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El heredero de Bin Laden en el imaginario de Occidente

Abu Bakr al-Baghdadi, autoproclamado califa del Estado Islámico, en Raqqa (Siria)
Abu Bakr al-Baghdadi, autoproclamado califa del Estado Islámico, en Raqqa (Siria) / Al-Furqān Media
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  • Abu Bakr al-Baghdadi -autoproclamado califa del Estado Islámico- y sus yihadistas han desestabilizado la red de alianzas y enemistades de Oriente Medio

Uno de los últimos vídeos propagandísticos del ISIS, dirigido al pueblo tunecino, avisaba: «no seas el último en jurarle lealtad». Durante todo 2014, cientos de grupos y miles de militantes islamistas de todo el mundo le han rendido pleitesía y se han puesto bajo sus órdenes. Sus milicianos controlan buena parte del oeste de Irak y del noreste de Siria. Estados Unidos ofrece 10 millones de dólares por información que ayude a capturarlo o matarlo. Ibrahim Awad Ali al-Badri, nom de guerre Abu Bakr al-Baghdadi, es el líder del autodenominado Estado Islámico, la cabeza más visible de la yihad mundial. Un grupo terrorista que ha atraído a sus filas a miles de jóvenes de todo el mundo a base de propaganda moderna y violencia. El heredero de facto de Osama Bin Laden.

Apenas existen datos fiables sobre su vida. Se cree que nació en Samarra (Irak) en 1971 y que se doctoró en Estudios Islámicos por la Universidad de Baghdad. Es especialista en sharía -ley islámica-. Según los registros del Departamento de Defensa de EE UU, durante la segunda Guerra del Golfo pasó al menos 10 meses en la prisión estadounidense ‘Camp Bucca’. Puede que fuesen muchos más. Antes de su detención fundó un grupo yihadista (JJASJ) en el dirigió su tribunal islámico. Su organización se integró en al-Qaeda en Irak (AQI), que después sería ISI (Estado Islámico de Irak), ISIL (Estado Islámico de Irak y Levante), ISIS (Estado Islámico de Irak y Siria) y finalmente EI (Estado Islámico). Un autoproclamado califato que firmó, a lo largo de 2014, varios golpes militares de alcance. Entre el 5 y el 11 de junio las fuerzas de al-Baghdadi conquistaron Samarra, Mosul y Tikrit, tres de las principales urbes del occidente iraquí. Aún conservan la segunda como un bastión militar.

Enemigo de todos

Al-Baghdadi defiende una versión fundamentalista y ultraconservadora del islam suní, el wahabismo. Ha establecido una red de propaganda que, sobre todo a través de internet, ha seducido a miles de jóvenes de todo el mundo para viajar hasta Siria a unirse a su grupo. Pero sus masacres -una mezcla de atentados suicidas, ejecuciones públicas y guerrilla urbana- contra cualquiera que no comparta su visión religiosa lo ha cargado de enemigos. Su presencia ha sacudido, incluso, el equilibrio de alianzas y enemistades en Oriente Medio. Estados Unidos, que estuvo a punto de atacar al ejército sirio cuando Bashar al-Assad usó armamento químico, sí ha bombardeado al ISIS en Irak. ¿A cuál de los dos considera un mayor enemigo?

Contra el ISIS luchan o han luchado actores tan dispares como Estados Unidos, las milicias kurdas, Irán, el ejército sirio, Hezbolá (la milicia chiita libanesa), el ejército iraquí, Reino Unido y la propia al-Qaeda (que se desvinculó del grupo y cuenta con su propia facción en Siria, Jabat al-Nusra). Tras un año de avances militares, la decapitación pública de varios occidentales -periodistas y cooperantes- animó a la OTAN, con EE UU al frente, a actuar. Abu Bakr al-Baghdadi controla un territorio que algunos aseguran que es tan grande como Bélgica. Pero, tras varios meses de crecimiento explosivo, el avance del EI se ha detenido. Tiene demasiados enemigos demasiado poderosos.