Las Provincias

Amor a los colores patrios

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Un paracaidista con los colores españoles en su tela cae en el centro del capo bigastrense. / A. Aragón

  • Más de 150 civiles juran su fidelidad a la bandera en un acto castrense con multitud de público en el campo de fútbol

  • El Ejército del Aire cierra la semana de formación organizada por la Real Orden de San Cristóbal

El Ejército del Aire captó adeptos a sus filas con las 150 civiles que ayer juraron la bandera en el campo de fútbol El Molino de Bigastro. El acto castrense contó con numeroso público que llenó las gradas para presenciar el emotivo homenaje con el que se cerró la semana de formación que la Real Orden de Caballeros de San Cristóbal ha impartido en el municipio a diferentes profesionales de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Autoridades militares y políticas acudieron a la llamada a un evento al que pudieron inscribirse todos los interesados en dejar constancia de su fidelidad a España. La música militar puso el ambiente en el recinto deportivo donde no faltó un recuerdo a los caídos y una exhibición de paracaidistas para cerrar la mañana.

El teniente general del Ejército del Aire, Manuel Mestre, natural de La Murada, dirigió el protocolo que se cumplió con gran puntualidad. Sobre el césped del campo saltaron tres unidades del cuerpo de paracaidistas con base en Alcantarilla que sumaron 84 efectivos, con gran presencia femenina. La escuela de gastadores también acudió con una pequeña formación además de la Unidad de Música de la base de San Javier.

Tras una breve introducción pasaron por delante de la bandera rojigualda 150 personas que presentaron sus respetos y juraron mantener el honor a la misma. Al término, Mestre destacó que cualquier persona que jura la bandera ya forma parte del Ejército y apuntó que «la defensa nacional de España se sirve desde cualquier lugar y punto de trabajo». Entre quienes juraron la bandera además del equipo de gobierno Bigastro estuvieron los alcaldes de Rafal, Manuel Pineda, y Redován, Emilio Fernández. Acudieron vecinos desde otros pueblos de la Vega Baja también, como de Granja de Rocamora.

Este discurso precedió a un homenaje a los caídos que culminó con una pasada del Aviocar T-12, desde que se lanzaron después seis paracaidistas con una exhibición de velocidad y precisión para caer en el centro del terreno de juego. El recuerdo a los que dieron la vida por su patria finalizó con una salva fusilera.

Los diferentes escuadrones pasaron por delante del público que se encontraba sentado en la gradas. El jefe de escuadrilla pidió permiso para el lanzamiento de los paracaidistas que realizaron un primer salto de cuatro en formación de cruz y un segundo con dos efectivos que portaron la bandera del Ejército del Aire y la de España.