Las Provincias

Clara Sánchez, en una imagen de archivo.
Clara Sánchez, en una imagen de archivo. / Irene Marsilla

«Nos pasamos la vida descubriendo que no somos lo que parecemos»

  • Clara Sánchez, escritora

  • La autora hablará mañana en Alicante sobre su último libro, 'Cuando llega la luz', en las Catas Literarias de Maestral

El universo literario de Clara Sánchez gira hasta la fecha en torno a 12 novelas. Recibió en el año 2000 el Premio Alfaguara por 'Últimas noticias del Paraíso' y en 2013 'El cielo ha vuelto' fue Premio Planeta. Pero, sin duda, 'Lo que esconde tu nombre', premio Nadal 2010, es su obra de referencia. Con más de un millón de ejemplares vendidos, este libro sobre un grupo de viejos nazis ocultos en Denia se ha convertido en la novela más leída de la última década. Seis años después la escritora retoma la historia de sus personajes principales -Julián y Sandra- con la reciente publicación de 'Cuando llega la luz'. Mañana estará en Alicante para compartir sus detalles con los lectores en las Catas Literarias del restaurante Maestral.

-Los nazis que han inspirado estas dos novelas y que vivían bajo la mascarada de su inofensiva ancianidad son reales...

-Sí, los conocí cuando me fui a vivir a Dénia a comienzos de los años 80. Allí descubrí esa realidad. A 300 metros de mi casa estaban los bulgalós turísticos Bremer, propiedad del comandante de las SS Gerhard Bremer, con quien incluso me llegué a cruzar por la calle. Esa atmósfera tan característica del municipio, con sus playas, su calor y su luz, fue la elegida por esa gente para camuflarse. Es paradójico. Su escondite está a plena luz. En un lugar donde parece que nunca pueda suceder nada malo. Que en lo más luminoso esté lo más oscuro se convirtió para mí en un material literario de primera mano. Ha habido ensayos sobre ello pero a mí la literatura me ha permitido ahondar en su intimidad, contar lo que hacían esos nazis ya viejos, cuál era la maquinaria mental de personas que aparentan llevar una vida normal cuando no son normales. De ahí nace toda esta peripecia de las dos novelas.

-Los lectores de 'Cuando llega la luz' ¿se pierden mucho si no han leído antes las peripecias de Sandra y Julián en la novela anterior?

-No. Son los mismos personajes pero involucrados en una aventura nueva. Quien no haya leído la obra anterior se los va a encontrar por primera vez y yo los envidio un poco por eso porque descubrirlos, el proceso de empezar a conocerlos, es muy bonito. Son dos personajes entrañables, mis favoritos entre todos los que he creado a la largo de mi trayectoria como escritora. Sobre todo Julián, inspirado en mi padre y en cómo afrontó su vejez. Para él el tiempo era una anécdota. Siempre decía: «Yo soy yo. No soy mi vejez»

-Julián está inspirado en su padre. ¿ Y Sandra en usted?

-Sandra tiene un poco de mí. En esta última novela lucha contra el miedo. Sobre todo contra el temor de perder a su hijo. Yo recuerdo que antes de ser madre no tenía miedo a nada pero en cuanto nació mi hija empecé a tenerlo. Miedo a perderla, a que le pasara algo malo. Empiezas a ver peligros que antes te pasaban desapercibidos. Esos miedos se los he puesto a Sandra y también mi lucha por vencerlos. Pero ella es mejor que yo. Es una heroína y yo no. Y no solo por luchar contra lo que le asusta, sino por cómo asume su faceta sentimental. Se da cuenta de que el padre de su hijo no es como había soñado y se arriesga a estar sola antes de acomodarse a una relación que no era lo que ella quería. Es muy digna. Tiene una gran independencia sentimental que también la convierte en heroína. En eso no es como yo.

-Qué aspectos son comunes a todas sus novelas más allá de sus diferentes tramas?

-Me atrae la doblez de los seres humanos. En toda mi obra, desde la primera novela que escribí hace más de 30 años, siempre hablo de que no somos lo que parecemos. Nos pasamos la vida descubriendo lo que somos. Es un signo de valentía porque es más cómodo no saber. Conocer nuestro interior da un poco de miedo. En una misma persona puede habitar el bien y el mal. En mi última novela hablo, por ejemplo, del amor que siente la madre de uno de esos nazis indeseables. Me doy cuenta de que todo lo que hace es por amor a su hijo. No sólo aman las personas maravillosas. Un ser horrible también siente amor. Es una contradicción y siempre me ha interesado indagar en esa doblez, en esas aristas del ser humano que le hacen sentir algo muy grande por sus hijos y a la vez ser una persona sin escrúpulos.

-Es todo un proceso de indagación interior.

-Todos estamos constantemente indagando sobre nosotros mismos y sobre los otros. Somos, sin saberlo, detectives de nuestra propia vida desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. En nuestras relaciones con los demás nos enfrentamos a un sinfín de imágenes de la realidad que nos generan dudas y reflexiones. Interpretamos cada minuto los gestos de los demás y nos preguntamos qué querrán decir.

-Suena como si nuestra vida fuera una novela de intriga.

-La novela negra y de suspense lo que hace es magnificar lo que nosotros hacemos a diario en nuestra faceta de pensamiento y de reflexión. No cogemos huellas ni procesamos pruebas como los investigadores pero sí nos preguntamos muchas co sas. Como los detectives. Necesitamos saber para sobrevivir.

- Tras su última novela, de nuevo folios en blanco...

-No siento eso que llaman pánico a la hoja en blanco. Yo empiezo a escribir cuando me ilusiono con algo que quiero contar. Al principio es como escuchar el aleteo de un pájaro que no ves. Pero sabes que está. Empezar un libro es un aleteo. Hasta que veo el pájaro. Y ahora siento de nuevo esa ilusión por volver a contar algo nuevo. En ello estoy.