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La belleza del clima más extremo

Parque de Yellowstone, lugar donde se concentra el mayor número de géiseres de la tierra.

Parque de Yellowstone, lugar donde se concentra el mayor número de géiseres de la tierra. / GETTY IMAGES

  • Los grandes contrastes de temperatura no siempre tienen como resultado catástrofes naturales; la fusión del fuego y el hielo, del calor y el frío, dan lugar a paisajes de ciencia ficción que hacen del planeta un lugar mágico

¡El tiempo está loco! Eso decimos cada vez que tras un intenso día de calor llega una lluvia torrencial a nuestra ciudad; cuando las imágenes de televisión llegan cargadas de tifones e inundaciones o, sin ir más lejos, cuando vemos cómo los cascos polares se ven amenazados por un deshielo galopante. Sí: el clima se ha radicalizado.

Pero a pesar de esta realidad que está a la orden del día, no siempre el clima extremo, los grandes contrastes de temperatura, tienen como consecuencia desastres naturales. Al contrario: el choque entre el calor y el frío, entre el fuego y el hielo, han cincelado una multitud de paisajes increíbles alrededor del mundo dignos de disfrutar, al menos, una vez en la vida.

Desierto de Libia, considerado uno de los parajes más extremos del mundo.

Desierto de Libia, considerado uno de los parajes más extremos del mundo.

El desierto es uno de esos lugares del mundo en los que, sin los grandes cambios de temperatura, no serían posibles. El de Libia es uno de ellos, ubicado en el sur del país, el mar de dunas que lo compone se extiende hasta Egipto y Sudán. Las temperaturas máximas que se han registrado en el extremo norte de este desierto, auténtica pasión de viajeros en busca de una experiencia única, han sido de impresión: hasta 58º centígrados de temperatura máxima. Ocurrió en 1992 y, aún desde entonces, ostenta el récord de la temperatura máxima que jamás haya registrado el planeta en toda su historia. Las mínimas en este paraje, integrado en el Sáhara, llegan hasta los -30º durante la madrugada. Sin este contraste, la erosión de la que nacen las grandes extensiones de arena, cinceladas a golpe de vientos cálidos, sería imposible. Con esta carta de presentación, no extraña que esté considerado como uno de los parajes más extremos del mundo.

Volcanes en la nieve

La acción del fuego y el hielo unidos han dado lugar a otras formaciones espectaculares: en Kamchatka, un grupo de geólogos descubrió recientemente una cueva de hielo transparente, que arrojaba los colores del arcoíris en su bóveda al traspasar el sol por ella. Esta cueva, que parece más un decorado que una formación natural, nació tras el paso de una corriente de agua termal nacida de un volcán nevado, que al horadar las acumulaciones de nieve dio como resultado el bello espectáculo.

En la Antártida pasa también algo parecido. La estampa no es la más conocida de esta región helada del planeta, pero los pequeños volcanes humeantes que se elevan como pináculos en mitad de las llanuras de nieve dejan también una imagen para el recuerdo.

La belleza del clima más extremo

La laguna azul de Islandia, las piscinas geotermales más famosas del planeta.

Si hablamos de fuego y hielo, de calor extremo y frío extremo, tampoco se puede obviar una de las estampas más llamativas que, seguramente, más de uno guarda en su memoria: las grandes calderas de aguas termales que acogen a bañistas en mitad de las llanuras de nieve de Islandia que forman la Laguna Azul. La sensación de bañarte a casi 40º, mientras en el exterior el termómetro no sube de los 10, es otra de las experiencias sublimes que aporta la mezcla entre el calor y el frío.

Géiseres de colores

Algo parecido, aunque en este caso no aptos para el baño, ocurre con los geiseres, esas fuentes termales especiales que emiten periódicamente una columna de agua caliente y vapor al aire.

No son fáciles de encontrar, ya que requiere que el terreno tenga una serie de condiciones especiales. En todo el planeta existen unos 1.000. Y en el Parque Nacional de Yellowstone, en Estados Unidos, se encuentran la mayoría de ellos. A cual más bello.

El secreto de la belleza del paisaje de este paraje, catalogado como el Parque Nacional más antiguo del mundo, está en su actividad geotérmica interior. Las aguas calientes, durante su trayecto subterráneo, se cargan de caliza, disolviendo así las rocas. Cuando el agua alcanza la superficie, el efecto del enfriamiento de las aguas da lugar a la formación de esculturas naturales de formas y colores insólitos.

Efecto en la gastronomía

El café, en su proceso de tostado, también puede beneficiarse de la fusión entre el fuego y el hielo.

El café, en su proceso de tostado, también puede beneficiarse de la fusión entre el fuego y el hielo.

La fusión del fuego y el hielo, tan natural en nuestro planeta, ha inspirado procesos de producción, sin ir más lejos en la gastronomía. Por ejemplo, el efecto del nitrógeno líquido en un producto ya cocinado a alta temperatura tiene múltiples traducciones en formas, texturas y sabores.

Sin salir del mundo de los sabores, la fusión del fuego y el hielo también ha dado lugar a una marca de café, Carte Noire, cuyo proceso de tostado es ‘a fuego y hielo’ . Uno de los momentos más críticos para conseguir un café de primera calidad es precisamente el proceso de tostado, momento que controlan los maestros tostadores sabedores del gran secreto de Carte Noire: el tostado a 'Fuego y hielo' un proceso que ayuda a capturar lo mejor de los sabores y los aromas.

Según explican desde la marca, «del mismo modo que el hielo extingue el fuego, una ráfaga de agua fría acaba al instante con el proceso de tostado ayudando a capturar lo mejor de cada sabor y aroma para Carte Noire». Este extremo cambio de temperatura permite capturar los aromas y los sabores idóneos para conseguir un café de primera calidad.

Como sucede en las estampas que pueblan el planeta, de este contraste, del encuentro entre el calor extremo y el frío, nace algo digno de saborear. Ya sea con la vista, admirando el paisaje que se extiende frente a uno; o con el gusto, concentrado en una taza de café.