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AT. LEVANTE

«El fútbol es gestión de grupo y emociones, y Tevenet lo domina»

José Carlos Granero observa el desarrollo del juego desde su banquillo en el Ciudad de Levante.
José Carlos Granero observa el desarrollo del juego desde su banquillo en el Ciudad de Levante. / Juanjo Monzó
  • José Carlos Granero

  • entrenador del Atlético Levante

  • Considera que es una cualidad importante para trabajar en un club con la presión del Hércules

  • El técnico conoce de primera mano la exigencia de un club como el blanquiazul, al que también intentó sacar de Segunda B

El Levante ha puesto esta temporada su filial en manos de un viejo zorro, de un conocido de la afición alicantina, de un técnico con más de dos décadas en los banquillos a sus espaldas, de un entrenador que conoce al dedillo la categoría, de un preparador acostumbrado a pilotar proyectos deportivamente ambiciosos y que ahora pone su experiencia al servicio de futbolistas emergentes. José Carlos Granero (Chella, 1963) es el comandante de un Atlético Levante que este domingo intentará sacar un resultado positivo del Rico Pérez y frenar las ganas de reaccionar de un Hércules al que en su día también intentó sacar del pozo de Segunda B (2003-04 y 2004-05).

-Hace siete años que no se sienta en el banquillo del Rico Pérez, entonces como técnico del Alicante. ¿Se le ha pasado por la cabeza lo que sentirá este domingo al volver al estadio?

-Ha llovido ya. Son muchos ciclos y muchos equipos por los que he pasado. Seguro que me trae buenos recuerdos. Siempre he mantenido una actitud de respeto y agradecimiento hacia los clubes en los que he trabajado. Me gusta recordar los sitios en los que he estado.

-Ha pasado una década desde su paso frustrado por el Hércules. Entiendo que con el tiempo las cosas se miran desde otro prisma.

-He ido pasando etapas y el bagaje ya es de veinte años entrenando. Vas viendo todos los equipos que has ido dirigiendo y como han ido consiguiendo objetivos: el Alavés, el Oviedo, la Ponferradina, el Nàstic... Te das cuenta de que has trabajado en grandes entidades, en grandes proyectos y te sientes afortunado por formar parte de una pequeña parte de su historia.

-¿Qué recuerdo guarda de su paso por el club blanquiazul?

-Lo vives como una experiencia más de las que he tenido. En mi carrera unas veces me ha ido bien y otras, peor. Hay años en las que no consigues el objetivo y hay que asumirlo. Cuando uno va a un club como el Hércules en Segunda B sabes que desde el primer momento te van a pedir el ascenso y me parece normal y legítimo porque es lo que debe ser.

-Debe entender bien lo que siente su colega Luis García Tevenet. Con 21 puntos de 39 posibles, las críticas están a la orden del día.

-Desde mi experiencia te puedo decir que es la presión lógica y normal de un equipo que busca el ascenso, de un conjunto que pretende ser primero. No vale solo meterse en promoción sino que hay que ser el mejor. Es algo que hay que asumir. No me parece extraño porque con los años entiendes que es así.

-Pero, por su experiencia en el club, ¿considera que esa presión es perjudicial para el trabajo de Tevenet?

-No me puedo poner en el pellejo de Tevenet pero es imposible trabajar en el Hércules sin presión. Tiene que existir presión y hay que saberla llevar con tranquilidad y normalidad.

-Partiendo de la base de que el Hércules en Segunda B cuenta con plantillas potentes, ¿diría que controlar esa presión es la clave del éxito?

-No lo diría de esa forma tan taxativa. Pero sí entiendo que el fútbol es gestionar emociones, es la gestión del grupo. Hoy los equipos de fútbol, a parte del modelo o del contenido técnico-táctico que quiera implantar cada entrenador, es manejar un grupo ante las dificultades, ante la presión de los aficionados, de los medios de comunicación, ante la competición... Tevenet domina eso, se maneja perfectamente ahí porque ha sido futbolista de primer nivel, ha estado en proyectos parecidos y conoce la exigencia del club.

-¿Qué le parece la trayectoria del Hércules en lo que va de Liga?

-En esta fase de la competición nada es definitivo y todo puede cambiar. Están a tiempo de todo. Los comienzos de este tipo de proyectos cuestan más. Si el Hércules encadena dos victorias todo se ve diferente, el equipo es muy bueno y se tiene más confianza. Están a tiempo de llegar a todo. Creo que el Hércules tiene una gran plantilla y un cuerpo técnico muy preparado.

-¿Qué destacaría del equipo?

-Ahí no voy a entrar. Tiene jugadores que he tenido en otros equipos y una de las mejores plantillas del grupo. No quiero individualizar porque hay muchos jugadores que me gustan o me llevaría a mi equipo.

-Su equipo lleva nueve partidos sin perder. ¿Es favorito el Hércules ante el Atlético Levante?

-Sí. Jugamos en la misma Liga pero nosotros tenemos objetivos diferentes. A mí en el Hércules me enseñaron que en el Rico Pérez es siempre favorito y siempre está obligado a salir a por el partido. Entiendo que tiene que ser así. Siempre había que plantear un partido para ganar, dentro y fuera. Nosotros intentaremos llevar a cabo nuestra estrategia ante un rival de enorme calidad, de experiencia y que, si se pone, te puede pasar por arriba.

-Fuera de casa apenas han cedido una derrota. Son un bloque duro.

-Nosotros no escondemos lo que somos. Hemos ido creciendo a partir del primer mes de la competición. Tuvimos una pretemporada difícil, con muchos jugadores con el primer equipo, internacionales con su selección, futbolistas que se incorporaron al final. Nos hemos ido haciendo en la competición y eso lo acusamos, pero luego el equipo ha crecido desde no perder y encajamos pocos goles, aunque tenemos un déficit de goles a favor. Vamos creciendo desde la disciplina.

-¿Ve su sello en su equipo?

-Ahora mismo, no. Es verdad que somos un filial atípico porque no tenemos un modelo desde hace años como Villarreal, Espanyol, Barcelona... Nosotros empezamos de cero desde la llegada de Tito y Carmelo del Pozo al club y es un equipo diferente a lo que pretendemos, un proyecto que se tiene que consolidar en años. Somos un equipo que debe progresar, sobre todo con balón. Todavía no reconozco a un equipo mío. Además, tengo que tirar de lo que hay en la casa, no tiene nada que ver con otros equipos en los que he estado, estamos hablando de un equipo de formación.