Las Provincias

Un oriolano autor teatral

Hay ocasiones en que algunas de las facetas de ciertos personajes no son muy conocidas. Incluso no está suficientemente divulgada su biografía, aunque dentro del campo artístico tuviera gran relevancia. Este es el caso de José Marco Davó, que vio la primera luz en nuestra ciudad el 10 de mayo de 1895,. Nació en la Casa del Paso, en los momentos que era Cuartel de la Guardia Civil, porque su padre pertenecía a la Benemérita. Aquí, en la parroquia de las Santas Justa y Rufina fue bautizado, al tener consideración de parroquia castrense. Pasó los primeros años de su vida en esta tierra, hasta que al ser destinado su progenitor a Torrevieja, pasó a residir allí, integrándose en la vida torrevejense hasta el punto de ser considerado como hijo de adopción de la misma. En ella, falleció el 27 de septiembre de 1974, siendo su cuerpo inhumado en el cementerio de dicha ciudad, apareciendo en la lápida solamente, su nombre, dos fechas, su nacimiento y muerte, y un solo título: «Actor».

Las mayores referencias que tenemos de él, así como de imágenes suyas las debemos al cine español de los años cincuenta y sesenta del pasado siglo. De su vasta filmografía recordamos su interpretación como Cánovas del Castillo, en '¿Dónde vas Alfonso XII?' y '¿Dónde vas triste de ti?', sin dejar al margen películas como 'Marcelino, pan y vino', 'Alba de América', 'El gafe', 'La guerra de Dios', 'Los clarines del miedo' y 'Amanecer en puerta obscura', entre otras. Su llegada al Séptimo Arte venía avalada por su trayectoria teatral, en momentos en que al oficio de actor se accedía de forma autodidacta, llegando al mismo como le ocurrió a él, por casualidad. Aunque había intervenido en algunas obras teatrales en el Colegio de Guardias Jóvenes en Valdemoro, debutando allí con 'Los chicos de la escuela', el paso definitivo como actor fue en el Teatro Cómico de Madrid, donde la compañía de Emilio Portes estaba representando 'El Concejal', y al caer enfermo uno de los principales intérpretes se ofreció para sustituirlo.

A partir de ahí formó parte de varias compañías como la de Lola Membrives, haciendo giras por España y por América, hasta que formó la suya propia junto con José Alfayate, en 1939. Tras dos años de actuación en el Teatro de la Comedia de Madrid y en las principales capitales de provincia, que les llevó a largas estancia en los teatros barceloneses de Urquinaona y de la Comedia, empezaron a consolidar los éxitos la Compañía Davó-Alfayate. Eran momentos en que los cómicos de la legua pasaban largas temporadas en una localidad, entre las que no faltó Alicante, en la cual el periódico 'Información' daba puntual reseñas de sus actuaciones, elogiando su trabajo, sobre todo el de Marco Davó como director de escena. Una vez rota la sociedad con Alfayate, formó compañía propia, tras lo cual comenzó su carrera en el mundo del celuloide. Como actor teatral destacó además de por su interpretación, por la caracterización, que ya en octubre de 1933, la revista 'Blanco y Negro', se la elogiaba, indicando que era un «arte del que no todos los actores se preocupan con la necesaria atención». y alababa, entre otras la de Bujuh el Saib, el domador de elefantes en 'La noche del sábado' y como Pantaleón en 'Los intereses creados' de Jacinto Benavente.

Marco Davó escribió gran cantidad de obras teatrales, la mayor parte en colaboración, siendo dos junto con Alfayate, y publicadas en la 'La Farsa. La primera, el sainete madrileño en tres actos, en prosa, titulado 'Con las manos en la masa' o 'No hay mal que por bien no venga', que fue estrenada en el Teatro Muñoz Seca de Madrid, el 28 de febrero de 1935, por la Compañía Carbonell-Vico, contando en el reparto con quince actores. El libreto está aderezado con nombres de personajes, instituciones y situaciones del momento para facilitar los chistes fáciles. Entre ellos se hace referencia a Celia Gámez, a Lerroux, a Charlot, a Greta Garbo, a Royo Villanoba y a Marañón. Meses más tarde, el 3 de octubre de 1935, se izaba el telón del Teatro Cómico de Madrid para el estreno de la comedia en tres titulada 'Los Gatos', con un elenco de catorce actores, encabezados por Loreto Prado y Emilio Chicote. En el texto,

Las frases facilitan y agilizan el diálogo, dando un tono chispeante, hasta el punto de que se desliza un comentario de Tomasa: «... dejarme sola con éste, que le voy a aplicar la ley de Restricciones&rdquo. A lo cual le replica Plácido: «Menuda Chapaprieta», en clara alusión al ministro torrevejense. En colaboración con José Alfayate, también escribió 'Los bisagüelos', que fue puesta en escena en Alicante, rindiéndoles grandes aplausos, al final de cada uno de sus tres actos, siendo toda la representación «subrayada con grandes muestras de regocijo». A ella, hay que añadir la comedia 'No tienes arreglo, Pepe', representada también en Alicante, en 1944, por la compañía de Ricardo Alpuente y Carmen de Lucio.

La vida de Marco Davó en el teatro continuó hasta bien entrados los años cincuenta, tanto como actor y como autor, faceta en la que estrenará otras obras, en esta ocasión, 'Un marido infiel, pero menos', en colaboración con Luis Tejedor y 'El último autobús', junto con Francisco de Cossio, estrenada en el Teatro Lara de Madrid, el 30 de abril de 1954.

Sirva esta aportación como homenaje a este oriolano, afincado en Torrevieja, al que conocimos personalmente y que muchas veces vimos en las tertulias veraniegas, y del que era muy frecuente encontrarlo entre las películas de esos años, sin embargo, aunque su faceta como actor teatral era sabida, no lo era tanto la de su oficio como autor de este género.