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Portalón del Palacio De Die, en la calle Miguel Soler, que ahora se convertirá en un hotel.
Portalón del Palacio De Die, en la calle Miguel Soler, que ahora se convertirá en un hotel. / J. P. Reina

De nido de ratas a hotel con encanto

  • Urbanismo concede la licencia al edificio de Miguel Soler en el que apareció una plaga de roedores

  • Los propietarios han corregido los defectos que provocaron la paralización de las obras y ya pueden retomar los trabajos en el inmueble

Uno de los puntos negros del Casco Antiguo, en la calle Miguel Soler, donde este verano cundió el nerviosismo al encontrarse un nido de ratas que salían a la calle en busca de comida, pronto se convertirá en uno de los lugares más bonitos de la ciudad cuando terminen definitivamente las obras de reforma en el antiguo palacete De Die, catalogado como Bien de Relevancia Local, para convertirlo en un hotel de lujo, con veinte habitaciones, restaurante y zona para desayunos en la terraza.

La Concejalía de Urbanismo ha otorgado, por fin, la licencia de intervención en el inmueble, una vez subsanadas las «deficiencias técnicas observadas en el proyecto». En concreto, según explicaron fuentes del departamento que dirige Miguel Ángel Pavón, se han eliminado unas escaleras de caracol que los técnicos responsables habían incluido en las habitaciones y que rompían la estructura interior original de este edificio del siglo XVIII.

Una vez eliminado este elemento, los técnicos municipales no han apreciado mayor motivo para continuar con la paralización de las obras decretadas hacía más de un año, que habían dejado abandonado este edificio en pleno Casco Antiguo de Alicante ante la imposibilidad de continuar con el proyecto. Esto provocó que se produjera en el interior un nido de roedores que llegaron a salir a la calle en busca de comida en los cercanos contenedores de basura, donde se acumulaban los desperdicios de los bares y restaurantes de la calle Mayor.

La aparición de las ratas provocó este pasado verano una agria polémica vecinal y política hasta que la Concejalía de Sanidad y la empresa Lokímica, encargada del control de plagas en la Mancomunidad de L'Alacantí, actuaron en el inmueble y acabaron definitivamente con la presencia de roedores. Esta actuación fue gratuita para los propietarios, puesto que Sanidad la incluyó dentro de los servicios especiales.

Desde entonces, vecinos, comerciantes y turistas han vuelto a pasar por un enclave muy especial, que ahora se convertirá en una zona de lujo con la construcción de este hotel, que los hermanos Luis y Juan Carlos Castillo, así como otro empresario alicantino, compraron en 2013. Aprovechaban así el cambio del Plan Especial del Casco Antiguo en 2012, que posibilitaba dar un uso terciario a los edificios históricos del barrio. Hasta entonces, solo podían destinarse a un uso socio cultural, como ocurrió con los palacetes de la calle Labradores (Archivo Municipal, Centro 14, etcétera).

Un rosario de problemas

En este tiempo, un rosario de problemas ha paralizado este proyecto, hasta ahora, en el que parece que por fin se retomará. El expediente se inició en junio de 2014, con autorización de la Conselleria de Cultura previa no sin problemas, porque puso reparos por la reforma que querían hacer de la escalera, aunque finalmente les dio el visto bueno al certificar que este elemento no era tan antiguo como se pensaba, sino de los años 50.

No fueron las únicas trabas que los promotores encontraron en la obra, puesto que también tuvieron problemas con la dirección facultativa, los cerramientos y un montón de pequeñas pegas, la última con las escaleras de caracol interiores que querían instalarse y que rompían, según el juicio de los técnicos municipales, las alturas originales del interior. Una vez subsanado ahora este último defecto, volverán los trabajos en breve, toda vez que el decreto se firmó escasas fechas y ahora se ha notificado.

En seis meses, según la autorización de Urbanismo, Miguel Soler volverá a tener un edificio perfectamente restaurado y en condiciones para que esta zona del Casco Antiguo recupere su antiguo esplendor y se olvide que de ahí salían ratas.