Economía

Juan Vicente Safont, presidente de la cooperativa Cocalni de Alquerías del Niño Perdido y de la cooperativa de segundo grado Anecoop, ha explicado que en las puertas de los almacenes se registran a diario colas de personas que se ofrecen como mano de obra, lo que no se conocía desde hace mucho tiempo.
Es una muestra más de los efectos de la crisis. Trabajadores que se han quedado sin empleo lo buscan ahora en tareas del campo, y lo más inmediato, conocido y generalizado es la campaña citrícola. Para muchos está fresco el recuerdo de que años atrás se demandaba desde estos almacenes mano de obra, porque no había bastantes operarios para atender necesidades de recolección en campo y de confección y empaquetado en las líneas de selección. Sin embargo, en estos momentos ha cambiado radicalmente el panorama. Un giro de 180 grados. Ahora sobra mano de obra y, en todo caso, los empresarios aprovechan para escoger a los trabajadores más experimentados y especializados.
Vicente Monzó es presidente de una de las cooperativas que ha puesto el cartel de 'Plantilla completa'. Se trata de la de Carlet. Además es presidente de la Unión de Cooperativas Agrarias de la provincia de Valencia (Uteco). Reconoce que "hemos pasado de conformarnos con contratar a quien fuera, aunque no tuviera ninguna experiencia en esto y no supiera lo que es un naranjo, a cuidar la formación de plantillas más integradas, homogéneas y expertas en las faenas que realizan".
Monzó añade además que entre los demandantes de empleo que acuden a las cooperativas "abundan personas inmigrantes que no han llegado recientemente a España, sino hace tiempo, porque se expresan muy bien en castellano, incluso algunos, algo en valenciano; esto quiere decir que llevan años entre nosotros y que han perdido los trabajos que han tenido durante largos periodos, pero nosotros no tenemos capacidad para absorber a más operarios, estamos a tope".
Safont ha señalado además que esta situación representa una oportunidad para poder cuidar más las labores de recolección y empaquetado de las naranjas y mandarinas y corregir errores anteriores. Según explica el presidente de Anecoop, "el 80% de las quejas y devoluciones de nuestros clientes se deben a daños causados a la fruta en estos procesos, y esto se ve favorecido cuando escasea la mano de obra experimentada y las empresas se ven obligadas a contratar a operarios sin formación en la materia, lo que se refleja sin querer en descuidos que afectan a la calidad y se traduce en pérdidas económicas que acaban sufriendo los agricultores en sus liquidaciones finales".




