Las Provincias

«No acepto eso de alta y baja cultura»

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El concejal Daniel Simón, esta semana, en el vestíbulo del Centro Municipal de las Artes. / Joaquín P. Reina

  • Daniel Simón

  • concejal en el Ayuntamiento de Alicante

  • 'Antimenfotista' confeso, el edil de EU cree firmemente que Alicante tiene una realidad cultural muy fuerte. Solo hay que visibilizarla

Cambiar las estructuras le ha llevado su tiempo. Y hoy, con el Consejo Local de Cultura ya en marcha -una de sus principales apuestas-, Daniel Simón encara el plan cultural para 2017 con la legitimidad que le da la participación.

-Cultura es una palabra en la que caben muchas cosas. ¿Cuál es su definición preferida?

-Cualquier manifestación de las 5 artes plásticas: teatro, música, pintura, danza y escultura más las tres modernas: fotografía, cine y cómic. Yo añado cualquier lenguaje nuevo que está por venir, como el videoarte. Esa definición, que es muy intelectual, me gusta casarla con una más economicista y que tiene que ver con las industrias creativas. No hay por qué elegir entre definir la cultura como derecho y la cultura como recurso.

-Habla de los nuevos lenguajes de la expresión cultural. No por ser nuevos quedan fuera del concepto de cultura de calidad...

-Se tiene que superar esa definición de alta y baja cultura. No concibo esa dicotomía. Cultura es cultura, y una persona puede expresar sus ideas a través de un guión de cine, un cómic, un cuadro o un vídeo. Todas son formas de expresión válidas con independencia del medio. Muchas veces se estigmatiza al producto por el medio y no se ve igual un lenguaje como el cómic que otro como el teatro clásico que parece como más elevado. A mí me enfada mucho eso. Es un prejuicio clasista.

-A finales de octubre se constituyó el Consejo Local de Cultura. Según sus propias palabras, un giro de 180 grados en la política cultural de esta ciudad. ¿ Por qué?

-Estábamos habituados a un estilo distinto de una persona a la que respeto profundamente como es Miguel Valor. Yo llegué con un mandato ciudadano de hacer de la transparencia y la participación bandera. Vengo de IU, de la confluencia con Podemos y de la traslación política del 15M. Si eso no fuera prioritario yo no estaría aquí. Antes no estaban definidos los criterios, se hacía todo por orden directa del concejal a los técnicos. Eso ha cambiado. Hemos pasado de 0 a 10 convocatorias abiertas y el Consejo de Cultura es una apuesta por la participación sin precedentes. Nuestro modelo está siendo mimetizado en otras ciudades. Tampoco había un plan de la cultura. Ese giro de 180 grados se concreta en que hoy sí lo hay. Nos hemos puesto frente a la ciudadanía y les hemos dicho: «Aquí tenéis el presupuesto de Cultura y lo vamos a gastar de esta forma». Hemos hecho 4 planes para impulsar el fomento de las artes, la recuperación de nuestra identidad, la cultura como elemento de participación y también como fuente de empleo y atracción turística. Hemos pasado de la opacidad a la transparencia, de la improvisación a la planificación y de la ausencia de participación a contar con el ciudadano.

- El Consejo Local de Cultura han presentado ya propuestas para el Plan 2017. ¿Qué destacaría?

-El riesgo principal era que las propuestas giraran en torno al 'qué hay de lo mío' y me he encontrado que la práctica totalidad se basan en necesidades que entran en el terreno de lo común. Y eso me ha gustado. Se ha entendido la idea. Por ejemplo, han planteado la creación de una Casa del Teatro. Las pocas compañías que quedan en la ciudad carecen de un local de ensayo. Es algo que vamos a ver. También nos han pedido que creemos un programa de cultura científica. Mi máxima es incluir todo lo que estaba fuera, como la cultura urbana, de calle. Antes no se la tenía en cuenta y hoy tiene una comisión en ese Consejo.

-Pero al final ¿ quién decide?

-Por ley, el Consejo Local de Cultura es consultivo. Su importancia, más allá de lo que diga el papel, es la que le quiera dar la concejalía. La responsabilidad es mía. Decido yo. Pero en los tiempos que han llevado a que un movimiento pro 15M ocupe puestos de gobierno, a ver quién es el guapo que va en contra de un plan que tiene la legitimidad de la participación. Hay muchas propuestas y si el presupuesto es limitado habrá que priorizar. Priorizar es hacer política. Pero yo estoy tomando decisiones con el Consejo y los técnicos, gente muy preparada, muy capaz. Es un lujo trabajar con ellos.

-De cero a diez, ¿qué grado de inquietud cultural tiene la ciudad?

- De cero a 10, 11. Hay mucha demanda cultural por parte de espectadores y de gente que quiere mostrar lo que hace. En la Concejalía no damos abasto entre quienes te piden actos a los que ir y los que te piden ayuda para poder realizarlos. Y estas palabras mías chocan mucho. Cuando digo que hay una realidad cultural muy fuerte en Alicante no se lo creen. El reto entonces es visibilizarla. El MACA, por ejemplo, en 2017 cumple 40 años. Hay pocos museos de arte contemporáneo en España con esa longevidad. Hay que sacar pecho por Eusebio Sempere. Como Barcelona lo hace por Gaudí o Valencia por Sorolla. Otro ejemplo: tenemos un patrimonio defensivo único formado por 2 castillos, las Torres de la Huerta y Tabarca. ¿Alguien se ha planteado por qué hasta hoy no hemos trabajado para presentar su candidatura a Patrimonio de la Humanidad? Somos muy criticones, es el 'menfotismo' alicantino. Nos falta creer en nosotros mismos. Me gustaría acabar la legislatura visibilizando lo que hay. Que es mucho.

- ¿El Plan DUSI creará un nuevo centro urbano en Alicante?

- Puede crearse un centro cultural inédito. Un bonito polígono entre el ADDA, Las Cigarreras, quizás el edificio de la Guardia Civil y la Plaza de Toros. Se trata de coser tres barrios al borde del riesgo de exclusión: Pla, Carolinas y San Antón. Que se haya pensado en la cultura para rehabilitar la zona me parece una oportunidad única que hay que aprovechar. El Plan nos permitirá además potenciar la gran fábrica de Las Cigarreras. Hay que convertirla poco a poco en un centro de investigación y producción, además de lugar de exhibición. Que salgan nuevas propuestas creativas de allí.

-¿Cómo está funcionando la colaboración institucional?

-Sorprendentemente bien. La gente se ha acostumbrado a vernos juntos al diputado César Augusto Asencio y a mí. Hay un convenio con Diputación que consiguió Miguel Valor que espero se mantenga. Gentes con un espectro ideológico muy distinto hemos sabido encontrar un terreno común. La presencia de Generalitat aún no se nota mucho. Existe voluntad descentralizadora pero sé por experiencia que cuesta cambiar estructuras. Y también destaco la relación con el Ayuntamiento de Elche. Una colaboración inédita.