Las Provincias

Alonso cierra su etapa de rojo

Fernando Alonso.
Fernando Alonso. / Efe
  • La temporada 2014 de Fórmula 1 será recordada por el grandioso éxito de Mercedes y Hamilton, y el rotundo fracaso de Ferrari, que culminó con la salida de su piloto estrella, Fernando Alonso, de regreso a McLaren

Cuando la pretemporada de Fórmula 1 arrancó en el circuito de Jerez hubo dos grandes previsiones que se cumplieron a la perfección: Mercedes había creado un gran coche y Ferrari olía a pufo un año más. Ambas se cumplieron con solvencia y acabaron como sólo pueden acabar los grandes westerns: el sheriff Hamilton se llevó toda la gloria y el vaquero solitario Alonso cabalgó solo hacia el atardecer.

La primera carrera de la temporada, el Gran Premio de Australia, ya dejó entrever cómo sería el resto de la campaña. Nico Rosberg se llevó la victoria mientras su compañero Lewis Hamilton tenía que abandonar y Fernando Alonso se conformó con una cuarta posición que repetiría en la siguiente carrera, la de Malasia, en la que Hamilton estrenó su marcador de esta temporada.

La tercera prueba, Bahrein, dejó a todas vistas entrever lo que iba a ser el resto de la campaña. Para los anales de la historia quedó esa batalla rueda a rueda entre los pilotos de Mercedes, una lucha que luego se recrudecería tanto dentro como fuera de la pista. Lo que fueron abrazos y risas en el podio del circuito bareiní se acabaron tornando en miradas de odio, acciones más o menos sucias y una batalla que de no ser por su absoluta superioridad hubiera acabado mucho peor para los de Mercedes.

Mientras, Alonso entró entre los puntos casi de casualidad: noveno y gracias. De hecho, esta fue la carrera en la que se marcó el principio del fin en la Ferrari que conocíamos hasta el momento. Con Luca Cordero di Montezemolo presente, la 'Scuderia' cuajó una de las actuaciones más pobres que se recuerdan en épocas. No por el resultado en sí, con sus dos pilotos noveno y décimo, sino por la imagen. Stefano Domenicali no supo dónde meterse, mientras Montezemolo empezó a afilar la guillotina. ¿Quién le iba a decir que también él iba a pasar por la quilla meses después?… La salida de Domenicali, sustituido por Marco Mattiacci (otro que tampoco acabó en su puesto en este 2014), no fue más que la constatación de lo que se estaba viviendo en el seno de Maranello: todo un homenaje al famoso camarote de los hermanos Marx. Mientras Fernando Alonso salvaba los muebles con un podio en China, Räikkönen constataba que no se entendía con la nueva normativa de la Fórmula 1. Mientras los pilotos Mercedes llevaban su guerra particular por delante, por detrás poco se podía hacer.

Alonso empezó a cansarse y ante un enfervorecido público español sólo acabó sexto, la posición que más repitió en la temporada y en la que terminó en la general al final. Cuarto en Mónaco, sexto en Canadá, quinto en Austria, sexto en Gran Bretaña y nuevamente quinto en Alemania, la oportunidad de regresar al cajón se le presentó en Hungría, donde todo comenzó hace ya once años. Y se acabó. Alonso no volvió a bañarse en champán para Ferrari, mientras empezó a hablar más seriamente con McLaren y Honda acerca de su proyecto. La decisión la tomó en verano, precisamente donde ya no se mordía la lengua y hablaba claramente de unas carencias más que notables de su equipo. Abandonar en Italia ante sus 'tifosi' por un problema mecánico fue algo que le dolió más por la imagen dada que por el resultado propio. Al fin y al cabo, él ya se sabía fuera de Maranello, pero los aficionados que le empujaban no se merecían una visión tan paupérrima como la mostrada a lo largo de la temporada.

El cruel Japón

Mientras el Mundial se confirmó como cosa de dos y la pelea entre Hamilton y Rosberg se enfrió conforme avanzó la recta final de la temporada, con un británico inmenso y un alemán que se deshizo cual azucarillo, Alonso siguió su camino por el calvario. La pesadilla se vio agravada en lo emocional por lo ocurrido en las vueltas finales del Gran Premio de Japón. Ya el sábado tuvo su dosis de emoción, aunque esta fuera de la pista. Ese día se empezó a intuir que la marcha del líder de Ferrari era cuestión de tiempo. Red Bull anunció que Sebastian Vettel abandonaría el equipo donde lo había ganado todo para dirigirse, como se confirmó días después, a Maranello. Obviamente no cabían dos gallos.

En el Gran Premio de Abu Dabi se confirmó el secreto peor guardado de la Fórmula 1: Alonso regresará a McLaren y pondrá fin a un lustro de rojo que, pese a los tres subcampeonatos, deja un poso amargo entre los aficionados. El recuerdo de la nomenclatura McLaren Honda es el mejor argumento posible para creer que 2015 será mejor que 2014, algo relativamente fácil ya que este año que ya acaba ha sido el de peor resultado de Alonso desde 2009. La próxima campaña será la de la lucha de Hamilton contra Rosberg, primero, y contra los demás, después. Si se cumplen las expectativas, uno de sus principales enemigos será el propio Fernando Alonso, siempre que McLaren y Honda hayan cumplido con su parte del compromiso. Quizá eso de ‘lo mejor está por llegar’ sea cierto.