El circo italo-español Zavatta ha aterrizado en Sant Rafel del Riu y, junto a las carpas, los artistas y los animales, llega adosado un colegio móvil, con sus ordenadores, sus sillas y su maestra, Patricia Morán, a cuyo cargo hay cinco niños de diferentes edades y niveles educativos.
Esta escuela itinerante se instaló ayer junto al descampado del aulario del Colegio Rural Agrupado La Bardissa de Sant Rafel, cuyos alumnos, boquiabiertos, fueron testigos de excepción, durante la hora del recreo, del inicio del curso circense.
Patricia Morán y sus cinco alumnos comenzaron, pues, las clases una semana después que los alumnos de la Comunitat Valenciana. Los temarios, sin embargo, no difieren mucho a los de los colegios 'normales'. «Aquí, los niños aprenden Matemáticas, Conocimiento del Medio, Educación para la Ciudadanía y Tecnología», explica la peculiar maestra.
Como Patricia, existen otros 19 docentes españoles que recorren la geografía mundial enseñando a los niños de los circos.
Este tipo de plazas, conocidas como aulas itinerantes, no dependen de las diferentes comunidades autónomas, sino del Ministerio de Educación, que se encarga de pagar las nóminas de estos aventureros profesores.
Patricia Morán es cacereña y explica que «el colegio del circo funciona como uno unitario». «Es una educación muy especial, ya que garantiza el aprendizaje de unos niños que, de otra manera, no podrían compaginar sus estudios y los viajes con su familia».
No obstante, para que estos alumnos puedan tener una vida normal, la de Patricia ha cambiado totalmente. Ahora, vive en una caravana y apenas ve a los suyos. «Te tienes que acostumbrar a poco espacio y a menos comodidades, pero es una experiencia muy interesante», asegura. «La soledad es lo único negativo, aunque sólo es algo temporal», añade.