de trabajadores de la localidad de Foios y pueblos de la comarca llegaban en el trenet buscando una «limosna filantrópica», sobre todo, los días posteriores a la guerra.

Pero la fábrica de yute fue un revulsivo en el paisaje claramente agrario de Foios, y dio la vuelta a la sociedad local en poco tiempo. Al inicio de su actividad tenía 300 trabajadores, al cabo de cuatro años eran casi un millar. Tras décadas como motor económico de Foios, a finales de los años 80 cerró sus puertas definitivamente, y solo una parte de las antiguas instalaciones ha sido posteriormente utilizada por otra empresa, Válvulas Arco.

Desde su cierre, la fábrica ha estado rodeada de misterio, e incluso ha sido noticia porque en 2002 una guardia de seguridad creyó ver fenómenos sobrenaturales, y se atribuyó a que las naves se construyeron sobre el 'camino de los muertos', que trasladaba a los caídos en la Guerra Civil hasta el cementerio de la localidad.