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Una de las obras expuestas en el MUA. / LV

Esculturas con cerebro humano

  • Arte y ciencia se dan la mano en el MUA en una inquietante muestra sobre las adicciones

  • El artista Lidó Rico inaugura mañana en Alicante una muestra escultórica realizada a partir de tejidos humanos reales

«Vivimos en establos - ausentes del otro- en un país de ciegos donde todo son guetos. Frente a eso, yo defiendo que el arte tiene el deber de emocionar, de apasionar a la gente normal, no al gueto artístico. Ser un espejo donde mirarse». Con esta filosofía creativa Lidó Rico lleva treinta años recurriendo al cuerpo humano como elemento de expresión artística. Empezó sacando moldes de sus propias manos y luego siguió con otras partes de su fisonomía hasta sumergirse por completo en escayola a riesgo, relata, de su propia vida. « Con ello jugué con mi propia introspección. Yo era mi propio laboratorio. El hombre es un ser blando, lo blando es finito y lo finito carece de credibilidad. La vida es fragilidad absoluta. Pero una obra de arte cuando es creada ya no te necesita. Se defiende sola», reflexiona.

Hace tres años, el neurofisiólogo Kuei Y. Tseng, de la Rosalind Franklin University de Chicago, y el neurobiólogo José Luis Ferrán, de la Universidad de Murcia, tuvieron conocimiento de su obra y crearon un proyecto común denominado 'Genoarquitecturas' que une arte y ciencia. La exposición 'Inestablos', que se inaugura el próximo viernes a las 19.00 h. en el Museo de la Universidad de Alicante (MUA),es una muestra de esa colaboración. Está formada por más de veinte obras de gran formato y su autor ha utilizado cerebros humanos para sacar los moldes que sirven de base a las diferentes composiciones escultóricas. Los órganos fueron cedidos por el departamento de Anatomía de la Universidad de Murcia. «El cerebro es la máquina del pensamiento. Donde está todo, el mayor tesoro del hombre. Y con esta exposición he querido llevarme esa idea al terreno de la metáfora», explica Rico. El proceso de sacar moldes de silicona a partir de los órganos fue complejo y, mientras lo hacía, era consciente en todo momento de que cada uno guardaba, oculta, la historia vital de una persona. «Llegué a bautizar a los cerebros. Les puse nombres para distinguirlos. Era una forma de humanizarlos», relata. La temática de la muestra gira en torno a las diferentes adicciones que sufren lo seres humanos. No se centra en el concepto habitual ligado al consumo de sustancias estupefacientes sino que intenta ir más allá y amplía el espectro para incluir la adicción a las nuevas tecnologías, a los fanatismos, al poder, al sexo o a la violencia, entre otros aspectos. «Tenemos patrones de comportamiento que nos hacen ser de una determinada forma. Pero esta sociedad está enferma. Somos incapaces de mirarnos al espejo. Vivimos maquillados por conceptos preconcebidos. Una prisión de la que no podemos salir y que provoca la ausencia de calidad humana», afirma.

Esta muestra, según su autor, requiere ser contemplada « con una cierta disposición a tener la mente abierta. Las obras de arte no están cerradas. Muchas veces me he visto sorprendido por comentarios del público sobre aspectos que ellos habían percibido y en los que yo no había reparado. La gente enriquece con si visión propia cada obra. Y eso ocurre de manera subliminal. Yo no intento forzar nada. Les cuento historias, pero no son invasivas», asegura.

Para lograr que los asistentes lleguen con más facilidad a los conceptos expresados, cada obra cuenta con una explicación sonora. « No son piezas al uso. Necesitan ser escuchadas y por eso van acompañadas de unos auriculares con explicaciones que ayudarán al público a entenderlas», indica. Lidó Rico sostiene, no obstante, que una pieza artística puede y debe ser interpretada por quien la contempla desde su propio interior. «El artista pone las vías, encima de las vías pone el tren y lo empuja un poco para que avance pero es el pasajero quien va dentro, quien hace el viaje. El arte contemporáneo son ideas, no artesanía. Yo no me considero un escultor. Trabajo con la técnica, pero intento contar una historia diferente», relata.

La exposición está comisariada por el director del departamento de Comunicación y Psicología Social de la Universidad de Alicante, Enric Mira, y por el profesor de la Universidad de Murcia, Jesús Segura Cabañero.

Coincidiendo con su inauguración, el próximo viernes se realizará una performance denominada 'Brain Session' basada en una serie de proyecciones junto a una sesión de sonido experimental en directo. Se trata de un innovador proyecto audiovisual con un discurso basado en emisiones sonoras que reflejan distintos estados emocionales que se producen en el cerebro.

Para ello se recurre, entre otros elementos, a sonidos neuronales reales registrados por el neurofisiólogo americano especialista en adicciones Kuei Y. Tsen. «Este especialista cuenta en la Universidad de Chicago con una costosa máquina que graba registros cerebrales. Graba cómo suena una neurona. Cuando lo escuchas parece una batería y, en función de las alteraciones patológicas de los cerebros, suenan de otra manera, va más rápido o se producen arritmias», explica el artista.

Para el registro sonoro, el científico americano utiliza las ratas del laboratorio donde lleva a cabo su investigación sobre adicciones. No existen grabaciones del cerebro humano porque sólo se permite la utilización de especies animales.

Junto a la muestra se ha programado un ciclo de conferencias del 28 al 30 de noviembre bajo el título 'Arte, comunicación y cerebro humano' que tendrán lugar en la sede Universitaria Ciudad de Alicante y en el propio MUA.

La obra de Lidó Rico se halla en el Centro de Arte Reina Sofía, el Instituto Valenciano de Arte Moderno, Fundación La Caixa o el Museo de Bellas de Artes de Murcia. Asimismo, destacadas colecciones extranjeras albergan sus pieza, entre ellas, Shaikh Rashid Bin Khalifa Al Khalifa de Bahrain ( Emiratos Árabes), la Real Academia de España en Roma, la Fundación Mssohkan de Japón o el Museo de Arte Moderno de Alejandría (Egipto).