El ejemplar de esta especie, que se encuentra en peligro de extinción, pesa 72 kilos y entre el caparazón, que mide 83 centímetros, y la cabeza, que está en torno a los 15, supera el metro de longitud, unas dimensiones poco habituales para este tipo de especie, que no suele sobrepasar los 60 centímetros de largo.
La tortuga boba fue capturada entre sus redes por la embarcación pesquera La Garrucha el pasado 16 de octubre con síntomas de asfixia y desde entonces permaneció en el acuario de Santa Pola.







