Las Provincias

CRÍTICA DE CINE

RETORNO A LA CIUDAD NATAL

Late, para los argentinos, en 'El ciudadano ilustre', la pesadumbre de no haber conseguido un premio Nobel de Literatura, especialmente de haberlo logrado en la persona de Jorge Luis Borges.

Ese deseo, como decimos, palpita a lo largo del filme en las veces que el guión procura mencionar o representar al insigne escritor en esta ficción sobre un escritor argentino, Daniel Mantovani, encarnado por un magnífico actor, Óscar Martínez, que lo recibe al inicio de esta historia cuyo rumbo es el retorno de Mantovani a su ciudad natal para encontrarse con un recibimiento de parabienes e inesperadas humillaciones.

Los responsables de esta notable película son Mariano Cohn y Gastón Duprat. Ambos asumen la doble tarea, no demasiado corriente, de dirigirla y llevar a cabo la labor fotográfica. Es un filme que va a resultados cada vez más brillantes, en su faceta de ironizar sobre la vanidad de los premios literarios o en la actitud de muchos artistas de no estar de acuerdo con este tipo de ceremonias.

Se nos presenta a un prosista, cuya prepotencia y ego personal, elaborada a lo largo de los años, nos es descubierta en ese rechazo a todos los eventos a los que es invitado. Finalmente, movido por no se sabe qué, decide acudir a Salas, su ciudad natal, en la provincia de Buenos Aires (Argentina) para dar unas charlas y presidir algunos actos culturales. Muy bien recibido por la comunidad rural, como el hijo que se fue para triunfar en los ámbitos culturales europeos, pronto los fantasmas del pasado empiezan a aparecer, movidos por la envidia, el rencor y los resentimientos de algunos ciudadanos, llegando a extremos dramáticos finales que no revelaremos.

El guión, bien elaborado, de Andrés Duprat, nos permite asistir a situaciones que colocan al, en principio, venerado escritor en un auténtico brete, ya sea cuando tiene que rechazar la invitación a una comida en la casa de un inesperado parroquiano, convencido de que uno de los personajes de ficción de sus novelas es trasunto de su padre, o cuando se encuentra con Antonio (Dady Brieva), campechano, amigo afable, casado con un primer amor del escritor que no duda en agasajarlo, mientras le demuestra quién es, ahora, el que yace con su antigua novia.

Estos apuntes y otras situaciones no menos despreciables, como la sorpresa de quién es la joven que acude al dormitorio del ilustre escritor, o el desparpajo con que un vecino del lugar le solicita un donativo, marcan la riqueza de esta satírica película.