Las Provincias

El destino truncado del Frente Popular

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Una de las mesas redondas que abordaron el papel del Frente Popular y las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil. / Alberto Aragón

  • Las jornadas sobre el campo de concentración recuerdan los 80 años de la unión de fuerzas izquierdistas

  • La cita pone de relevancia el papel que desempeñaron los brigadistas internacionales en el transcurso de la Guerra Civil

El 80 aniversario del Frente Popular y de las Brigadas Internacionales fue el punto central sobre el que giró la jornada de ayer sobre el campo de concentración de Albatera que se celebran de forma anual. En esta ocasión se quiso hacer un homenaje a la creación del tándem de partidos de izquierdas antes de la Guerra Civil que se truncó con el inicio del conflicto. Se destacó la labor de los intelectuales como Miguel Hernández, pero también el papel que desempeñaron los soldados llegados de otros países para combatir en el bando republicano.

La Coordinadora de Asociaciones por la Memoria Histórica de la provincia de Alicante (Coamhi) contó con la presencia de historiadores, estudiosos y hasta de reclusos del antiguo recinto carcelario ubicado en el saladar alicantino. En esta edición la organización ha reducido las jornadas a un solo día con el fin de agrupar las charlas, si bien la visita al monumento en memoria del campo de concentración se realizó al anochecer en San Isidro para cerrar el día de homenaje republicano, donde hubo recuerdo a la bandera tricolor frente al parque municipal.

El catedrático de Filología Inglesa de la Universidad de Salamanca, Antonio Celada, abrió el programa tras las respectivas presentaciones y puso en conocimiento de los asistentes el papel que lleva a cabo el Grupo Usal. Este se compone de doce investigadores de seis universidades, cuatro españolas y dos británicas, y su labor se centra en informar para que el público tenga acceso al relato de brigadistas y corresponsales de habla inglesa que lucharon en la Guerra del 36 «pero la idea es ampliar los testimonios a los de habla francesa y alemana».

El grupo de filólogos bucea en los artículos de periódicos de prestigio de habla inglesa, pero también trabaja en adaptar varias publicaciones editoriales de combatientes que se aglutinan en la colección Armas y Letras. La selección de libros sobre el litigio armado se enfoca desde el punto de vista del extranjero que vino a cubrir la información de guerra y pasó a luchar en primera persona e, incluso, testimonio de aristócratas como la duquesa de Atholl que pasó de ser una ferviente noble a ser partidaria de la República tras su paso por España.

Por otra parte, el historiador Ángel Comonte expuso el papel de los comunistas en el Frente Popular desde el punto de vista del País Vasco. El licenciado en Deusto, nieto de uno de los 'Niños de la Guerra', habló sobre el papel del Partido Comunista y de los líderes obreros vascos que fomentaron la formación de la alianza izquierdista. «Ante las lecturas historicistas actuales se quiere dar una versión más real. Antes cualquier miembro del Frente Popular estaba más a la izquierda que mucha gente que hoy se proclama como líderes de la izquierda», apuntó el conferenciante, quien añadió que «Antonio Machado dijo que el Frente Popular debería haberse llamado Tercera República porque fue realmente el cambio del movimiento obrero, pero no llegó a materializarse», expuso el historiador. El vasco parafraseó al escritor leonés, Julio Llamazares, con un contundente «España es el segundo del mundo, detrás de Camboya, con más fosas sin desenterrar».

Por su parte el director de la Fundación Miguel Hernández, Aitor Larrabide, resaltó la importancia de los intelectuales en el Frente Popular. Para el estudioso hernandiano «hay una radicalización política en torno a revistas literarias, que se van agrupando y se conforma un frente intelectual, previo al Frente Popular de febrero de 1936».

Larrabide puso de relevancia, como fiel representante de su fundación, el trabajo de Miguel Hernández en los años treinta. «Pasa de una formación católica a una comunista a través de las revistas literarias, donde empiezan a unirse los intelectuales en torno a un modelo social», apuntó el filólogo, y añadió que «los intelectuales se unieron los primeros en la sociedad española del momento y fueron los guías de los políticos, pero la Guerra Civil lo truncó todo».