Comunidad Valenciana

Cuando termine el año, la Conselleria de Bienestar Social habrá concedido subvenciones extraordinarias, llamadas prestaciones económicas individualizadas, a 43.843 familias residentes en la región. El objetivo es paliar situaciones de extrema necesidad de las familias valencianas. Se consideran urgentes aquellos problemas que originan un gasto extraordinario para cubrir necesidades básicas.
El dinero proviene de las arcas de Bienestar Social, pero los programas son desarrollados desde los Ayuntamientos. Desde la concejalía de Servicios Sociales de Paterna explican que las ayudas se destinan a familias con problemas para pagar el alquiler de una vivienda, los gastos de desahucio o el coste de una hipoteca, entre otros. Además, se incluyen en más actuaciones, como apoyo a mujeres lactantes, acogimiento familiar de menores o de mujeres en situación de exclusión social.
Además de las ayudas de emergencia, existen otras destinadas a personas mayores que tienen algún problema de movilidad y se basan en subvenciones técnicas, como adaptación de inmuebles con rampas o ascensores.
Los beneficiados deben cumplir una serie de requisitos, como acreditar que carecen de los recursos suficientes para hacer frente a la necesidad, que la renta per cápita de la familia no supera los 4.445 euros al año y que ningún otro recurso social (otro tipo de ayudas) sirve para solucionar su problema. Para ello es necesario un informe de los servicios sociales municipales en el que se determine la necesidad de acudir a esta subvención, que además debe tener el visto bueno de las Direcciones Territoriales de Bienestar Social.
Las ayudas son de dos clases. Una establece el pago de 340 euros al mes durante un año para hacer frente al problema, mientras que el otro tipo de apoyo consiste en abonar una cantidad única de 3.500 euros.
La crisis ha influido de forma determinante en las personas que se benefician de las ayudas de emergencia. "Ha crecido el número de desempleados con hijos a su cargo, de familias monoparentales, inmigrantes, parados con más de 50 años y jóvenes con escasa formación", señalan desde los servicios sociales de Paterna. "También hay casos de personas que no acuden normalmente a los servicios sociales, como pueden ser separados con hijos a su cargo", precisan.
El número de beneficiarios del programa ha crecido con el paso de los años, hasta alcanzar la cifra más elevada en el presente ejercicio, coincidiendo con la transformación de la recesión económica en una crisis en toda regla. Según los datos facilitados por la conselleria que dirige Juan Cotino, en 2005 recibieron ayudas de este tipo 38.305 personas. Dos años después se incluyeron en el programa 2.000 personas más, mientras que en 2008 serán cerca de 44.000 las familias beneficiadas. Además, se ha pasado de invertir 10,7 millones de euros en 2005 a los 12,8 que se destinan en la actualidad.
El plan de ayudas de emergencia no es el único indicador de la pobreza en la Comunitat. Según un informe de inclusión social de la Obra Social de Caixa Catalunya, el 16,8% de la población valenciana vivía en 2006 con ingresos anuales inferiores a 6.810 euros (567 al mes). Además, el 3,1% sufría pobreza extrema y debía sobrevivir con menos de 3.104 euros anuales (258 al mes).







