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El Consistorio propone instalar un cerco para reducir la colonia de cabras silvestres en la sierra

Un rebaño de cabras silvestres en la Sierra de Callosa.
Un rebaño de cabras silvestres en la Sierra de Callosa. / C. M. A.
  • Reclama a la Conselleria de Medio Ambiente que sufrague parte de los gastos de mantenimiento y retirada de cabezas para preservar las dos microrreservas de flora

Las dos microrreservas de flora de la Sierra de Callosa de Segura se hallan amenazadas desde hace años por un rebaño de cabras silvestres. El ganado ha crecido de forma exponencial y ya cuenta con más de 130 cabezas que dañan hasta las hojas de los pinos en el paraje municipal de La Pilarica. Para revertir la situación y controlar la superpoblación el Consistorio ha propuesto a la Conselleria de Medio Ambiente instalar una cerca con la que poder reducir progresivamente el número de ejemplares.

El concejal del área, Ismael Ballester y un brigada forestal han visitado el paraje natural con el fin de analizar la situación. El edil se queja de que los otros dos municipios colindantes, Cox y Redován, se han desentendido del problema. Las cabras silvestres se han comido toda la vegetación existente en cotas superiores y ahora bajan hasta la propia área recreativa, incluso se las ha visto comer plantas cerca de los chalés ubicados en el flanco cojense.

Desde el gobierno tripartito se han enviado tres informes durante la presente legislatura para poner un remedio a su proliferación. Ballester propone «hacer un cercado en un espacio habilitado para que los animales entren y coman sin provocar daños a las especies de flora». La idea es que los animales asilvestrados de la sierra se acostumbren a hacerloen este recinto que dispondrá de una puerta abatible para el control de las cabras. El guarda forestal sería el encargado de supervisar el número y estado de los animales, así como el que recomiende el traslado.

«Necesitamos que la Conselleria nos aporte una subvención para el mantenimiento de la comida porque son muchos animales y que se haga cargo del traslado de los mismos», explicó el concejal de Medio Ambiente.

Por el momento la reserva de flora endémica de la Cueva Ahumada se encuentra en buenas condiciones puesto que se ubica en una de las paredes verticales donde se hace difícil, incluso para el ganado caprino, acceder a las plantas de cornical. Cabe destacar que la colonia de estos animales copó la sierra hace años solo con una treintena de cabezas pero su número ha crecido de manera considerable. El otro espacio protegido, a espaldas de la ermita de La Pilarica, presenta más riesgo de que las cabras lo puedan esquilmar. En la vertiente conocida como el Valle de las Cabras los ejemplares tienen mejor acceso y peligran cuatro especies de flores endémicas, una situación que desde el equipo de gobierno quiere evitar.