Las Provincias

Reconocimiento a la historia pesquera

Pedro Ángel Carmona ayer, en el varadero del interior del recinto portuario.
Pedro Ángel Carmona ayer, en el varadero del interior del recinto portuario. / C. M. A.
  • El Patrón Mayor de la Cofradía de Pescadores acoge con sorpresa el Premio Diego Ramírez. «Hay quien te quiere echar y otros te dan un premio», señala Pedro Ángel Carmona

Si hay un oficio tan antiguo como la ciudad, ese es el de pescador, y por primera vez en las cuarenta y seis ediciones del premio Diego Ramírez Pastor los pescadores torrevejenses han sido reconocidos con este galardón, el más destacado de cuantos se conceden cada año en la ciudad. Herederos de la ancestral profesión, la Cofradía de Pescadores será quien reciba la distinción en la noche de la víspera de la patrona, el próximo 7 de diciembre. Ayer, entre felicitaciones y agasajos, para el Patrón Mayor, Pedro Ángel Carmona Pérez, era un día más de faena. Trabajó en tierra, en el pequeño varadero que conservan dentro del recinto portuario, reparando el chinchorro de su embarcación, el 'Nuevo Pedro y Loli', que hace unos días sufrió un percance y tuvo que ser remolcado sumergido en la mar hasta el puerto de Torrevieja.

Observado de cerca por su padre, Pedro Carmona, conocido cariñosamente como 'Perín', ambos se mostraron contentos por la comunicación que recibieron en la noche del viernes como merecedores de este reconocimiento, «con sorpresa», señaló el Patrón Mayor quien puso en la balanza «la actitud de algunas gentes que te quieren echar de aquí y otros que te dan un premio». Así se preguntó si «¿entonces somos malos o buenos?» Los Carmona demuestran orgullosos de su estirpe, donde el oficio de la pesca ha pasado de padres a hijos, aquella que ya parece más bien de ficción, a la vela latina, o lo que era toda una proeza. El Patrón Mayor es, hasta donde llega la memoria, la quinta generación de pescadores torrevejenses, pero por la parte materna también aparece el oficio y otros como el de remendadora de redes. Desde hace ya bastantes años está al frente de la cofradía, que entronca con el antiguo Pósito de Pescadores que estaba en La Mata y que junto con el resto de administraciones se trasladaron a Torrevieja hace dos siglos.

A pesar de que la pesca ha quedado reducida a una profesión casi testimonial, la Cofradía de Pescadores cuenta en la actualidad con más de medio centenar de afiliados, entre pescadores «y ocho armadores que también hacen las labores de cualquier pescador», además de tener siete trabajadores en labores administrativas y de apoyo. La flota local es ahora la más pequeña que se recuerda, formada por una sola embarcación de arrastre, el 'Samuel Ruso' y de cerco, 'Nuevo Pedro y Loli', 'Rosa María Juárez' y 'Victoria y Pedro'; los trasmalles, 'Amado', 'Cases Hermanos', 'Pianelo Pérez' y el palangrero 'José y Tatiana'. Todos ellos faenan para la única subasta que aún permanece, la de la mañana, ya que el arrastrero traslada sus capturas a la vecina lonja de Santa Pola. Aun así el puerto torrevejense es base en época de captura de sardinas y boquerones de más de cuarenta embarcaciones que llegan desde Estepona a Blanes. Pedro Ángel Carmona defiende la economía que generan todas esas embarcaciones «que dejan una cierta riqueza en Torrevieja, porque cuando tenemos 25 barcos atracados aquí, tienen un gasto en manutención de 100 euros diarios cada uno y sus pescadores realizan sus compras en Torrevieja, en supermercados, bares, talleres y otros tantos, por un valor aproximado de 2.000 euros diarios, por lo que la Cofradía genera dinero para la ciudad». A todo ello hay que sumar que el año pesquero está resultando más que positivo y la Cofradía ya ha recaudado, a falta de un mes para cerrar el año, alrededor de 4,5 millones de euros, «a pesar de que en muchas instalaciones nos encontramos en precario, como la lonja, que se puede decir que la tenemos en el suelo», señala el patrón, quien destaca que en los últimos años la presencia de las cadenas de supermercados como compradores «ha supuesto un importante incentivo para el trabajo del pescador».

La concesión del Diego Ramírez ha refrescado la memoria de la densa historia pescadora de Torrevieja y las aportaciones que a lo largo de la historia ha hecho a la ciudad la Cofradía de Pescadores, como la antigua escuela de orientación marítima «con don Romualdo», el ambulatorio «con don José Giménez y Rosario» el Instituto Social de la Marina «con Antonio el Carmelita» o la edificación de las 'casas baratas' o el último grupo de viviendas, a finales de los 90, en la Avenida de las Habaneras con calle Radio Murcia.