Castellón

En este sentido, el cónsul rumano de Castellón, Liviu Popa, señaló que "no se puede saber qué impacto puede tener sobre los rumanos, ya que todo depende de los mercados laborales". Igualmente, el representante consular apuntó que "con moratoria, la gente venía porque aquí podían trabajar, aunque fuera como autónomo. Sin embargo, mientras en España crece el desempleo, en Rumanía el crecimiento económico le convierte un país más atractivo para buscar trabajo".
En términos similares se expresó el presidente de la Asociación Rumana de Castellón, Daniel Ionita. "No va a afectar porque aquí no hay puestos de trabajo y los rumanos no quieren estar en el paro", manifestó. También observó que "a partir del año que viene entrarán los fondos de cohesión en Rumanía que ayudarán a crear empleos, sobre todo para los que siguen allí".
Ionel Scrofan, presidente de la Asociación de Empresarios Rumanos de Castellón (AERO), afirmó que "el único factor para que la gente se mueva es la oferta de empleo. Es posible que, a pesar de todo, alguno lo intente, pero volverá en seguida si no encuentra trabajo pronto". Scrofan indicó posibles cambios de estatus laboral. "Algunos de los que cotizaban como autónomos dejarán de serlo para poder ser contratados".
Ángel Gracia, secretario de Cooperación de UGT en la Comunitat Valenciana coincidió con los representantes del colectivo rumano en la provincia. "El mercado laboral es quien regula los flujos migratorios y durante los últimos dos años, la moratoria no ha impedido la llegada de trabajadores", señaló. Asimismo, resaltó la importancia del boca a boca para la paulatina llegada de rumanos a Castellón. "La concentración de ciudadanos de este país en esta zona es porque el asentamiento de unos ha servido como efecto llamada para otros", añadió.
Gracia quiso hacer hincapié que "la moratoria no ha sido una medida para evitar que vengan más rumanos o búlgaros, sino para impedir una descapitalización en esos países ante la posibilidad de la libre circulación por la Unión Europea. Incluso, los propios sindicatos rumanos la pedían para no facilitar la salida de trabajadores". Al respecto, agregó que "en estos dos años ha dado tiempo para que Rumanía y Bulgaria hayan recibido inversiones desde la UE y se creen empresas que oferten empleo".







