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Guerrero, junto a una obra.
Guerrero, junto a una obra. / LV

La artista ilicitana Susana Guerrero irrumpe con su mundo onírico en Miami

Cables, estructuras metálicas, cerámica, agave y hasta uñas suyas y de su hijo son algunos de los materiales que usa la artista ilicitana Susana Guerrero para reconstruir un mundo onírico y de leyendas en la muestra 'Anatomía de un mito', que se inauguró ayer en el Centro Cultural Español (CCE) de Miami (Estados Unidos).

Se trata del primer proyecto expositivo del programa 'Crear en femenino', una iniciativa del CCE para dar más visibilidad a las mujeres en el mundo de la cultura y las artes plásticas.

La singular obra de Guerrero (Elche, 1972) teje un mundo de referencias mitológicas y oníricas, de rituales iniciáticos y arquetipos a partir de materiales pobres o suntuosos que recoge para provocar en el visitante una honda impresión poética y de libertad creativa.

Entre la veintena de piezas e instalaciones reunidas en el CCE, la obra de gran tamaño 'Coyolxauhqui' traslada al mundo de la mitología azteca para reconstruir, con gran carga poética, la historia de esa diosa lunar mexicana descuartizada por su hermano, quien arrojó la cabeza al cielo.

«Mi estancia en Grecia me introdujo en el mundo de los mitos y los tres años que residí en México me enseñaron a trabajar y vivir con lo que no se ve, con las tradiciones populares, rituales, leyendas y supersticiones», dijo Guerrero, quien contempla el mito como «una corriente fundamental» en su obra.

Leyendas y mitos «reinventados» que funcionan en la ilicitana como una forma de conocimiento: «Cuento lo que me rodea utilizando la mitología como una especie de narración reinventada y simbólica».

'Coyolxauhqui' revaloriza el uso de la xilografía estampada sobre piel para exhibir el cuerpo desmembrado de la diosa lunar revestido de escamas y mirra «como sustancia regeneradora de los tejidos», explicó la artista.

En ese relato que confunde vigilia y sueño, lo subconsciente y lo mágico, Guerrero inserta la pieza 'Madre y tiempo', a base de cables, cerámica, hilos, camafeos y uñas suyas y de su hijo, Ulises, para simbolizar la fertilidad y el paso del tiempo, todo mediante una suerte de corsé metálico con órganos, corazones y pulmones fuera de su sitio y unidos por filtros.

«Para mí es muy importante la recolección de diferentes materiales y la utilización de su carga simbólica y poética, lograr que la gente perciba la libertad en su uso, desde el mármol a materiales orgánicos como el agave», resaltó.

No solo las mitología antiguas, griegas o mexicanas, configuran una parte importante de esta muestra, también leyendas como la valenciana 'Mare dels peixos' es motivo de investigación artística y reformulación por parte de Guerrero.