Las Provincias

LA GASTROTECA DE FÉLIX

Bodhigreen, el sabor de la cocina vegetariana

En cualquier ámbito de la vida hay que desterrar ideas sin fundamento. Hoy toca desterrar una relacionada con la gastronomía. Por ejemplo: la cocina vegetariana no tiene sabor. Para esto existen restaurantes como Bodhigreen. Para darte un buen bofetón de sabor en cada uno de sus platos.

Está situado en un local que parecía algo gafado, en la calle San Fernando 46, por donde pasaron distintos restaurantes sin éxito. Ahora es un espacio con distintos tipos de mesas, desde una redonda alta y enorme nada más entrar con una iluminación realmente interesante, hasta un buen número de mesas distribuidas generando un ambiente abierto, dinámico, pero sin agobios. Todo dominado por una amplia barra y una terraza en la calle peatonal.

Este tipo de cocina es ya algo más que una moda, arrastrando a muchísima gente con más o menos conocimiento e implicación en lo que hay detrás de este tipo de cocina. Algunos lo harán por su salud, otros por el medio ambiente, y muchos, como es mi caso, porque les apetece un día comer de forma diferente. La razón por la que ir no es lo más importante. Lo importante es que lo que preparan en esa cocina está bueno. Muy bueno.

Con una carta muy amplia, que pasea con facilidad entre lo vegetariano, lo vegano y lo crudivegano, destacan los menús diarios que cambian cada dos semanas. En esta opción puedes elegir entre una sopa/crema y una ensalada de primero y un plato de segundo por 10,90 euros. No es barato porque no incluye el postre ni la bebida, pero no saldrás por más de 16-17 euros quedando más que apañado. También la opción más 'healthy' se presenta con el 'Menú Bodhi Bol Batido', donde disfrutar de un 'bol de la abundancia' con un poco de todo y un batido verde.

Entre lo que he probado, y para que te hagas una idea de lo que puedes comer, la sopa caliente de tomate y champiñones destaca por su profundo sabor, sin perder el frescor del tomate. Como opciones adicionales, al pastel de hinojo, puerros, eneldo y queso de cabra con salsa de pimiento rojo le faltaba algo que le diera un poco de potencia. La ensalada de brotes de lentejas, espinacas rojas y remolacha tenía demasiados brotes para disfrutar del conjunto. En cambio, las tortas de 'risotto' de setas, guisantes y parmesano con boniato asado, judías y pesto estaban realmente buenas. Un plato para 'engañar' al que no quiera ir a un vegetariano. Parecen hamburguesas, pero no lo son. También es una opción interesante los envoltini de berenjena con una salsa de tomate bien reducida y nada ácida.

De postre, la tarta vegana de caramelo y chocolate es muy destacable. Pero olvídate del concepto de ligereza que puede ir asociado a este tipo de cocina. Tarta contundente. Igual que el brownie de chocolate, aunque algo seco para mi gusto.

El servicio es correcto. Quizá les falta algo más de dinamismo y aconsejar al cliente en lo que pide. Aunque la carta está detallada, se agradecería una mayor orientación. Cuando se llena, lógicamente, se ralentiza más la llegada de los platos, pero hay que tener en cuenta que el local es grande y las horas punta son siempre problemáticas.

Además del sabor, ponen una especial atención en la presentación de los platos. Cuidada y sin estridencias. Muy buen gusto. Porque en definitiva, es de lo que se trata: comer bueno y bonito. Si además, como en este caso, es sano, miel sobre hojuelas. Así que déjate convencer por este tipo de cocina. Por el motivo que quieras y cuando quieras, merece la pena.