Las Provincias

Turismo y la Cátedra Loazes unen costa e interior a través de la gastronomía

La ponente, Fátima Bregante, durante su exposición.
La ponente, Fátima Bregante, durante su exposición. / M. B.
  • Campoamor acoge la segunda de las 'veladas con intención' en una sesión a mediodía que trató sobre los banquetes

La Dehesa de Campoamor volvió a ser ayer escenario de una de las 'veladas con intención' que la Cátedra Loazes de la Universidad de Alicante celebra hace cuatro años bajo el título de Jornadas de Gastronomía y Cultura de la Vega Baja. En alianza con la Concejalía de Turismo esta edición ha querido trasladarse al litoral para intentar unir a través de la gastronomía las dos partes del municipio. Pese a que las veladas, como su nombre indica, se realizan por la noche, en esta ocasión se escogió el mediodía para disfrutar de las vistas del mar que ofrece el lugar donde se celebró, el restaurante La Barraca, en la orilla de la Playa de La Glea.

La estructura de la jornada fue la habitual, con una introducción que en esta ocasión realizó la historiadora Fátima Bregante, quien habló sobre los banquetes singulares. La ponente, que no contó con ningún apoyo gráfico, logró mantener la atención de los asistentes durante el recorrido que realizó por la historia de los banquetes desde el paleolítico, puesto que se remontó a esa época para relatar que se han encontrado restos del que se considera el primer banquete como tal, uno que tenía como fin agradar a los dioses, realizado hace sesenta mil años.

Desde ahí avanzó a lo largo de los siglos para relatar otros grandes banquetes con comida para miles de personas y que duraban varios días. El lujo siempre estuvo ligado a este tipo de comidas que se preparaban al detalle en el caso del antiguo Egipto y que llegaron a su máximo esplendor en Grecia, iniciados como «simposio o reunión de bebedores» que se convirtieron en un elemento de sociabilidad copiado con posterioridad por los romanos.

Fátima Bregante escogió algunas curiosidades que llamaron la atención en especial de los seguidores de la serie Juego de Tronos, puesto que explicó cómo el creador de esta saga, George R. R. Martin basó uno de sus capítulos, el de 'La boda roja' en un banquete medieval en Escocia. La ponente recordó que los banquetes han servido durante la Historia tanto para aunar posturas o reunir a líderes como para matar a gente, y el caso del banquete escocés fue más por esa segunda vertiente. Pero el que calificó como «banquete estrella» fue el que nunca llegó a servirse en Francia por el cocinero Vatel, quien tras pasar seis meses de preparativos, ante el retraso en llegar del pescado de su plato estrella y un desliz amoroso con la mujer que estaba llamada a ser la favorita del rey se suicidó atravesándose el corazón con un cuchillo. Pese a ello, afirmó, de sus preparativos salieron platos que todavía se usan en la cocina.

Tras esta reflexión y la referencia a comidas celebradas tras la Revolución Francesa, cuando los banquetes dejan de ser tan relevantes, Fátima Bregante concluyó con que «por más singular que sea, el banquete es un espacio para la convivencia y la paz» y citó entre otros la comida ofrecida por sus compañeros de prisión a Miguel Hernández en la cárcel de Ocaña en diciembre de 1940. La próxima velada será el 2 de diciembre, también en la costa.