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Gänswein, el fiel secretario que le seguirá en su retiro
Actualizado: 18:53

ejemplo de lealtad

Gänswein, el fiel secretario que le seguirá en su retiro

El asistente de Benedicto XVI renuncia a hacer carrera en la Curia y acompañará al Papa Emérito hasta el fin de sus días

11.03.13 - 18:53 -
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El escándalo 'Vatileaks' puso de manifiesto la soledad de Benedicto XVI y la traición de los que tenía por sus más leales. Sin embargo, en medio de las conspiraciones en la Curia emerge la figura de su más fiel servidor, su secretario personal, Georg Gänswein. Antes de abandonar el papado, Benedicto XVI aseguró a su asistente un porvenir en la jerarquía al nombrarle arzobispo, aunque Gänswein ha decidio acompañarle hasta el fin de sus días.

A medida que crecía el desencanto en su ánimo, Joseph Ratzinger se fue recluyendo en el silencio, el estudio y la oración. El Pontífice optó por el recogimiento y la compañía de la denominada familia pontificia, integrada por sus dos secretarios -Georg Gänswein y el sacerdote maltés Alfred Xuereb-, la monja que ayuda a Ratzinger en sus trabajos de estudio y escritura, capaz de descifrar su letra, sor Birgit Wansing; y las cuatro laicas consagradas de la comunidad Memores Domini, encargadas de cuidar el departamento papal: Carmela, Loredana, Cristina y Rosella. Había uno más dentro de ese círculo íntimo que se reveló como la manzana podrida: Paolo Gabriele, 'Paoletto', su mayordomo, el hombre que defraudó su confianza al robar los documentos reservados del Vaticano.

El Papa decidió en diciembre proteger a Gänswein -su más estrecho colaborador, la persona que le llevaba su agenda y organizaba el protocolo- de las intrigas vaticanas. Y lo hizo ordenándole arzobispo. El atlético clérigo germano, cuya apostura contrasta con la senectud de Ratzinger, es prefecto de la casa pontificia y titular de la diócesis honorífica de Urbisaglia.

Quienes creyeron que el 'caso Vatileaks' arrastraría a Gäswein erraron de cabo a rabo. De pronto el secretario del Papa se convirtió en sospechoso por el hecho de compartir despacho con Paolo Gabriele y ser la sombra del Pontífice. No conocían al secretario ni tampoco a Benedicto XVI, quien ha dado probadas muestras de predilección hacia su subordinado. Una norma no escrita obligaba a recompensar a los secretarios papales a la muerte del pontífice. El Papa ha roto con esa tradición y ha conferido a su protegido la dignidad episcopal en vida.

Desde luego, Gänswein no le ha defraudado. Gracias a él se supo quién había hurtado los papeles de la discordia. Nada más salir el libro con los documentos del escándalo, el secretario repasó a conciencia los publicados y se percató de que había uno que solo había pasado por manos de dos personas, las de él mismo y las del asistente de cámara del Papa. Estaba claro que 'Paoletto', el hombre que ayudaba a vestirse a Ratzinger y acudía con él a misa todos los días, había quebrantado el compromiso de confidencialidad.

'Monseñor George Clooney'

Este hijo de herrero, políglota y aficionado al tenis, ha decidido unir su suerte a la de Joseph Ratzinger. Su obediencia al ocupante de la silla de Pedro es de tal naturaleza que cualquier acechanza al Papa la padece como propia. «Hay vientos hostiles, y si tocan al Santo Padre, a veces también tocan a su secretario», ha dicho este clérigo, a quien le disgusta ser conocido por el apodo de 'monseñor George Clooney'.

Comparte con el Papa cierta prevención hacia el islam; no en balde calificó el controvertido discurso de Ratisbona de «profético». En una entrevista con un diario alemán, cargó contra las supuestas intenciones ocultas de los seguidores del Corán. «No podemos negar que existen intentos de islamizar Europa», dijo.

El tono mundano con que se ha informado del agraciado arzobispo impide ver un hecho de gran trascendencia: su poder ha crecido de forma notable. El fiel secretario ha anudado lazos con prominentes personajes del mundo de la empresa y la política italianas. La prensa ha informado de varios encuentros con Federico Toniato, mano derecha del primer ministro italiano en funciones, Mario Monti.

Ordenado sacerdote en 1984, Gänswein había trabajado como asistente del arzobispo de Friburgo. Como teólogo descollante, en 1996 recibió la llamada del Vaticano para incorporarse a la Congregación de Doctrina de la Fe, donde comenzó a trabajar a las órdenes del por entonces prefecto Ratzinger. También tuvo una cátedra en la universidad de la Santa Croce en Roma, del Opus Dei. En el envarado mundo eclesial, el ser portada de la edición italiana de 'Vanity fair' no le ha ayudado. Pero el secretario ha sabido cobijarse bajo la sombra protectora de un mentor inmejorable, Benedicto XVI.

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Gänswein es la sombra de Ratzinger desde 1996. / F. MONTEFORTE / AFP
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