En una de las cenas en las que poco a poco se fue gestando la plataforma Ciutadans de Catalunya, el escritor y periodista Arcadi Espada decidió poner a prueba a sus contertulios y amigos y tratar así de dar respuesta a la sempiterna pregunta sobre la orientación ideológica del colectivo, en las viejas categorías de la derecha y la izquierda.
“Pregunté quién estaba a favor de los matrimonios homosexuales y todos levantaron la mano. Pregunté por la investigación con células madre y lo mismo. Todos estaban a favor también de la escuela pública. Pero cuando abordé las cuotas en política o la conveniencia de utilizar la Guerra Civil como argumento electoral, nadie estaba de acuerdo”.
Espada ilustra con esta anécdota el carácter peculiar de Ciutadans, que, aunque sobre todo aúna a intelectuales desencantados del socialismo y se declara completamente “a favor de la izquierda en términos liberales”, se autodefine como “hija de la transversalidad y la renovación” y se propone dar cabida “a todos aquellos que desde posturas democráticas no comulguen con la ideología nacionalista” y defiendan “la diversidad, el respeto a las minorías y el derecho a discrepar” como pilares irrenunciables.
De hecho, son varios los aspectos atípicos de la plataforma, que se constituirá como partido los próximos 8 y 9 de julio, apenas tres semanas después del referéndum sobre el Estatut del 18 de junio, y concurrirá a las elecciones autonómicas catalanas, que se celebrarán con carácter anticipado el próximo otoño. Pese a la inminencia de su nuevo estatus, Ciutadans no tiene aún decidido quién o quiénes serán sus líderes –el alma mater del Els Joglars, Albert Boadella, y Espada se autodescartan en principio–.
La renovación y oxigenación de los modos habituales de hacer política –darán la batalla por las listas abiertas o la elección de diputados de distrito, por ejemplo– es otro de los rasgos distintivos de la nueva formación, cuyo ideario promulga al ciudadano como único sujeto de derecho, defiende la libertad e igualdad “como principios heredados de la Ilustración” y proclama el laicismo, el bilingüismo real y la Constitución española y, sobre todo, su principio de que la soberanía reside en los ciudadanos españoles y, añade Ciutadans, “no en las comunidades autónomas”.
Hartazgo del hartazgo
Pero su característica más visible y su propia razón de existir es su posición contraria al “chantaje nacionalista”. “El origen de Ciutadans está en el hartazgo del hartazgo. Un elemento coyuntural en nuestra decisión de movilizarnos es la decepción que nos provoca el tripartito, y los extremos de mezquindad nacionalista a los que es capaz de llegar. El PSC se convierte en heredero corregido y aumentado del nacionalismo, no es que sea su cómplice y aliado, es que es el nacionalismo en sí mismo. No nos sentimos representados por ninguno de los partidos presentes en el Parlament y decidimos hacer la prueba del algodón”, expone Arcadi Espada, uno de los fundadores del grupo.
Precisamente Espada anunció ayer que estudiará la posibilidad de emprender acciones legales contra el cuerpo de Mossos d’Esquadra, al que acusó de no protegerle de los ataques que sufrió el lunes por parte de “un grupo de nacionalistas” en Girona.