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El enfrentamiento entre Càlig y Cervera por la ubicación de las instalaciones previstas en el plan zonal 1 se remonta a los inicios de la tramitación de la planta. La oposición de Cervera a su ubicación en la partida de les Argiles llevó a un cambio en la localización del complejo, que pasó a proyectarse en la partida de la Bassa, todavía en el término de Cervera pero tan próxima al de Càlig que la mayoría de los afectados son de este último municipio. Por eso, consciente que tanto las fincas afectadas como los accesos al vertedero y planta son de caligenses y viales públicos, el Ayuntamiento de Càlig ha encargado señales de tráfico que prohíben la circulación de camiones de más de 3.500 kilos, lo que imposibilitaría su funcionamiento y la recepción de basuras.
La amenaza llega después de que el Consell ha convocado el próximo 28 de noviembre a los propietarios afectados por el vertedero para que firmen las actas previas de ocupación de los terrenos que debe ocupar la planta de valorización de residuos, los accesos y el propio vertedero, aunque estas dos últimas infraestructuras no tienen todavía ni proyecto, ni Autorización Ambiental Integrada (AAI), ni la preceptiva Declaración de Impacto Ambiental (DIA). La planta, en cambio, sí cuenta con la AAI, pero no tiene publicada la DIA.
La batalla burocrática está también servida. El concejal de Urbanismo de Càlig, Albert Querol, anunció ayer que a la impugnación de la autorización de la vicepresidencia del Consell, ya presentada, se sumarán un contencioso-administrativo contra el expediente de expropiación forzosa tramitado por el Ayuntamiento de Cervera, del que reclamarán, además, que "se adopten medidas cautelares para proteger los derechos de los afectados". "Además, se comunicará al fiscal jefe de Castellón y a Bruselas, donde ya consta una queja de la Plataforma y Consistorio", añadió.
El edil de Urbanismo tildó de "irresponsable" la actitud del equipo de gobierno de Cervera, que "con una enorme falta de respeto por los propietarios de las tierras y sin permiso ha permitido que se penetrara en las fincas a clavar estacas, algo muy cuestionable". Por su parte, el alcalde de Càlig, José Anglés, alertó del peligro que supondría la elección de les Basses como emplazamiento por su inestabilidad geológica y por estar en una cuenca de recepción de aguas. De hecho, las fuertes lluvias de finales de octubre en las que pereció un bebé a causa de una riada en Càlig inundaron también la zona donde está previsto el complejo.
El Consistorio de Càlig ha reclamado una reunión de urgencia del Consorcio de Residuos de la zona 1, con sede en Benicarló, para abordar el problema de legalidad de estas actuaciones.







