Las Provincias

150 años a bordo de la Panderola, la Magdalena y la UJI

150 años a bordo  de la Panderola, la Magdalena y la UJI
  • De 1960 a 1981, la población de Castellón se duplica y supera los 126.000 habitantes

La historia contemporánea de Castellón, como la de otras localidades valencianas, viaja a toda máquina a bordo del ferrocarril. El 13 de agosto de 1888 se inaugura el tramo entre Castellón y el Grao de una línea bautizada como la Panderola. La misma que unos años más tarde unirá la capital con Almassora, Vila-real, Burriana y Onda. Sus vagones no sólo transportan pasajeros. También cítricos y azulejos. El tren supone un gran impulso a una ciudad que supera en ese momento los 25.000 habitantes. «Aunque el verdadero motor del progreso económico no llega hasta a principios de siglo, cuando Vila-real empieza a plantar naranjos, extendiéndose su cultivo rápidamente por toda la comarca», explica el cronista oficial de Castellón, Antonio José Gascó.

El nombramiento como capital de provincia y el fin de las Guerras Carlistas motivan un gran auge constructivo en 1881, como el hospital provincial, obra del arquitecto Manuel Montesinos, el mismo que en 1887 construye la nueva cárcel y la nueva plaza de Toros. En 1894 se inaugura el Teatro Principal, levantado por el arquitecto Godofredo Ros de Ursinos. En 1913, el arquitecto Francisco Tomás Traver pone en pie el nuevo Instituto del Estado, y arranca la urbanización del barrio de l'Armelar.

En 1891 empieza a tomar forma el nuevo puerto en el Grao, auspiciado por la creciente exportación de cítricos, cerámica y algarrobos. Con el siglo XIX comienza el renacer cultural de la ciudad: nace el Ateneo Obrero y el Casino de Artesanos y se inician diversas excavaciones arqueológicas. Además, se da un fuerte impulso a la cerámica decorativa, surgen nuevos artistas, bandas y coros de música y finalmente se funda el Círculo Artístico y Literario.

Castellón empieza así a despegar. Da fe de ello la construcción de edificios modernistas como el Casino, el Teatro Principal y el Parque Ribalta, la ampliación del puerto, la construcción de avenidas que miran al mar, el ferrocarril a Valencia y la Panderola, que impulsan la industria del azulejo y la cerámica.

A principios del siglo XX, en 1910, la ciudad alcanza los 32.000 habitantes. Se vive también una expansión urbana, que en 1925 ya llegaba al límite de las vías del ferrocarril. Con la inauguración ese año del embalse de María Cristina el cultivo de la naranja llega a su máxima expansión.

En 1924, se proclama a la Virgen del Lledó patrona de la ciudad, coronándose el 4 de mayo de ese mismo año en la actual plaza de la Independencia. «Junto a San Cristóbal, nombrado patrón en 1703 y San Blas, nombrado en 1717, es una de los tres patronos de Castellón», aclara el cronista.

Con la llegada de la Guerra Civil en 1936, la ciudad queda en bando republicano, hasta el año 1938 en que entran las tropas franquistas en la ciudad. El 17 de noviembre de 1936 el ayuntamiento ordena el derribo de la Iglesia de Santa María, con el pretexto de iniciar una expansión urbana en el centro de la ciudad. Las obras de reconstrucción de la nueva iglesia, no culminaron en su parte principal hasta 1999, dándose por acabadas diez años más tarde.

Entre las décadas de 1930 y 1960 la ciudad alcanza los 60.000 habitantes. En 1947 se llevan a cabo varias reformas urbanas. Se construye el Mercado Central en la plaza Mayor, la urbanización del Hort dels Corders y se crea la plaza Cardona Vives, uniendo la calle Colón con la avenida del Mar.

En 1945 se oficializan las fiestas de la Magdalena, cuyo acto principal es la tradicional 'Romeria de les Canyes', que seguía recordando la bajada de los habitantes del castillo de la Magdalena a la Plana, a la que se añadieron diversos actos festivos.

El 17 de enero de 1946 se produce una gran nevada en Castellón que èrperjudica a la agricultura. Las comunicaciones se ven afectadas dejando incomunicadas varias poblaciones. La Panderola no puede circular entre Castellón y Onda. Según cuenta LAS PROVINCIAS, se pierde el 60 % de la cosecha de naranjas. Tres años después, otro desastre natural queda en la memoria de los castellonenses. El 29 de septiembre de 1949 se desborda el río Seco, causando 11 muertos y daños materiales.

De 1960 a 1981, la población se duplica y supera los 126.000 habitantes, que se instalan en los más de 100 grupos de población dispersos contabilizados esos mismos años. En 1960, se crea la diócesis de Segorbe-Castellón, convirtiéndose por primera vez en la historia en sede diocesana y su iglesia mayor en concatedral. En 1961 se inaugura en el Grao una importante refinería de petróleo, y una década más tarde se construye una central eléctrica de ciclo combinado. «Las décadas de 1960 y 1970 son de una gran catástrofe urbanística, se derribaron diversos monumentos, se construyó en altura en el casco histórico y no se construyó ninguna zona verde», opina Gascó.

Una fecha importante para la historia de la cultura y de la enseñanza en la ciudad, extensible a la provincia, es la creación, en el año 1969, del Colegio Universitario, que se ubicó en el recinto del seminario Mater Dei.

En 1991, la creación de la Universidad Jaume I (UJI) supone otro momento relevante en la historia de Castellón. Se trata de una institución próxima, de trato personalizado y gestión ágil que, además, posee una clara vocación de internacionalización desde su origen.

Actualidad

«Con la recuperación de la democracia, la ciudad experimenta un notable crecimiento económico, demográfico y urbano, la industria cerámica y la construcción viven una época de prosperidad», valora Gascó. Uno de los principales fenómenos del siglo XXI es la llegada de inmigrantes a Castellón. La mayoría proceden de Rumanía, Marruecos y Colombia, superando la ciudad en 2004 los 166.000 habitantes. «En ese momento la ciudad comenzó a crecer hacia la marjalería, se construyeron rondas de circunvalación y se soterraron las vías de ferrocarril y el río Seco», explica el cronista de la capital de La Plana. Hoy Castellón supera los 170.000 habitantes. «La estructura de la población es la típica en el régimen demográfico moderno, con una evolución hacia un envejecimiento del censo y una disminución de la natalidad», determina Gascó. Castellón es una ciudad que aúna pasado y presente y mira de frente al futuro.