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"El cerebro es el único órgano que no se puede trasplantar"
Carlos Barcia, jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital General, rechaza la teoría evolucionista de la especie
20.01.08 -

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"El cerebro es el único órgano que no se puede trasplantar"
Carlos Barcia, jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital General.
Si alguien sabe del funcionamiento del cerebro, de la mente, de la inteligencia y su evolución es el doctor Carlos Barcia Mariño, jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital General de Valencia. Forma parte de una de las más importantes dinastías españolas de médicos que ya va por la séptima generación.

El doctor Barcia es, desde el pasado martes, académico de número de la Real Academia de Medicina de Valencia. Su discurso de ingreso lo tituló Cerebro, inteligencia y evolución.

Carlos Barcia, de una profunda formación humanística, se refiere al origen de la inteligencia humana como el tercer big-bang. "El primero dio origen al universo infinito. El segundo fue biológico y produjo el nacimiento de la vida. El tercero es el de la vida inteligente, que va ligada a la aparición del lenguaje".

Abunda en esta línea: "En el conocimiento del hombre cada vez aparecen más eslabones perdidos. Se tiene constancia de que el Hombre del Neardental fue coetáneo del Homo Sapiens, pero no llegaron ni a conocerse".

Muy didáctico, expresivo y con un lenguaje muy próximo, el doctor Barcia no puede reprimir su entusiasmo al hablar de estas cuestiones en las que es uno de los grandes especialistas.

"Realmente, el hombre similar al actual, capaz de hablar y conectarse con los demás, debió de ser de aparición súbita. El don de la inteligencia fue a través del lenguaje en todas sus expresiones: escrito, musical, de signos, de formas... El darwinismo, la evolución de la especie por transformación genética o por azar, es un fraude".

Demoledor con la teoría evolucionista del origen del hombre, el neurocirujano explica: "La inteligencia no es otra cosa que aplicar al cerebro una clave de funcionamiento y esa clave es el lenguaje".

Añade: "De hecho, la aparición del lenguaje ha sido la marca del comienzo de la Historia y el final de la Prehistoria. Hubo una época de la vida que se agotó y no estuvo jamás en relación con la de los humanos".

Para el doctor Barcia "todo es lenguaje, desde los símbolos a los anagramas y abstracciones. No hay conocimiento sin lenguaje. De hecho, la ciencia no es otra cosa que ir poniendo nombres a las cosas, ordenarlas, medirlas y ponerlas en relación".

Cifra, además, esta afirmación. "La inteligencia depende en un 90% del lenguaje y el resto de la memoria. No está ligada al tamaño del cerebro. Cuando el hombre es capaz de asignar un nombre o un símbolo a las cosas, puede pensar, puede asociar y predecir, puede trasmitir y compartir su conocimiento".

El doctor Barcia resume definiendo la inteligencia humana como: "La facultad que posee el hombre, que lo distingue de los animales, que lo hace consciente de sí mismo y de su historicidad, que le permite conocer, comunicarse con los demás, resolver problemas y situaciones diversas, adaptarse y modificar el medio".

Respecto al conocimiento del cerebro y su papel, el neurocirujano señala: "El cerebro es una maquinaria que está. Es una estructura insustituible, es el único órgano del cuerpo humano que no se puede transplantar, es intrasferible, irrepetible".

Define el cerebro como: "El asiento de las funciones que hacen que el hombre sea como es: sede principal de la mente y el anclaje de la vida, la inteligencia y la afectividad, el órgano vital por excelencia. Es como un disco no regrabable y con derechos de autor. Riñón, pulmón, corazón, cualquier órgano puede ser útil para la vida de otra persona, pero con el cerebro no ocurre lo mismo, es de cada uno y de nadie más, sólo sirve para uno mismo".

Señala el profesor Barcia que del funcionamiento del cerebro se desconocen muchas cosas. "Sólo es manipulable cuando está enfermo y sabemos más cosas del cerebro cuando está lesionado que cuando funciona a la perfección".

Explica que actúa como la pantalla del hombre: toma sus visiones, las analiza, las transfiere a un satélite y aparece en pantalla. Aunque, en realidad, esto que parece tan sencillo es altamente complejo. "En el cerebro hay cosas muy previsibles pero también hay zonas como la parte anterior y superior del cerebro muy difíciles de conocer".

Y es que el cerebro está compuesto por miles de millones de células de distinta variedad. "Ese universo de kilo y medio de peso" con millones de conexiones, kilómetros de cables de arterias y capilares, centenares de compuestos químicos que se sintetizan y se consumen de forma constante, todo en funcionamiento contínuo y sin alterar un grado su temperatura.

Aunque en permanente funcionamiento, el cerebro necesita entar en hibernación cada cierto tiempo, durante el sueño. Tanto es así que, la privación prolongada de este periodo de descanso "es francamente dañina para su correcto funcionamiento, tanto como el empleo abusivo de drogas psicoestimulantes", añade.

Carlos Barcía comenta que uno de los aspectos más sorprendentes del cerebro es que se puede extirpar gran cantidad de materia cerebral sin que se resienta el funcionamiento cerebral de modo ostensible, "es capaz de repararse a sí mismo".

El cerebro, que trabaja con oxígeno y glucosa y su ausencia es letal más allá de los quince minutos, "tiene su propio generador, funciona permanentemente, no se apaga nunca y usamos todo su potencial, al 100%. Otra cosa es que le quepa más y, lo cierto es que sí, al cerebro aún le cabe más".

Sobre las enfermedades cerebrales del siglo XXI, el doctor Barcia destaca que ha cambiado mucho la forma de expresión de algunos males. En su opinión, en este siglo va a mejorar el tratamiento del cáncer. También hay esperanzas puestas en el control del dolor crónico y en el parkinson. Por el contrario, se espera un aumento de la depresión, la fibromialgia, el alzehimer y la migraña, entre otras.

Muestra mucha cautela a la hora de abordar las investigaciones que se están desarrollando con células madre. "Estamos en un periodo de transición hacia la obtención de resultados para curar estas enfermedades. Esperamos mucho de las células madre, la gente lo espera todo, pero tampoco hay que levantar falsas expectativas. Estamos aún en la prehistoria de avances científicos que puedan derivar en una aplicación práctica. Hay pequeños avances que ya se aplican en la fisuras de ano y se trabaja con el parkinson.

Sobre los desencuentros entre ciencia y religión, el neurocirujano es rotundo. "Ciencia y religión nunca pueden estar reñidos. Si lo que creemos es la verdad, acabarán encontrándose. El comienzo del Evangelio de San Juan lo dice: Cristo es la palabra, la inteligencia de Dios".
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