Las Provincias

Una vía religiosa con destino a la paz

fotogalería

El Obispo Shomaly del Patriarcado Latino de Jerusalén (centro), en la cumbre de líderes religiosos de Tierra Santa. / EFE / J. MORELL

  • Líderes musulmanes, judíos y cristianos analizan en Casa Mediterráneo el conflicto en Oriente Medio y coinciden en que los políticos son responsables de la situación

  • La clave para rebajar la tensión entre palestinos e israelíes pasa por sacar la palabra «odio» de mezquitas, iglesias y sinagogas

Líderes de las tres confesiones presentes en Jerusalén (musulmanes, judíos y cristianos) apuestan por la vía religiosa para avanzar en la consecución de la paz en Tierra Santa, donde coinciden que el proceso está estancado por la ineficacia de los políticos. Esta fue una de las principales conclusiones de las reuniones mantenidas entre varias decenas de líderes confesionales congregados entre el lunes y hoy en la 'Cumbre de Líderes Religiosos por la Paz en Oriente Medio', que organiza el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación y la Red de Casas en la sede de Casa Mediterráneo, en Alicante.

En un tono generalizado de «tolerancia» y «comprensión» hacia las creencias de los dos pueblos, los participantes afirmaron que una de las claves para pacificar el conflicto palestino-israelí es sacar la palabra «odio» de las mezquitas, sinagogas e iglesias. Los líderes sostienen que, más allá de sus diferencias, el problema «no es religioso» sino que, por el contrario, la religión debe constituir una herramienta para fomentar el diálogo entre todos los pueblos «hijos de Adán».

Musulmanes y cristianos defienden la constitución de «dos estados» e, incluso, el juez de Tribunales Islámicos, Maher Khuder, planteó la creación crear un comité con las tres religiones que, patrocinado por el Gobierno de España, sirva de plataforma «para negociar una salida adecuada y una paz religiosa».

El diálogo no estuvo exento de diferencias y de un intercambio vehemente de acusaciones, como cuando en el debate final el rabino jefe de Ramat Gan y líder del movimiento Nacional-Religioso de Israel, Yaakov Ariel, preguntó qué hacer para «interpretar los textos religiosos de manera que estos no se puedan usar para matar». Opinó que «en el Islam hay 'indicios'» que permiten una lectura en el sentido de que «se puede coger un cuchillo» para acabar con la vida de un judío.

Le replicó rápidamente el presidente del Centro Adam para el Diálogo de Civilizaciones, el jeque palestino Imán Al-Falouji, quien tras discrepar de aquellos que justifican la violencia en la religión, añadió que hay que preguntarse por qué un joven palestino está dispuesto «a salir con un cuchillo sabiendo que va a morir, que le van a matar».

Continuó que hay que ir a la «raíz» del problema, que en su opinión está en la «frustración y desesperación» provocada por el «extremismo israelí», y exigió a los rabinos presentes a «convencer que hay 6 millones de palestinos que tienen derecho a vivir» porque «hay gente en Israel que nos lleva a la catástrofe».

En tono enérgico, Al-Falouji también criticó que el Gobierno israelí proyecte prohibir la llamada al rezo cuando esto sería «una locura» que podría justificar en algunos la idea de «conflicto religioso», ya que esa llamada a la oración es «parte de la práctica musulmana» que siguen más de 1.000 millones de personas. Por ello, pidió «tener cuidado» y evitar el «peligro» de que un conflicto político se convierta en religioso, una situación que no se da porque, en caso contrario, él «no habría aceptado haberse hecho una foto con rabinos» en la cita de Alicante.

En un tono conciliador, el rabino jefe de Israel, David Lau, dijo que este foro no es político sino religioso y sugirió que israelíes y palestinos «dejen de hablar de quién fue el primero en atacar a otro» para «iniciar otra dinámica» que permita «vivir en paz en la misma tierra». «La paz no puede construirse cuando cogemos una piedra y la lanzamos, y tenemos que hablar en las sinagogas y en las mezquitas sobre el respeto al otro», recalcó antes de pedir al jeque: «Usted confíe en mí».

El también rabino Michael Melchior, presidente de la Iniciativa para la Paz Religiosa, recordó que fue ministro del Gobierno y que decidió abandonar la política al darse cuenta que lo importante es «crear una nueva atmósfera por la paz» mediante personas que tienen una «influencia real» en el proceso, que en su opinión son los líderes religiosos.

Valoró el encuentro por el compromiso que supone para los líderes de las confesiones a acercar posturas dentro de un proceso de paz que hoy «prácticamente no existe».

El Patriarcado Latino de Jerusalén, el arzobispo William Shomaly, también ve «congeladas» las negociaciones y apoyó la visión de que sean los líderes religiosos quienes den «nuevos pasos» aunque partiendo de la idea de que «rezar no es suficiente». Defendió terminar «con el hostigamiento de unos contra otros» y ve como «única solución viable» que haya dos estados.

Tras esta cumbre, está previsto que hoy, día 16, los líderes se desplacen a Madrid para ser recibidos en el palacio de Viana por el ministro de Exteriores y Cooperación, Alfonso Dastis.