Las Provincias

«Lucho por torear en Feria de Hogueras delante de mi gente y en La Maestranza»

José Rocamora junto a uno de sus caballos.
José Rocamora junto a uno de sus caballos. / Alberto Aragón
  • José Rocamora. Rejoneador. Asegura que detrás de cada lidia lleva gran cantidad de horas de entrenamiento «de luna a luna»

José Rocamora, conocido en Granja de Rocamora como El Caseta lleva unos meses intensos de trabajo. Desde su lugar de entrenamiento explica la labor que hay detrás de cada festejo para poner en forma a sus caballos antes de saltar a la plaza.

- ¿Cómo empezó su afición al mundo del caballo y de los toros?

- Con nueve años tuve un caballo como cualquier aficionado, pero más tarde asistí a una corrida de rejones y me impactó mucho. A partir de los quince años encontré al maestro Antonio Ignacio Vargas, que me mostró la dificultad de enseñar a los caballos para que salgan a la plaza.

- ¿Le costó mucho debutar?

- Debuté después de tres o cuatro años de entrenamientos en 2006 para probar cómo era. Es un mundo muy costoso y gracias a la ayuda de mi maestro y de mi padre pude conseguirlo. Había cumplido una ilusión que tenía desde niño.

- ¿Cómo han transcurrido las temporadas desde su debut?

- Seguí toreando en 2007 y en 2008 me presenté a un concurso de rejoneadores jóvenes en Atarfe. Al año siguiente tuve una cogida en la que el toro mató al caballo, que fue lo que más me dolió. Allí sufrí una lesión fuerte en una vértebra que me tuvo tres años parado.

- ¿Cuántos caballos emplea en cada faena de manera habitual?

-Se divide en tres tercios donde cada uno tiene su caballo. En el tercio de salida hay un caballo que intenta templar al toro, medirlo y ver si tiene algún defecto. En el tercio de banderillas suelo sacar dos caballos. Es un animal artista que se luce más porque se ajusta y torea más a arriesgar. En el último tercio sale otro caballo del que depende que sea una gran faena o perder el triunfo que se podía conseguir.

- ¿Ha tenido algún cambio esta temporada?

- Es una temporada que cogíamos con mucha ilusión porque he estrenado apoderado, Ángel Corral, que es un profesional que mira el toreo de forma respetuosa. No se torea todo lo que se quiere, no por una circunstancia sino por varias.

- ¿Qué es lo que más afectada al rejoneo?

- Hay menos corridas, pero hay mucha competencia en este mundo. Llega un momento que no merece la pena ir a torear porque hay gente que va bajo unos mínimos. Todo el mundo quiere torear y al haber pocas corridas hay quien cobra muy por debajo.

- ¿Cuántas personas lleva para ayudarle?

- El mozo de espadas, los chicos que preparan los caballos, y uno o dos subalternos en función de los toros que salgan.

- ¿De qué depende más una buena lidia en su caso del toro o del caballo?

- Los toros pueden salir de distinta manera, pero dependemos más del caballo. El protagonista de nuestro toreo es el caballo.

- ¿Dónde ha rejoneado este verano?

- Fui a un festival en Galapagar a beneficio de una familia. También hemos estado en Vitigudino, Carbajosa en Salamanca donde pude disfrutar del nivel de los caballos. En Masuecos disputamos un mano a mano con Martín Burgos.

-¿Había mucha afición a los toros en Castilla y León?

- Mi apoderado es de Salamanca y esa zona es muy taurina. Aquí donde vivimos también hay afición, pero por otras causas ajenas ya no se hacen corridas como hace diez años. Cartagena, Murcia y Alicante son ciudades donde siempre ha habido mucha afición.

- ¿Su objetivo es torear en Alicante?

- Mi ilusión, por lo que voy a luchar es que me pongan en la feria de mi tierra. Me gustaría estar en un cartel y torear delante de mi gente. Es difícil, pero también lo era que me convirtiera en rejoneador con los medios que tenía. También sueño con entrar en La Maestranza porque he vivido en Sevilla muchos años.

- ¿Entrena con novillos en la pretemporada?

- En función del momento del caballo, pero suelo entrenar con vacas veteranas de 17 ó 18 años que van renovando. Acudo a la casa del maestro Dámaso González.

- ¿Además de la preparación con los caballos también necesita un trabajo físico específico?

- La mayoría del tiempo lo paso entrenando. Trabajo los caballos nuevos, pero siempre saco una hora al día para hacer ejercicio y estar en forma. Luego en plaza te hace falta sacar tu físico si se complica la cosa.

- Su familia no ha tenido tradición en la equitación, ¿ha formado la caballeriza y su ganado desde cero?

- Es cierto que La Caseta -en referencia su lugar de trabajo- pertenecen a mi familia, pero todo este tinglado lo he montado desde cero. No he tenido un vinculo anterior porque mi familia no está arraigada al mundo del caballo.

- ¿A qué se dedica cuando no hay temporada de toreo?

- Pues aquí en la cuadra doy clases de equitación a gente que viene. A mi hermano también le ayudo a entrenar en doma clásica, que está compitiendo en la Región de Murcia.

-¿En qué basa su entrenamiento?

-Se trata de que cuando se llegue a la plaza el caballo y yo seamos uno, que no hayan desacuerdos. Luego cada toro tiene una forma de lidia, de esto es de lo que más pendiente estoy. Para compenetrarse con un caballo hay que entrenar no de sol a sol, sino de luna a luna. Me gusta torear de una forma natural, que no haya discordancias.

-¿Con qué estilo se definía cuando sale al albero?

-Soy una persona que hace las cosas con el corazón. Me gusta llegar lo más cerca posible, despacio y quitarme en el último momento. Esto es lo complicado pero hacerlo sin forzarlo.

-¿Cómo valora el aumento del movimiento antitaurino en los últimos años?

-Por una parte no entiendo que haya gente que se haya alegrado de la muerte de Víctor Barrio. Pero creo que mucha gente es desconocedora de este mundo, en parte por culpa nuestra también. No es simplemente el hecho de matar a un toro, hay todo un arte detrás y también quiero destacar que hay muchos otros animales que tienen una vida más corta y sin tantos cuidados.